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Se acercó más y más al suelo, apurando al máximo el rumbo para ganar velocidad. Unos segundos más y sería demasiado tarde para iniciar el ascenso; el F-35 se estrellaría contra el suelo, seguido del obstinado Acrid.

El piloto estaba haciendo un valeroso intento, pero sobrepasado el punto a partir del cual Tom pensó que hubiese sido necesario ascender, lo conseguido hasta entonces pareció inútil. Tom se preparó para fotografiar el impacto, mientras el piloto levantaba, por fin, el morro del avión. «Demasiado tarde», pensó Tom, pero para su sorpresa el piloto elevó el aparato en un arco cerrado, evitando los tejados por menos de cincuenta metros. El avión daba fuertes sacudidas por el esfuerzo, pero el piloto consiguió dominarlo y mantuvo el rumbo hacia arriba. El misil empezó a seguir; pero no pudo ejecutar por completo el cambio de trayectoria.

Tom rastreaba el cielo en busca del misil rezagado cuando éste apareció delante de él. Se dirigía directamente hacia ellos. El misil atravesó el techo de metal del Mercedes de Nigel y explotó con un luminoso resplandor matando a Nigel al instante y desintegrando su cuerpo en diminutas partículas que volaron en todas direcciones a gran velocidad junto con residuos de proyectiles carbonizados. En un abrir y cerrar de ojos, cientos de fragmentos de metal y cristal impactaron en el cuerpo y el rostro de Tom produciéndole heridas profundas y sangrientas. Un instante después, el capó del coche le golpeó con violencia y lo lanzó contra el suelo.

Derwood, Maryland

Sentado delante del ordenador en su despacho, Decker mecanografiaba el artículo sobre el embajador Hansen. Era temprano, faltaban unos minutos para las seis de la mañana. Tenía que enviar el artículo por correo electrónico a News World ese mismo día, pero no había prisa. La noticia era la guerra en Oriente Próximo. La entrevista-perfil de Hansen serviría para proporcionar un interesante artículo complementario a la información sobre la guerra. Decker quería presentar a Hansen como el hombre que había estado a punto de detener la guerra. Era un punto de vista exagerado, pero lo suavizaría en el cuerpo del texto.

Decker oyó como el reloj despertador de Christopher sonaba en la que había sido la habitación de Louisa. Faltaban pocos días para que empezaran las clases y el chico quería habituarse de nuevo a los madrugones. Cuando Christopher terminó de vestirse, Decker le tenía preparado el desayuno.

– Buenos días, dormilón -dijo Decker cuando Christopher entró en la cocina-. Te he preparado tu desayuno preferido: ¡gofres con mucho beicon y sirope ardiendo!

Christopher le sonrió con perspicacia y contestó:

– Bueno, señor Hawthorne, me parece recordar que ése es su desayuno preferido. ¿Lo recuerda?

Decker se llevó la mano a la boca y soltó un grito apagado en fingida sorpresa.

– Vaya, pues ¡es verdad! -dijo continuando con el juego-. ¡No me digas que no es una genial coincidencia!

Rió con su propia broma y fue a coger el mando para encender el televisor de la cocina. Eran las seis y media y acababa de empezar el boletín de noticias. «Abrimos con la guerra en Oriente Medio -dijo el presentador-. Para contarnos lo que ocurre tenemos a nuestros corresponsales Peter Fantham en Tel Aviv y James Worschal en el Departamento de Estado. Adelante, Peter».

«Gracias, John. Hoy se celebra el sabbat en Israel, un día de fiesta, pero son muy pocos los que descansan. La noche pasada, cuando la puesta de sol marcaba el comienzo del sabbat, varios cazas sirios, libios e iraquíes penetraron en el espacio aéreo israelí en pos de docenas de blancos estratégicos. Al mismo tiempo, tropas del ejército de tierra sirio cruzaron las fronteras de Israel desde Siria y el Líbano, con apoyo de tropas del ejército de tierra jordano. Los enfrentamientos que han tenido lugar durante toda la noche se han prolongado hasta bien avanzada la mañana en diversos frentes, provocando un elevado número de bajas en ambos bandos.

