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– Powders-.

– Powders. Nos dijo que ella estaba allí sola, y bueno, ¿por qué no, por qué no poner un pequeño éxito en él. Él no estaba interesado en ella. Créanme, un hombre debería estar loco para no interesarse. ¿No es así, Trueheart? -

– Ella es muy bonita.-

– Caliente. Te quemas los dedos de ardiente. -Suspiró como un tutor paciente. -Mi trabajo nunca se termina con este muchacho.-

– Que te lo escriba. -

– Ahí es donde el trabajo del niño nunca se termina. Así que nosotros nos esforzamos…

– ¿Ustedes mismos que?-

– Nosotros apuramos a Powders, y obtuvimos la confirmación. Él, su compañero de cuarto, -por desgracia todos menores de edad- lo reconocieron. Sólo alguien que veía de vez en cuando. Pero la chica le vio la noche de la fiesta. Ella dijo que siempre nota a los chicos helados -y le dio a nuestro Trueheart un pequeño aleteo. -

– Señor, ella no-

– Tienes que ser más observador, mi joven aprendiz. Así que nosotros vamos a conseguir los testigos de la noche que le levantó el ID de Powders. Es bueno. -

– Es bueno.-

– Dallas, también es malditamente tarde para ir a tocar la puerta de MacMasters-.

– No es más que… mierda.- Una hora ganada, una hora perdida. Ella simplemente lo odiaba. -Lo verás después de la conferencia de mañana.-

– Nosotros tal vez consigamos un par más aquí y allá. Shilly es sólida. -

– Shilly-.

– Yo sé, que incluso tiene vapor, un nombre en llamas. Acerca de la barbacoa-.

Ella le cortó.

– La APA va a estar contenta con eso cuando lo bajemos,- le dijo a Roarke. -Está bien construido. Si te las arreglas para limpiar ese disco duro, y me consigues la foto de él cruzando la puerta-

– Yo lo haré.-

– Lo vamos a guardar. Pero tenemos que encontrarlo primero. Tenemos la cara, murmuró. -Tenemos un nombre. No el que está usando ahora, no, no el que utilizó con Deena. Ese fue David. Sino un nombre. Que tenga sentido, conexión con su parentesco. -

Notó que estaban a punto de entrar en la estación de transporte. -Puedo iniciar la búsqueda de Inga -cualquiera sea el nombre que usaba- en el camino a casa.-

– Yo podría encontrarla más rápido, apostaría. Si deseas pilotear-.

– Ja, ja.-

– Tú disfrutarías más del vuelo si aprendes a manejar los controles.-

– Prefiero hacer de cuenta que estoy en el suelo.-

Roarke le envió una sonrisa rápida. ¿Y cuántos vehículos has destrozado, volado, o destruido en los pasados, oh, dos años? -

– Piensa en eso, entonces imagina que pasaría si estoy al volante a treinta mil pies.-

– Buen punto. Yo voy a pilotar el vuelo. -

– Haz eso, as.-

Aparcó. -Ellos tenían algo, los Pauley. Una base sólida, una fuerte conexión entre sí. Cada uno de ellos sólido por su lado, desde mi percepción, y más juntos todavía. -

– Yo no diría. Él se siente responsable, y siente una especie de dolor por Darrin. Aunque es muy poco probable que él sea el padre. -

– Sigue siendo su sangre, en cualquier caso. La sangre es un lazo fuerte. El parentesco, como has dicho. Y un buen hombre así, debe sentirlo igual. -

– Un hombre malo puede sentirlo, también,- dijo ella y salió del coche para regresar a casa.

CAPITULO QUINCE

HABÍA SIDO IRENE SCHULTZ-AL MENOS EN JUNIO DE 2039 cuando un joven Jonás MacMasters la había detenido, por fraude, posesión de sustancias ilegales, y solicitar sexo sin licencia.

Su acompañante masculino, un tal Víctor Patterson, había sido interrogado y puesto en libertad, aunque en sus notas MacMasters indicaba su complicidad. La falta de pruebas en su contra, y la confesión de la mujer hicieron imposible retenerlo y acusarlo.

