– Espera-.
– Oh, no te preocupes. Voy a tomarme mi tiempo. Tenemos todo el día. -
Su cara era borrosa, pero por un instante, al mirarlo ella, sus dientes al descubierto en una sonrisa horrible, sintió miedo. Sintió miedo, y luego nada.
Como se había sellado en el ascensor, abrió su bolsa para sacar el cable.
– La seguridad es primero-, murmuró, y le ató las manos a la espalda.
Como los vendedores pusieron sábanas de buena calidad, las utilizó para asegurar sus piernas por los tobillos a los a los bordes de plata brillante del estribo.
Sacó el resto de sus herramientas antes de desnudarse, y guardó su ropa cuidadosamente doblada en la bolsa.
Estudió a Karlene cuando acabó con su propio café adulterado, decidió que ella parecía tranquila. Lo que no duraría mucho tiempo.
El loft era insonorizado, lo había comprobado. Así como él había comprobado que los otros dos inquilinos del edificio estaban en el trabajo.
Desnudo, se acercó a los controles para cambiar la música a una con un ritmo duro, subiendo un poco el volumen. Satisfecho, regresó a los controles de seguridad principal, controló las cámaras, comprobó todas las cerraduras.
Más tarde, pensó, cuando se hubiera ablandado lo suficiente… cuando la hubiera suavizado, ella le daría su número de seguridad. Le suplicaría para dárselo. Eliminaría el registro, apagaría las cámaras, y cargaría el virus.
Pero antes, mucho antes de eso, él daría dolor, y le daría miedo. Y él hablaría con ella, íntimamente, de su perra madre. Y por qué Jaynie Robins era responsable de la muerte horrible de su hija.
Puso la go-taza adulterada -una táctica ya que él había comprado el café real en la parte alta de la ciudad -, a continuación, lo llevó a la cocina.
Regresó a la habitación, comprobó su lista de tareas para hacer, seguro de que no había olvidado nada.
Cuando ella se quejó, se agitó, sonrió.
Era hora de ir a trabajar.
Eva entró en el bullpen de homicidios con un propósito. Varias conversaciones se detuvieron. Baxter se puso de pie.
– Teniente-
– Diez minutos, sala de conferencias, información completa.- Ella siguió su camino, directamente en su oficina. Necesitaba cinco de aquellos diez aclarar su cabeza, organizar sus pensamientos. Preparó el café, se volvió para comprobar las entradas en su computadora.
– Medios de comunicación, medios de comunicación, medios de comunicación. A la mierda con ellos. Que hablen con el enlace. -Ella subió la lista de Peach -Lapkoff se había movido rápido- y comprobó las actuaciones, las fechas.
– Computadora, iniciar búsqueda. Víctimas de violación / homicidio por asfixia y / o estrangulamiento en el sistema penal. En y fuera del planeta, incluidos los centros de reinserción, detención domiciliaria, local, federales y global. Agregar el factor de conexión al capitán Jonás MacMasters, como parte del equipo de investigación, administrativo o de detención. -
Reconocido… ¿longitud de búsqueda?
Hermano, hijo, amante. Podría ser cualquiera. Podía ser ninguno. -Veinticinco años.-
Advertencia… Buscar datos de esta naturaleza, veinte años o más demorará los resultados.
– Entonces es mejor que empieces. Orden dada. -
Reconocido… Trabajando…
– PC, enviar los resultados, año a año, a las unidades tanto en mi oficina como en casa.-
Advertencia… La extracción de datos por año retrasará resultados.
– No te puedo ayudar. Orden dada. -
Se sirvió café y se fue a la sala de conferencias mientras el equipo trabajaba.
Ella había esperado que Peabody estuviera de vuelta para poder descargar en su pareja la preparación del lugar. En cambio, tuvo que cargar los datos en la computadora de la habitación y comenzar a actualizar el tablero.
Ella sacó un segundo tablero y comenzó a escribir.
¿Crimen copiado de un evento anterior?
Conexión -MacMasters al asesino -asesino a persona asesinada por desconocidos- mismo modus operandi. Búsqueda en curso.
UNSUB -organizado, centrado, con capacidad para aclimatarse.
Ella continuó, con la lista de los salientes del perfil de Mira.
Dos testigos con posibles avistamientos del UNSUB trabajando actualmente con el detective Yancy.
Conexión con Columbia. Estudiantes y personal, acceso a los archivos.
Zapatos identificados por el testigo, de marca, sudadera de Columbia.
Asistió con la víctima a actuaciones públicas en Columbia y / o conferencias, varias veces.
Ella todavía estaba escribiendo cuando Baxter y Trueheart entraron.
– Informe-.
– En el barrio no conseguimos nada. Si tuviéramos un boceto, creo que tendríamos mejor suerte. Vimos a sus conocidos, tampoco nada allí. Los niños dentro y fuera, prestan atención. Muchos que la reconocieron, pero nadie la puso con un hombre que coincida con lo que sabemos. -
Pasó a Trueheart. -Bueno, realmente no hicimos nada mejor con el escrutinio de la zona en que sus testigos los vieron. Tuvimos un par de personas que pensaban que tal vez la habían visto, pero no se comprometieron. Tuvimos uno que pensaba que la había visto y con un chico de alrededor de veinte. Pero él no podía darnos más que eso. Ni siquiera para color, contextura, prendas de vestir. Sólo tal vez. Tenemos su nombre y datos, para cuando lleguemos al dibujo. -
– Hemos empezado a ir a través de casos MacMasters, trabajando desde atrás hacia la actualidad -, agregó Baxter.-Cualquier cosa que aún chirríe, lo revisaremos-.
– Divídanse el trabajo por los extremos y encuéntrense en el medio-, ordenó Eve. -Estamos estancados en los corrientes, así que vamos a comenzar a golpear más atrás, todo el camino y trabajar hacia adelante.-
– ¿Volvemos a los archivos de cerca de un cuarto de siglo atrás?- Baxter se frotó la nariz. -Tú eres el jefe.-
– Eso es correcto.- Miró cuando Peabody entró con una caja grande. Trueheart se apresuró a tomarla.
– Mi chico es un verdadero caballero-, comentó Baxter.
– Más que el policía en el ascensor cuando tuve que apretar el botón. Tienen que ser cincuenta carteles de cine-, continuó Peabody. -Y los programas y carteles. Los juntaba donde iba y busque en sus cosas, agregué té show y conciertos y otros recuerdos. -
– Bien. Tengo la lista de la Dra. Lapkoff, detallando actuaciones y conferencias en la universidad desde abril. Las probabilidades son que si la víctima asistió, el asesino fue con ella. Emparejaremos la parafernalia con la lista. -
Se volvió hacia la mesa de asesinato en la que había puesto un mapa. -Los alfileres rojos muestran las tres localizaciones donde sabemos que estuvieron juntos. El parque, la ubicación de la Segunda Avenida, y su casa. Vamos a seguir investigando hasta agregar más. -
Miró su unidad de pulsera. -¿Dónde diablos está EDD?-
– Yo llamé a McNab en mi camino acá. Dijo que estaría aquí.- Peabody miró la mesa de conferencias. -No hay comida, ni bebida. ¿Alguien quiere? Qué pregunta más estúpida-, dijo antes de que alguien respondiera. -Vuelvo enseguida-.
– Bueno, mientras estás organizando la nevera,- comenzó Eve, y se paró cuando Feeney y McNab entraron. -Que bueno que hayan podido venir.-
Feeney disparo con el dedo a ella. -Estamos hasta el cuello. Voy a necesitar una transfusión de sangre por la que perdí a través de mis malditos ojos-.