«Ahora mismo me encuentro ante los restos humeantes de un MiG-25 libio de fabricación rusa, uno de los aviones más modernos del arsenal árabe, que fue derribado anoche por un F-15 Eagle israelí durante un combate sobre la ciudad de Tel Aviv. Pero varias fuentes informan a la CNN de que aunque han sido derribados muchos más MiGs libaneses e iraquíes que cazas israelíes en los combates de anoche, la noticia de este primer día de guerra se vivía metros más abajo, en tierra.

»La CNN ha podido saber que el grueso de las Fuerzas Aéreas israelíes no ha llegado a despegar. Según una de nuestras fuentes, docenas de cazas y bombarderos israelíes fueron destruidos en tierra y tuvieron que ser retirados con tractores de las pistas para que despegasen los que todavía podían. La cúpula militar israelí se ha negado a hacer declaraciones y ha ignorado nuestras solicitudes para entrar con las cámaras en alguna de sus bases, pero hay estimaciones no oficiales que hablan de la pérdida de hasta el sesenta por ciento de la totalidad de las Fuerzas Aéreas israelíes. Si estos cálculos estuvieran en lo cierto, Israel puede muy bien estar luchando no ya por su supervivencia, sino por su existencia misma.»

La imagen pasó ahora a otro reportero. Éste se encontraba de pie en medio de un espacioso vestíbulo con las banderas de varios países detrás de él. El pie de imagen lo identificó como James Worschal y al lugar, como el Departamento de Estado de Estados Unidos. «Ésta es la cuarta vez que Israel entra en guerra con sus vecinos árabes -comenzó el periodista-. En ocasiones anteriores, siempre ha salido vencedor a pesar de estar en minoría. Pero parece que esta vez la suerte ha caído del lado de sus vecinos árabes.

»Israel ha dependido en el pasado de cuatro ventajas estratégicas elementales: capacidad superior de información, soldados y oficiales mejor entrenados y más motivados, una fuerza aérea excepcional y desconfianza y falta de organización entre los mandos árabes aliados. Pero esta mañana, tres de esas cuatro ventajas estratégicas parecen haber sufrido severos daños o haberse perdido de forma definitiva.

»El ataque no sólo ha logrado destruir buena parte del material de las Fuerzas Aéreas israelíes, como nos cuenta Peter Fantham desde Tel Aviv; su éxito es una demostración de que la eterna falta de cooperación entre los países árabes parece haber llegado a su fin. La CNN ha recabado la opinión de varios expertos militares, y todos coinciden en afirmar que el ataque conjunto de anoche fue casi impecable. La coordinación entre sirios, libaneses, iraquíes y jordanos ha sido toda una exhibición de ofensiva militar moderna sincronizada. Las naciones árabes implicadas pueden, al menos en parte, agradecérselo a Estados Unidos. Fuentes militares estadounidenses están de acuerdo al afirmar que la experiencia obtenida por Siria durante su colaboración con Estados Unidos en la Operación Tormenta del Desierto y otras operaciones posteriores ha sido determinante para el éxito de este ataque.

»Y por último, John, está el factor sorpresa, la clave del éxito del ataque de anoche. Los árabes lanzaron una gran ofensiva a tres flancos de forma totalmente inesperada. El servicio secreto israelí, el Mosad, pasa por ser el mejor del mundo, pero anoche parece que se quedaron dormidos. Adelante, John.»

Ahora apareció en la televisión una pantalla partida con el estudio del telediario de Atlanta a un lado, y en el otro el reportero en el Departamento de Estado. «Jim, ¿qué hay de la iniciativa de defensa estratégica israelí de la que tanto hemos oído hablar? ¿No es ése un factor determinante?»

«No, John. Aunque Israel, como bien dices, cuenta supuestamente con una capacidad de defensa estratégica muy desarrollada -hay quienes aseguran que es más avanzada que la iniciativa estadounidense-, este programa tan espiado no se considera un factor a tener en cuenta en este conflicto. La razón es que los árabes se han servido en todo momento de fuerzas de ataque convencionales y la defensa estratégica israelí -como indica su nombre- ha sido concebida para defender al país de un ataque estratégico con misiles que van desde los SCUDS a los ICBM. La defensa estratégica o escudo antimisiles es inútil cuando se trata de detener a pequeños aviones de vuelo rasante y ejércitos de tierra.»