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– No es mía. Tenemos una oferta de servicio y mantenimiento a empresas y clientes y tienen la opción de elegir entre ellos, o por su cuenta y riesgo, con un independiente. Seguridad Plus es una organización sólida, y un centro de servicio para la mayoría de los sistemas tope de la línea. -

– Pero ha actualizado el sistema de marzo.-

– Lo puedo ver.-

– Mientras estás en ello, ¿puede ver quien ha comprado el mismo sistema que MacMasters en los últimos seis meses? Año-, corrigió ella. -Un año más, y tendría las mismas mejoras que en marzo. Ha pasado mucho tiempo en este proyecto. Habría recibido actualizaciones, también. Consiguió cada una de ellas.

– Te advierto que vende muy bien a un cierto nivel de clientela, y la mayoría busca las actualizaciones. -

– Algo va a cruzar con el tiempo. El sistema, su trabajo, su educación, su rostro, su motivo. Va a cruzar. -Sé muy bien que se va a cruzar. -Entonces va a cruzar una y otra vez. Luego, vamos a tomar la cuerda de la pelota y empujar hacia abajo su garganta. -

– Espero poder ayudar con eso. Por la niña, sus padres, por ti. Y por el mismo hijo de puta egoísta que comprometió mi sistema. -

– Todas buenas razones.-

– Voy a buscar los datos para ti. Puede tardar un poco. -

Ella tomó otro sorbo de vino. -¿Por qué no establecer una carrera y búsqueda, y vamos a terminar el respiro con un baño?-.

El inclinó la cabeza. -¿Un baño? ¿Es un eufemismo? -

– Tal vez-.

– Voy a prepararlo.-

Le gustaba el agua, era buena, era una fuerte nadadora -tanto literal como eufemísticamente. Necesitaba lo físico para compensar las horas y horas de pensar. Tal vez si paraba de pensar por un ratito, iba a volver a ello con más claridad.

Demasiado hilos, decidió. Tenía que encontrar uno, obtener uno para agarrarlo. Cuando lo estirara, el resto se desmoronaría.

Y, admitió, ella seguía pensando.

Ella no se molestó en ponerse un traje, y en cambio se desnudó en la humedad, el calor perfumado, y se zambulló en el agua azul profunda. Sintió que él se lanzaba a su lado, y emergía cuando comenzó a cortar el agua. Ella conocía su naturaleza competitiva. Él emparejó su ritmo, se empujó a sí mismo- y pronto se emparejaron en velocidad y habilidad en el agua.

Golpearon la pared al mismo tiempo, se giraron y corrieron de vuelta. El ritmo, rápido, duro -golpear empujar golpear- fue su trabajo. Imposible pensar cuando cada músculo trabajaba a su capacidad máxima, cuando el corazón comenzó a latir con fuerza por el esfuerzo.

A las cinco vueltas todavía estaban -golpe a golpe-, patada a patada.

Empujó un poco más, y un poco más todavía, cortando el azul profundo, de ensueño, extendiéndose por un centímetro, mientras que el agua voló por la fuerza de las tijeras de las piernas. Un poco más rápido, un poco más duro, buscando la velocidad y el poder, ella vio su cara borrosa mientras se inclinaba para tomar aire.

Una vez más, pensó, de nuevo, y curvó su cuerpo, empujó sus piernas para tocar la pared. A su lado, de cierta manera, como una sombra, golpeó a través de la claridad, la frescura, el azul del agua.

Perdió la cuenta del número de vueltas, de tiempo, de todo, salvo el movimiento, el ritmo, la presión física pura y el placer de estimularse a sí misma, y a él.

Desafío y movimiento, piel y agua, velocidad y necesidad.

Y cuando él la agarró, cuerpo resbaladizo y húmedo, a mitad de camino, ella estaba lista para él.

Se buscaron, sus bocas se juntaron, frescas del agua calientes de hambre. Con mordiscos rápidos, frenéticos, respondió a la urgencia del beso, mientras su corazón acelerado presionaba contra el suyo. Ella envolvió sus piernas alrededor de su cintura, demasiado desesperada para preocuparse si se hundían como piedras.

– Ahora.- Ella se volvería loca si no era ahora.

