Eve contempló su café. -Tal vez te gustaría hacer un segmento en su programa de los sistemas de seguridad de alta gama.-
¿No es eso extraño? Estaba pensando en hacer un segmento en Now!, de los sistemas de seguridad de alta gama de las casas. -
– Espeluznante-. Eve ladeó su cadera, deslizó una mano en el bolsillo mientras bebía. -Muchos de los expertos consideran que la interfaz de Total Home 5500 es una de las mejores, si se lo pueden permitir. Sabes, como policía, me pregunto: ¿La gente paga por algo así porque quieren estar seguros, o porque tienen algo que ocultar -?
Nadine le dio su sonrisa lenta, felina. -Ese es un punto de vista interesante.-
– Tal vez. Tú sabes, miles de personas en Nueva York compraron ese sistema, y pagan por las actualizaciones periódicas de mantenimiento y de seguridad, además de ser un gran servicio y de confianza. Probablemente la mayoría de ellos son unos tipos cuidadosos que respetan la ley. Por otra parte, sólo se necesita uno. -
– Sería difícil encontrar que alguien lo compró por motivos que no sean respetuosos de la ley.-
– Un proceso largo y tedioso-, acordó Eve con facilidad. -Incluso si, por ejemplo, decide echar un vistazo a los clientes con determinadas iniciales. Como DP o VP que lo estrecha un poco, pero las probabilidades son que tienes que vadear a través de cientos de personas. -
– Es cierto, pero los periodistas y sus equipos de investigación están programados para vadear a través de lo tedioso.-
– Sí. Los policías no sabrían nada de eso. -Eve esbozó una sonrisa. -Vete, Nadine. Tengo una reunión. -
– Voy a verte al mediodía.- Nadine se levantó, se dirigió a la puerta. -Y yo estoy deseando que llegue la próxima fiesta de boda, incluida la fiesta de pijamas-.
– Cállate-.
Con una carcajada, Nadine salió, y terminando su café, Eve pensó que al menos habría encontrado una posible forma de reducir los posibles.
CAPITULO DIECISEIS
EVE ENTRÓ A LA OFICINA DE WHITNEY PARA encontrarse con los hombres que estaban allí. Aunque MacMasters todavía estaba pálido, y tenía profundas líneas alrededor de los ojos y la boca que no habían estado allí, incluso en su última reunión, parecía… más recto, pensó.
Y la mirada fría y dura en sus ojos le dijo que estaba listo.
– La Detective Peabody está manejando algunas asignaciones, y siguiendo una pista,- comenzó Eve. -Pensé que era mejor que se ocupara de eso, que de asistir a esta reunión.-
– Jack me dijo que… El comandante me informó que usted tiene una posible pista que se conecta a un viejo caso mío.-
– Así es. Pudimos identificar a un individuo a través de la imagen coincidente con el boceto que el detective Yancy compuso gracias a los dos testigos. Es identificado como Darrin Pauley, con una residencia que figura en Alabama. -
– Alabama-.
– Capitán, creemos que esta identificación es falsa, y que este sujeto puede estar implicado en fraude, delitos cibernéticos y robo de identidad. He hablado con Vicente Pauley, quien aparece como el padre del sujeto en esta identificación. -
Le informó brevemente, viendo a MacMasters luchar para recordar los nombres, los detalles, el caso.
– ¿Hace veinte años?-
– Creo que hace veintiún años. Estamos accediendo a todos los datos de la investigación, los individuos involucrados. ¿Se acuerda, capitán? Usted trabajó con un detective llamado Frisco, que cayó en la línea seis años después. -
– Frisco me entrenó. Era un hombre bueno, un poli sólido. -
– Tengo una copia del archivo. Mirando a través de el podría ayudar a su memoria.-
– Usa mi escritorio,- le dijo Whitney, y enchufó el disco que Eve le ofreció. -Mientras tanto, teniente.- Él le hizo un gesto a pocos metros. -Usted tendrá el archivo sobre el asesinato de Illya Schooner esta mañana. Un Teniente Pulliti, jubilado, fue principal en la investigación. Le pondremos en contacto con usted. Tengo el nombre y los datos de contacto de un Sung Kim, que fue el guardia asignado al bloque de celdas de Irene Schultz durante su encarcelamiento. -
– Gracias, señor. La información será útil. -
– Recuerdo un par de trucos-.
