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Gu llegó con veinte minutos de antelación, habló con el oficial que estaba de guardia en ese momento y luego comprobó los fallos del DSI.

Eso solía ser lo peor de esas guardias. Por un milagro de la burocracia virtual, el grupo expedicionario de marines de Gu formaba esa noche parte del Departamento de Seguridad Interior. Era así como el DSI mantenía su prepuesto tan, ejem, a raya. «Como las corporaciones modernas, el DSI se integra con facilidad en la organización donde hace falta en cada momento.» Eso decían. Y aquella noche, gloria divina, no había a la vista ni un solo fallo de autorización.

Bob recorrió el búnker transformando las paredes de plástico verde en ventanas que daban a la noche del sur de California. El aire se llenó de abstracciones: la situación de sus hombres y el equipo, la reorganización de su parte del grupo de análisis. Se sirvió un poco de café en la máquina situada junto a la puerta y se sentó a una mesa muy corriente, a poca distancia de la zona de lanzamiento.

—¿Patrick?

Su segundo al mando se colocó al otro lado de la mesa.

—¿Señor?

—¿Qué tenemos esta noche? —Una pregunta innecesaria, pero Patrick Westin le enseñó la lista oficial. El grupo expedicionario de marines estaba compuesto por cuatro equipos de maniobra de doce hombres cada uno. Se los podía llamar pelotones; todo el mundo lo hacía. En el siglo XX, el «puesto» de Bob lo habría ocupado un teniente. Por otra parte, el grupo controlaba miles de vehículos (aunque casi todos tan pequeños como un avión de aeromodelismo) y suficiente potencia de fuego como para acabar con cualquier guerra de la historia. Lo que a Bob Gu le parecía más importante: todos los miembros de su grupo habían superado un entrenamiento de combate tan duro como el de otros tiempos. Eran marines. Patrick los llamó a todos para celebrar una breve reunión. La habitación se amplió alrededor de la mesa de Bob y durante unos momentos tuvo aspecto de auditorio. Todos parecían tranquilos; había pasado mucho tiempo desde la última vez que algo había Salido Mal en el suroeste del territorio continental de Estados Unidos. «Y nosotros somos en buena parte la razón de que no haya pasado.»

—Vamos a estar aquí cuatro horas —dijo Bob—. Con suerte, pasaremos una noche de fisgoneo muy aburrida. Y mientras sea así, sois libres de permanecer en la zona de personal adyacente a vuestros vehículos. Pero la mayoría de vosotros ya habéis estado en mis guardias. Sabéis que quiero que mantengáis los ojos abiertos. Seguid con los análisis. —Señaló al grupo de análisis, que para una guardia del suroeste del territorio continental de Estados Unidos eran unos mil quinientos especialistas dedicados, pero con conexiones a cientos de miles de servicios y millones de procesadores integrados. Esa noche Alice se ocupaba del conjunto, y los cambios ya eran evidentes: el nido de ratas tradicional se transformaba con una claridad que habitualmente sólo se veía en los sueños de los administradores. Aparte de su maravillosa reorganización, la representación era totalmente convencional. Entre los humanos con permiso de seguridad y que se podían comunicar directamente había cientos de líneas de asociación codificadas por color. La masa de niveles inferiores mutaba continuamente, a medida que pesos, valoraciones y conexiones cambiaban de un segundo a otro.

Bob señaló los rojos de las amenazas que siempre formaban parte de la mezcla.

—¿De qué tenemos que preocuparnos durante las próximas cuatro horas? —Los analistas que había tras los nodos rojos escupieron su lista consensuada y los punteros de apoyo.

Aunque esa noche ni siquiera los paranoicos tenían mucho que decir.    

Acciones

Posible protesta contra Bibliotoma en la UCSD

Casi seguro que una revuelta de círculos de opinión

Posibles participantes organizados

Círculo de opinión de Jerzy Hacek.

Valoración de la CIA de conexiones indoeuropeas

Círculo de opinión Scooch-a-mout

Valoración de la CIA de conexión con África central

Valoración de la CIA de conexión subsahariana

Valoración de la CIA de conexión con Paraguay

Informe de la RIAA al Congreso

Entidades comerciales

Posible daño a la infraestructura

Proximidad a puntos importantes para la seguridad nacional

General Genomics

Huertas International

Incremento de la importación de computación ilegal

Condado de Orange

Condado de Los Ángeles

Probabilidad por debajo de la escala relacionando los puntos anteriores

Asuntos policiales

Es casi seguro un asalto del FBI a Splendor Farm en Las Vegas

Posible petición de información sobre espionaje

Asalto por drogas mejoradoras de la DEA en el condado de Kern

Posible petición de información sobre espionaje

Posible actividad fuera de zona

Asentamientos en Alberta de isleños del Pacífico

Personas de interés

Arizona

California

Condado de San Diego

Incremento de visitantes asiáticos en viajes cortos Otros

Nevada

Consideración de recusaciones

Bob la dejó un momento.

—Ja —dijo uno de los artilleros—. Al menos los policías no causarán problemas. —Aquella noche sería fácil rechazar las peticiones policiales, lo que no era tan fácil en caso de secuestro o para evitar un asesinato.

Una sargento técnico remarcó lo de la UCSD.

—Eso nos mantendrá ocupados. —Una pausa, expandiendo las definiciones—. ¿Qué? ¿Es una lucha entre círculos de opinión? Nunca había oído nada parecido.

Uno de los marines más jóvenes rio.

—Te haces vieja, Nancy. Las luchas entre creencias son trágicamente recientes.

Bob no se molestó en intentar entenderlo, pero sabía lo suficiente por su padre y Miri para comprender de qué iba. Expandió la descripción del disturbio esperado.

—Parece una mezcla de protesta del siglo XX con juegos modernos. Debería ser tan seguro como la mayoría de los acontecimientos públicos. El problema es el lugar. —Se realizaban tantas investigaciones biológicas cerca de la UCSD que cualquier inestabilidad resultaba preocupante—. Esto merece buena parte de vuestra atención. Tened en cuenta la información sobre intereses extranjeros. —Fue a los enlaces sobre Personas de Interés. Como era habitual, la expansión produjo decenas de miles de nombres. En un momento u otro, casi todo el mundo, a menos que estuviese muerto, en cuyo caso todavía contaba para la paranoia bioterrorista, acababa siendo examinado—. No os voy a pedir que repaséis la lista de PDI o esta guardia duraría lo que queda de año. —Esto último era sabiduría clásica, con efectividad demostrada en decena de desastres y en desastres evitados en lo que iba de siglo. Los analistas siempre tenían un millón de sospechosos, pero cuando llegaban al mundo duro y frío del tiempo real, el éxito dependía de que los encargados de la operación hubiesen prestado atención.

Y luego estaba el último punto, consideración de recusaciones, es decir, recusar a los miembros del equipo que por alguna razón podían comprometer la guardia. Normalmente era la lista más paranoica de todas… pero su gente no veía la nube de detalles sobre ese punto, ni siquiera enlaces. Las recomendaciones eran sólo para él y su sustituto. En la práctica, de haber habido algún problema importante se habría ocupado de él antes de la reunión.

—¿Preguntas?

Miró a su alrededor. Hubo un momento de silencio. Los marines asimilaban los detalles, respondiendo ellos mismos a muchas preguntas. Un joven habló.