Juan sonreía.
—Se os da realmente bien, para…
—¿Para ser viejos? —dijo Xiu.
Juan sonrió aún más.
—Sí. —Miró a Robert—. Si tú puedes aprender a hacer esto, quizá yo pueda aprender a encadenar palabras… Bueno, tengo que ir a ayudar a mi madre. Esta tarde hace un tour. Nos veremos mañana, ¿vale?
—Vale —dijo Xiang—. Yo también tengo que irme. ¿Cuál es la forma más elegante de lograrlo?
—¡Ah! La más elegante exige práctica… pero yo prefiero que sea chula para cualquiera que esté mirando. —Señaló a los equipos que ocupaban el campo de fútbol—. Quiero decir, para ellos. Por tanto, ¿qué tal si la convierto en icono y la guío, doctora Xiang?
—Muy bien.
La imagen de Xiang se convirtió en un punto de luz color rubí. El chico se puso en pie y le sonrió a Robert.
—Me parece que tengo la geometría lo suficientemente bien controlada para que nadie tenga que cooperar en la recepción. —Su imagen bajó por las gradas. Su ajuste de sombras era mucho mejor de lo que Sharif solía lograr. El icono de Xiang le acompañó encima del hombro. Llegó hasta la hierba y caminó siguiendo las gradas, con la figura acortándose por el efecto de la perspectiva.
Y de pronto, letras doradas colgaron sobre la visión de Robert.
Xiang —› Gu: ‹ms›¡Hasta mañana!‹/ms›
Ja. Así que ése era el aspecto de un mensaje silencioso. Robert contempló a Juan y a Xiang hasta que desaparecieron.
Lena —› Miri, Xiu: ‹ms›¡Guau[No soy capaz de distinguir la imagen de Juan de la gente real. Ese chico es listo.‹/ ms›
Miri —› Lena, Xiu: ‹ms› No lo hace mal.‹/ms›
Roben ya no tenía más clases. También se podía ir a casa. Había muchas opciones; los coches llenaban la rotonda porque los chicos volvían a casa. Pero a Roben no le apetecía mucho regresar de inmediato a Fallbrook. Vio que Miri llegaría a casa al cabo de unos minutos. Bob estaba de guardia esa noche… no sabía lo que eso significaba. Cualquier encuentro con Miri haría que Alice actuase. Roben se asombraba de haber considerado en su época a su nuera tranquila y diplomática. De forma muy sutil, daba hasta miedo. O quizá fuese simplemente que Robert había comprendido que, si Alice tomaba la decisión, Robert acabaría exiliado en Al Final del Arco Iris. No había logrado decidir si aquel nombre era puro azar u obra de alguien que realmente entendía ese lugar.
Por tanto, a quedarse por allí a mirar. Había dinámicas que no habían cambiado desde su niñez, que posiblemente no hubiesen cambiado desde el comienzo de la historia de la humanidad. Reconstruiría su sensación de superioridad. Trepó por la esquina sur de las gradas, muy por encima de los jugadores de los equipos de fútbol e incluso lejos de los niños tímidos sentados al otro extremo riéndose de todos.
Miri —› Lena, Xiu: ‹ms› Ahora debería volver a casa.‹/ms›
Lena —› Miri, Xiu: ‹ms› Mi monstruo no. ¿Aprecias esa mirada perdida en sus ojos? Está pensando en todo lo sucedido, buscando la forma de hacer daño a Xiu.‹/ms›
Xiu —› Lena, Miri: ‹ms› Parece bastante normal desde que se volvió loco en el taller.‹/ms›
Xiu —› Lena, Miri: ‹ms› No, Lena, por favor, usa la mensajería silenciosa. Sé que me acabo de sentar a tu lado en la mesa de la cocina. Pero quiero practicar.‹/ms›
Lena —› Miri: ‹ms› Bueeeno. Xiu es un encanto, pero llega a ser obsesiva.‹/ms›
Xiu —› Lena: ‹ms› ¡Eh, Lena! ¿Qué le estás tecleando a Miri? ‹/ms›
El sol se ponía y las sombras de las gradas se extendían a medio camino del campo de fútbol. Robert podía ver con sus propios ojos casi todos los terrenos del instituto. Los edificios parecían casetas provisionales, como lo que antes pedías por correo si te hacía falta un poco de espacio de almacenamiento en el jardín. Pero no todo eran casetas. El auditorio principal era de madera, reparado aquí y allá con plástico.