Ella lo capturó mientras él la agarraba por las caderas, y sus las caderas se hundieron, exigiendo más, tomando más. Cuando él le dio más, empujando su espalda contra la pared, apoyándola, su cabeza cayó hacia atrás en un solo grito ahogado.

Fuerte, elegante, pensó mientras hacía estragos en su cuello. Y siempre ardiente. El amor y la lujuria, la necesidad y el placer se arremolinaban en su interior cuando el agua se arremolinó en la tormenta de su apareamiento.

Con él, de nuevo con él, latido a latido, demanda a demanda, en esta última vuelta frenética de la carrera. Ella se encadenó a él, los brazos y las piernas cerradas como cadenas mientras la boca se fusionaba a la de él una vez más.

Y fuerte y elegante, ella se estremeció contra él cuando los condujo a los dos hasta el final.

Bajó la frente a su hombro, a continuación, logró agarrar el borde cuando ella comenzó a deslizarse. -Ten cuidado.- Apenas pudo murmurar él. -O nos van a encontrar mañana boca abajo flotando en el agua.-

– Está bien.- Pero se acurrucó contra él. -Necesito un minuto.-

– No solo tú. No tenía ni idea de que nadar unas vueltas hiciera tan intenso el juego previo. -

– Mi idea-.

– No, tú has recogido el crédito por sexo y crédito como amiga en el mismo día.-

El sonido que hizo fue medio risa, medio suspiro. -Louise estaba nerviosa por la boda, porque todos los detalles sean perfectos. Tiene gráficos y líneas de tiempo y me dijo que ella es una ruina de los nervios y no esperaba estar así.-

– Es un día excepcionalmente importante-.

– Sí, pero le dije que está nerviosa por las minucias, porque ella no está nerviosa por el matrimonio, por Charles, por lo que están haciendo y por qué. -

Él le rozó su mejilla mientras se retiraba para estudiarla. -Tú eres la sabia.-

– No estaba nerviosa acerca de los detalles de las cosas de la boda cuando nos casamos. Apenas les presté atención, te las dejé todas a ti. -

– Así es.- Le besó la punta de la nariz. -Pero entonces tú estabas distraída por un asesino en serie.-

– No, eso no es todo. Quiero decir, sí, eso fue un factor. -Retiro su pelo, seda negra mojada, lejos de su cara. -Pero me di cuenta que no estaba nerviosa por las minucias porque yo estaba nervioso sobre el resto. Por el matrimonio, lo que estábamos haciendo y por qué. Yo creía que era la parte loca de eso, -tú, yo, el matrimonio. -Ella tomó su cara entre las manos, lo miró a los ojos. -Estoy muy contenta de haber estado equivocada. Tú eres mi feliz compañero.-

Él se apretó a ella, todo fue para ella. -Así es, tampoco tú estás sola.-

Atrapó sus labios una vez más, más suave ahora, más dulce. Luego retrocedió. -Ya basta de esto. El respiro ha terminado. -

Ella se movió libre, sacó la cabeza de la piscina para salir. Cuando él salió, ella le arrojó una toalla.

– Como un respiro, fue excepcional.-

– Sí, bueno, vale la pena hacerlo. Se podría pensar eso. -

Roarke envolvió una toalla alrededor de su cintura. -Y nuestra transición se ha completado.-

– Bueno, mi cabeza se despejó. Creo que es bueno en lo que hace-cuidadoso. No quiere demasiada atención. Pero él es el hombre confiable, el que realiza el trabajo sin la fanfarria. La gente diría, oh sí, el asesino es un bastardo fiable. Apuesto a que odia eso-.

– ¿Por qué?-

Tomando una bata ella caminó hasta el ascensor. Se puso ropa cómoda para el resto de la noche. -Porque es mejor que eso. Mejor que ellos. Es joven, es guapo, encantador, eficiente, inteligente y hábil como para llegar a esto, o conseguir que alguien más llegue a este e-virus que tiene a todos los obsesionados de la informática perplejos. -

– No estamos confundidos-, corrigió Roarke un poco molesto mientras iban hacia el dormitorio. -La investigación sangrienta está en curso y estamos siguiendo todos los caminos de mierda-.