– Recuerdo esto -murmuró MacMasters. -Recuerdo esto. Yo estaba todavía en uniforme, no había tomado el examen de detective todavía. Frisco me dejó tomar la iniciativa sobre el mismo. Tuvimos un informe de una de nuestras comadrejas de que esta mujer corría estafas. Ella solicitaba un John, a continuación, copiaba su identificación, su tarjeta de crédito. Lo siguiente que él sabía era que tenía todos estos cargos falsos, o que iba a encontrar su cuenta bancaria más ligera por unos cuantos miles. Muchas de las marcas no lo denuncian, sobre todo si están casados o involucrados, o tienen algo más que perder. -
MacMasters estudió la pantalla, moviendo la cabeza lentamente. -Sí, lo recuerdo. Me acuerdo de ella. Había, al parecer elegido el tipo menos probable para hacer ruido. Pero había estafado al hermano de la comadreja, y él fue a nosotros. Frisco y yo le tendimos una trampa. Yo me hico a pasar por la marca y controlé la zona donde se sabía que trabajaba. -
– Y ella picó-, dijo Eve cuando MacMasters quedó en silencio.
– Lo siento, me llevó atrás. Antes de que Deena naciera, cuando Carol y yo estábamos comenzando apenas, cuando Frisco estaba vivo. Él era un hijo de puta duro. Lo siento -repitió, cuando se volvió. -Sí, mordió la segunda noche. Fue limpio y simple. La tuvimos por solicitud sin licencia, por tenencia de ilegales, y un clonador-.
Sus ojos se entrecerraron, como si trabajara para ver con claridad de nuevo a través de dos décadas. -Sí, un pequeño clonador. Pequeño, me acuerdo de eso, también. Apenas del tamaño de la palma de su mano. Muy, muy resbaladizo considerando que era veinte años atrás. Tenía mi ID en ella, también. Yo nunca sentí que ella lo levantó. Ella estaba detenida, y todavía me sacó la identificación civil que metí en el bolsillo sin que sintiera el agarre, a pesar de que lo había estado esperando. -
– ¿Ella había estado usando?-, Preguntó Eva.
– Sí. No tenía el aspecto de mucho tiempo, de la calle, pero era mucho. Tenía Ups y Exótica en ella, y en su sistema. Tal vez ellos los necesitan para tener relaciones sexuales con las marcas-.
– ¿Cómo lo jugó?- le preguntó Eve. -¿Probó un trueque, trabajó un acuerdo, lloró?-
– No, ninguno de los habituales. Ella -la impresión que estoy recordando, parecía agitada, un poco asustada. Eso es lo que estoy recordando, y ella quería su llamada de inmediato. Como ve aquí en las notas. Ella no dijo nada de nada hasta que hizo su llamada. Pero ella no llamó a un abogado, como pensamos que lo haría. -Gritó entonces. Así es -, murmuró. -Ella empezó a llorar durante la llamada. Yo podía verla a través del vidrio, las lágrimas corrían por su rostro, y me sentí… -
– Adelante-, le pidió Eve.
– No es importante, no pertinente. Recuerdo que me sentí mal por ella, sentada, llorando, pareciendo tan cansada y derrotada. Creo que le dije algo parecido a Frisco, y él me dijo que me debía endurecer. En su más colorido lenguaje-.
MacMasters sonrió, muy débilmente. -Él podría ser un culo duro. Nos quedamos cerca, y cuando terminó, pidió uno de oficio. -
– Usted fue a ver al hombre llamado Patterson.-
– Ella no quería hablar hasta que habló con el abogado, y ya era tarde, medianoche para entonces, por lo que no creí que íbamos a conseguir nada con ella hasta la mañana. Y nos dimos cuenta de que había contactado a este tipo, al que aparecía como su esposo, como padre de su hijo. -