– Está bien. Buen trabajo. Feeney, ¿algún progreso? -
– Voy a pasar esto al civil.-
Cuando Eve miró hacia Roarke, Feeney negó con la cabeza. -Otro civil. Informa al teniente Jamie-.
– McNab y yo hemos estado poniendo algunas horas en esto, y de vuelta con Feeney y Roarke un par de horas más. Pero simplemente no podía imaginar alguna forma de acelerar el proceso de limpieza. No con la magnitud de la corrupción. Luego Roarke dijo algo acerca de tratar de dividir otro clon de la matriz en un segundo JPL y combinar texels con los píxeles dañados y remover el ppi a defuck la bitmapping-.
– ¿Has dicho defuck?- preguntó Eve. -¿Eso es un término técnico?-
– Ah, sólo expresaba una especie de procedimiento. Ves, para esta aplicación en particular, las regiones están formadas por supixels, y cuando se infectan las tríadas estándares-
– Paren la locura.- Ella resistió, apenas, apenas colocarse las manos sobre las orejas. -Se los ruego.-
– Bueno, es poco interesante si sabes cómo funciona y por qué. Cuando Roarke habló acerca de la clonación y la fusión, empecé a pensar que tal vez podríamos ir a, hacer una fusión y una rampa de entrada para contrarrestar, y a continuación, extrapolar, hacer el clon, y reiniciar el defuck desde ese punto. -
– Haces que me sienta orgulloso-, dijo Feeney cuando Eve se apretó los dedos a los ojos.
– ¿Alguien me puede dar el progreso?. En Inglés. -
– Una imagen vale más que mil palabras. Ponlo Jamie-ordenó Feeney.
– Entendido.- Utilizando un mando a distancia, Jamie hizo aparecer una imagen en la pantalla.
Eva se movió, dio un paso atrás. Allí, en la pantalla, Darrin Pauley era capturado a mitad del camino mientras subía las escaleras hasta la puerta de la víctima. Llevaba una gorra, que lo identificaba como de Columbia, los anteojos, y una sonrisa tímida. Deena, joven, bonita, radiante, estaba en la puerta abierta, con su mano extendida hacia él.
– Excelente-murmuró Eva.
– Sangrientamente brillante-, declaró Roarke.
– Yo no hubiera pensado en eso si tu no hubieras arrojado la pelota.- Jamie asintió con la cabeza hacia Roarke. -Y eres el único que realmente hizo la conversión y…
Roarke disparo con el dedo a Jamie. -Sangrientamente brillante.-
– Bien.- Aunque se encogió de hombros, el placer brilló en el rostro de Jamie. -Sí-.
– La fiscal tiene que meter completamente la pata si no encierra a este hijo de puta por un Primer Grado. Pero tenemos que atraparlo primero. ¿Puedes hacer lo mismo con la seguridad del SoHo? -
– Ahora que hemos identificado el virus, haremos el proceso- Feeney mostró sus dientes en una sonrisa. -Vamos a tener todos los videos de MacMasters y del SoHo para ti antes del final del turno.-
– Buen trabajo, a todos ustedes. Maldito buen trabajo. Él lleva una mochila, útiles para transportar sus suministros. Los mismos zapatos que el testigo identificó en el parque. -
– Eso me trae a la venta al por menor,- agregó Peabody, -Tengo una fuerte pista en los zapatos, y el resto. Una venta justo a la salida del campus, que por desgracia atornilló mi corazonada del centro de la ciudad. Los zapatos, la sudadera, pantalones de chándal, gorra, gafas de sol, mochila, airboard, varias camisetas y una cazadora fueron compradas por un Donald Petrie, el treinta y uno de marzo. -
– ¿Dirección?-
– La dirección que surgió es de Ohio, y en realidad es la casa de un de Donal Petri, de sesenta y ocho años de edad, que estaba muy enojado cuando recibió la carga de un montón de elementos de la universidad de una compra en Nueva York. Informó el fraude a mediados de abril al llegar la factura. Tengo el nombre del empleado cuyo número de identificación estaba en la venta. Todavía no lo he podido contactar. Ella es una estudiante de la universidad-.
– Vamos a correrla. Mañana es el memorial-, continuó Eve y esbozó el plan.