Un niño varón, Damien Patterson, había sido retirado por los servicios de niños y puesto en cuidado adoptivo durante la investigación, y posteriormente devuelto a su padre. Schultz había tomado un acuerdo, y había hecho dieciocho meses.

Caso cerrado.

– Tiene que ser ella-, dijo Eve cuando ella y Roarke volvieron a la casa. -Todo encaja. Dos meses después de su liberación, ella desaparece, y lo mismo ocurre con Patterson y el niño. Desaparecen, sin más datos de la historia. -

– Toman nuevas identidades.-

– Ese es el patrón.- Ella subió las escaleras. -El cambio de identidad, de lugares donde moverse, empezar un nuevo juego. Pero aquí hay un nuevo ángulo. De las notas del caso, está claro que MacMasters cree que Patterson -o Pauley-era parte del fraude. La dejó pagar, y ella lo dejó. Bajó por ella. Es más, Vinnie no dijo nada sobre los ilegales. Su hermano no tiene golpes por ilegales en su historial. Eso es nuevo. ¿De dónde viene? -

Eso no cuadraba, no jugaba, pensó Eve.

– ¿Y la solicitud? Esos son los riesgos estúpidos para este tipo de estafadores. Estúpido, y no pinta como que ella fuera una estúpida. La mujer jugó para Vinnie durante un año. Ella sabe -sabía- cómo ejecutar un juego, a largo y corto plazo. Luego, cae, no sólo por fraude, sino por posesión y solicitud. No corre. -

– El sexo y las drogas son dinero rápido si lo necesitas-, comentó Roarke. -Y mucho dinero si sabes cómo jugar. Eso parece. -

Eve se detuvo en la escalera, lo consideró. Rápido y grande. -Podría encajar con Pauley. La codicia, la impaciencia. Tal vez. -

– Y está diciendo,- agregó Roarke, -que cuando hizo este acuerdo a los dieciocho años, no incluyo a Pauley. Sería un procedimiento estándar, ¿no le ofrecerían algo más ligero si implicaba su pareja? -

– Sí, lo harían. Y habría habido cierta simpatía por ella. Madre joven, registro limpio -o eso parecía. Ella se fue con un defensor público. -Ella se mudó a su oficina, directamente a su ordenador. -Tengo su nombre y el nombre de la APA a partir de las notas de casos de MacMasters. Pero no tendría las negociaciones de aquí. Necesito su memoria en este. -

– Ella no murió en la cárcel.-

– No, ella no murió en la cárcel. ¿Por qué culpa a MacMasters de su muerte, cuando y donde y como quiera que haya pasado? Es ilógico, y en su manera torcida, él es lógico. -

Ella se paseaba por el salón, alrededor de ella. -Algo que no está en los expedientes, las notas, algo que no está registrado. Pero el es un chico, infierno casi un bebé ¿verdad? Entonces, ¿cómo sabe él lo que pasó, cómo sabe que MacMasters tiene que pagar? -

Ella cubrió hasta la ficha policial de Irene.

– Porque Pauley le dice-, concluyó, estudiando la fotografía, los ojos duros y cansados de la mujer. -Pauley le cuenta cómo murió, desde su punto de vista de todos modos. O cómo quiere que sea para jugar. Puede ser, sí, dejé a tu madre pagar el pato completo mientras me fui. No, no puede ser eso. -

A medida que caminaba, hablaba, hablaba para si, Roarke apoyó la cadera en la esquina de su escritorio. Le encantaba verla trabajar, mirarla recrear, cavar.

– ¿Qué clase de hombre permite que la madre de su hijo tome el golpe? ¿Cómo puede dar un paso atrás, dejarla caer mientras huye? -

Pensó en los Risso Banks. -Mira a este hombre, lo fui a ver. Un chico joven. Su hermano mayor lo convirtió en un adicto, le metió en el juego del sexo, entonces cuando llegó el susto, dejó al niño y trató de salvarse a sí mismo. Y así es como le recuerda su hermano, dejándolo a él y tratando de salvar su propio culo. -