Según las etiquetas que había solicitado, ¡había sido un pabellón para exhibiciones ecuestres!
Xiu —› Lena, Miri: ‹ms› Creo que simplemente está entrenando su Epifanía.‹/ms›
Se concentró en el campo de fútbol. Parecía sacado de los años escolares de Bobby… prescindiendo del hecho de que no tenía líneas ni porterías. Robert solicitó la vista deportiva y vio la disposición habitual del campo. Los jugadores entraron. Vestían protecciones y cascos de verdad, muy diferentes a los que recordaba. Las voces agudas de los chicos le llegaban directamente sin necesidad de la magia de la tecnología moderna. Daban vueltas a campos de minas, aparentemente escuchando a alguien.
Con un grito, los equipos se abalanzaron el uno contra el otro, persiguiendo… ¿qué? ¿Un balón invisible? Robert buscó frenéticamente entre opciones, vio un desfile parpadeante de superposiciones posibles. «¡Ajá!» De repente los equipos vestían uniformes espectaculares y había árbitros. En las gradas se sentaban algunos adultos, profesores o padres, como cabía esperar en un encuentro que era más una tarea escolar que un deporte profesional.
Xiu —› Lena, Miri: ‹ms› ¿A qué juegan?‹/ms›
Miri —› Lena, Xiu: ‹ms› A fútbol Egan.‹/ms›
Xiu —› Lena, Miri: ‹ms› Robert simplemente mira el partido, Lena.‹/ms›
Lena —› Miri, Xiu: ‹ms› Quizá.‹/ms›
Xiu —› Lena, Miri: ‹ms› Creo que Juan tiene razón con respecto a Robert, Lena. Déjame hablar con él. Seguirás estando a salvo.‹/ms›
Xiu —› Lena: ‹ms› No te pongas así.‹/ms›
Robert seguía sin ver el balón de fútbol. El campo de juego estaba cubierto de una neblina dorada que en algunos puntos casi llegaba a la cintura de los jugadores. En la neblina flotaban números diminutos que cambiaban según el grosor y el brillo del resplandor. Cuando jugadores de los dos equipos se acercaban, el resplandor destellaba brevemente y los niños daban vueltas unos alrededor de otros como si intentasen prepararse para chutar. y entonces la luz estallaba por todo el campo como un arco de fuego incontrolado.
Xiu —› Lena, Miri: ‹ms› ¿Qué hay de Sharif, Miri? Lo empleas para hablar con Robert, ¿no?‹/ms›
Miri —› Lena, Xiu: ‹ms› Sí. Creía que Sharif sería el primo perfecto. Posee el pasado académico adecuado para hablar con Robert. ¡Y una higiene personal horrible! Fue fácil apoderarse de él. El problema es que también lo hizo alguien más. En general uno estorba al otro. ¡Eh!‹/ms›
Xiu —› Lena, Miri: ‹ms› He perdido todos los primeros planos de tu abuelo.‹/ms›
Miri —› Lena, Xiu: ‹ms› También hemos perdido todo el audio local. No sabía que Robert fuese tan rápido.‹/ms›
Lena —› Miri, Xiu: ‹ms› Os lo advertí.‹/ms›
Una niña se alejó de los otros y corrió siguiendo el fuego dorado, sabiendo de alguna forma dónde y cuándo volvería a saltar. La chica dio una extraña patada… y cayó de culo. Hubo un instante de luz en la portería más cercana, tan luminosa e intensa que fue como si de pronto toda la niebla hubiese formado la imagen difusa de un balón de fútbol. Todos gritaban, incluso los adultos fantasma de las gradas.
Robert gruñó. Incluso algo tan simple como un juego escolar carecía por completo de sentido. Se tiró del puño, intentando obtener una vista más clara.
—No es culpa tuya, amigo. Lo estás viendo como corresponde.
—La voz parecía provenir de su espalda. Robert miró, pero no había cuerpo que acompañara la voz—. Mira el marcador. Todo lo relativo a este deporte es impreciso, incluso el resultado. —En el enorme marcador de las gradas el gol había quedado registrado corno 0,97—. Creo que deberían redondearlo a uno. La chica chutó un excelente gol casi seguro. —En el campo, ambos equipos habían vuelto a sus posiciones. Se desarrollaba otro saque inicial fantasma.