Hacia el final de la sesión informativa, Eve recibió la noticia de que los Robins estaban siendo escoltados a la Central. Como ella quería privacidad, los dirigió para atenderlos en la habitación de Entrevista A. Ella tomó el expediente sobre Irene Schultz y la ficha policial.
Ella los encontró sentados juntos en la mesa, las manos enlazadas. Supuso que el mejor término para la forma en que se veían era conmocionados.
– Sr. y Sra. Robins, soy el teniente Dallas. Se acuerda del detective Peabody. Queremos darle las gracias por venir y ofrecer nuestro pésame más sincero por su pérdida. -
– Hablé con ella ayer por la mañana.- Tembló la voz de Jaynie. -Cuando estaba en camino a… a la cita. Quería decirle que mi hermana y su familia llegaban esta mañana. Mi sobrina, su prima, es una de las damas de honor. Nosotros íbamos a tener una reunión esta noche. Ella estaba tan emocionada. Acerca de la boda, y ella estaba tan segura de que haría esta venta. Ella estaba tan feliz. -
– ¿Ella habló con usted acerca de este hombre?-
– En realidad no. Ella sólo dijo que era el cliente perfecto para la propiedad perfecta, y la venta sería el regalo de bodas perfecto. Tengo el vestido, su vestido de novia. -La incredulidad se mezclaba con el dolor en los ojos de Jaynie. -Me lo quedé porque ella no querría que Tony lo viera. Está en el armario de su dormitorio en la casa. -
Peabody puso un vaso de agua sobre la mesa, puso una mano sobre el hombro de Jaynie antes de tomar su lugar en la mesa.
– A él no le preocupaba ella Sra. Robins. Yo si lo estoy. -Eve esperó hasta que la mujer la miró de nuevo, se centró en ella. -Me preocupo por Karlene, y con su ayuda voy a encontrar a la persona responsable y ver que pague por lo que hizo con ella.-
– Ella no le hizo nada a él. -Owen Robins la miró con los ojos destrozados. -Ella nunca hizo daño a nadie.-
– No importa-, repitió Eve. -No es acerca de Karlene, no se trata de Deena MacMasters de dieciséis años de edad. Él se preocupa por lo que ve como una venganza. Él se preocupa por herir a todo el que cree que tomó algo de él. Irene Schultz. Eso es todo lo que le importa. -
Eva tomó la foto del archivo, lo puso sobre la mesa. -Necesito que usted trate de recordarla.-
– Miré en mis archivos. Fue hace tanto tiempo. Yo creía en el trabajo, creía en poner el bienestar y el interés del niño por encima de todo. Sin embargo, nunca es fácil sacar a un niño de la casa, incluso cuando es lo mejor. Duré casi diez años. Mucho tiempo. Luego me mudé a Brooklyn, y aconsejo a familias. Trato de ayudar. Yo siempre lo hice. -
– Yo lo entiendo.-
– Realmente no me acuerdo de ella, de esta mujer. No claramente, lo siento. Había tantas. Demasiados. Mis notas, las traje. Usted las puede tener. Hice notar que las condiciones de vida parecían muy buenas, y el niño estaba bien cuidado. El retiro temporal se basó en la detención de la madre, y la sospecha de que el padre era cómplice. No había amigos o familiares, por lo que el niño fue colocado con una familia de acogida. Y fue devuelto al padre dentro de las cuarenta y ocho horas. No entiendo porqué quitarle la vida a mi hija porque yo lo puse en un lugar seguro durante dos días. Él no sufrió daños. -
– ¿Recuerda alguna cosa del padre?-
– Tengo en mis notas que estaba molesto, pero era cortés. Que parecía relacionarse bien con el niño, mostró interés por él. Empacó los juguetes y ropa para el niño, y tranquilizó al muchacho cuando le dijo adiós. Yo hubiera atestiguado eso en el tribunal, si hubiera sido necesario. -
Sus labios temblaban hasta que tuvo que apretarlos con fuerza. -Es importante tomar nota de la relación, el medio ambiente. Tengo en mis notas que en la observación inicial parecía ser un buen padre. Cuando fue liberado de cualquier conocimiento de las actividades ilegales de su mujer, el niño fue devuelto a él. No hubo seguimiento, y el caso fue cerrado. -