Выбрать главу

—Lanzados los vehículos sin tripulación.

Su visión mostraba treinta cargadores de munición de red disparados hacia el cielo nocturno del sur de California. Los vehículos sin tripular habían salido del lado norte de la base, a veinte kilómetros de distancia. Más al norte, desde MCAS Edwards, armas más primitivas se alzaron al cielo. Un catálogo de posibilidades extremas: lanzas de rescate (500), neblinas de supresión de daños (100), láseres IRAE (10), dardos térmicos/variantes de aislamiento (100)… y las tres últimas, las pesadillas: dispensadores de neblina esterilizadora (10 por 10), munición de área RFAE (20 por 20 por 4), munición nuclear estratégica (10 por 10 por 2). A los analistas se les paga para que piensen lo peor… pero Dios… Los laboratorios biológicos eran la única excusa para todo aquello.

Pero lo cierto, al margen de no tener equipo de seguimiento, era que se trataba de una carga razonablemente convencional para una fuerza expedicionaria moderna. Durante la carrera de Bob, en tres ocasiones esos lanzamientos habían acabado en combate real. Pero esos combates se habían producido a medio mundo de distancia, en Almaty, en Ciudad General Ortiz y en Asunción. Las armas más terribles no se habían usado nunca, aunque en Asunción habían estado muy cerca de hacerlo.

Esa noche apuntaba con todo a su propio vecindario, a sólo cincuenta kilómetros al sur del campamento Pendleton. La fuerza total usada en una zona urbana era corno cazar las ratas de la cocina usando una ametralladora. Mantén la cabeza gacha, Miri.

—El FBI vuelve a pedir permiso para tomar el control.

—Denegado. La situación ha empeorado. —De momento, si tenían suerte sólo de momento. Si la policía y los servicios de rescate lograban controlar la situación, entonces todo el material que Bob había lanzado sobre el sur de California sería simplemente parte de un ejercicio caro. Pero el aspecto positivo de entrar en acción era que podía solicitar muchos más recursos: Gu requisó equipos de analistas de todos los turnos nacionales y les mandó los datos que tenían hasta el momento. Las preguntas prioritarias: ¿los laboratorios de San Diego están seguros? ¿Cuál es la predicción para los fallos actuales del sistema?

Mientras tanto, los lanzamientos de Bob habían alcanzado el punto de inflexión de sus trayectorias. Modificó las de las municiones de Edwards para que fuesen más altas y quedaran rezagadas, con respecto al material de Pendleton. Si no se resolvía nada pronto, tendría que encender los motores de los vehículos sin tripular. ¡Necesito respuestas, chicos!

Pero los analistas seguían muy ocupada conectando miles de millones de puntos, buscando patrones y conspiraciones. Luego, una sola observación lo cambió todo. Una experta en clima que cumplía con sus obligaciones mensuales con la reserva emitió una prioridad muy alta.

—Hace veinte segundos. Veo una señal improvisada en la retrodispersión sobre este punto. —Trazó una elipse sobre el North County de San Diego, cubriendo gran parte del campamento Pendleton. Alguien se estaba montando su propio sistema de comunicación, ¡simplemente iluminando el cielo nocturno! El eje largo de la elipse de dispersión apuntaba a la UCSD. Las palabras del mensaje interceptado pasaron por la vista de Bob.

Xiu Xiang —› A alguien con la inteligencia suficiente para detectarme en la retrodispersión: ‹ms› Los sistemas automáticos de GenGen han sido manipulados. El sistema ataca a cualquiera que se le oponga. Esto no es un juego. No es una broma. ¿Qué? Sí, se lo diré. Todavía hay dos personas en los laboratorios. ¡Son de los buenos! Intentan ayudar.‹/ms›

La analista meteorológica habló.

—El mensaje es un pulso de un segundo, retransmitido doce veces. Lo que ve es la versión reconstruida y depurada.

Estaba más que claro. Los dedos de Bob Gu teclearon en los guantes, lanzando a sus marines.

A continuación la protección de aceleración se tensó y…

… y Bob Gu dejó de prestar atención. Momentáneamente, no pudo prestar atención. Siguiendo el orden de batalla, el comandante de la operación quedaba situado en medio de la contienda. En aquel caso, el lanzamiento sacó su lanzadera de aterrizaje de Pendleton. Quizás esto no sea una buena idea, pensó embotado. Pero siempre pensaba lo mismo después de salir disparado por el extremo de un lanzador de 20 g.

Tenía que volver a pensar con claridad. Sus hombres y el equipo iban según lo previsto. Los impensables Últimos Recursos seguían en las alturas, disponibles hasta el final. Las municiones de red ya estaban en la UCSD. Y los laboratorios biológicos seguían en verde, seguros y tranquilos.

Su propio dardo de aterrizaje se encontraba a pocos segundos de la UCSD.

Había otro detalle importante, algo que había sucedido en los últimos segundos. ¿Xiu Xiang? Bob logró recordarlo justo cuando los analistas del DSI exponían sus propias ideas: Xiu Xiang. No era un nombre poco común. Pero en todo el sur de California probablemente no hubiese más de tres o cuatro personas con ese nombre. y una vivía en Al Final del Arco Iris con Lena Gu.

De pronto tuvo una idea muy precisa de quién estaba en el punto de mira de todas las armas que comandaba.

30

La Biblioteca había escogido.

Timothy Huynh y todo el turno de noche guardaron un instante de silencio. La multitud de humanos reales callaba e incluso los millones de virtuales participaban en una quietud coordinada.

La Biblioteca había escogido… y había escogido a los scoochis.

En el bando Hacek se notaba que la derrota se iba extendiendo. Era un verdadero triunfo. ¿Cómo se lo tomarían los hacekeanos? En la segunda década del siglo se habían producido algunas debacles porque los círculos más importantes habían producido arte de muy mala calidad. Tan malo en algunos casos que los propios círculos habían desaparecido. ¿Quién se acordaba de los Tines o de las Zonas de Pensamiento? Pero esa noche los hacekeanos habían perdido a manos de los otros; debían hacer algo… incluso un gesto de cortesía.

La quietud silenciosa de la multitud continuó un poco más. Luego Conocimiento Peligroso se apartó de pronto de la biblioteca. Su mirada recorrió a los presentes. Después de todo, representar al perdedor no formaba parte de su papel. Pero quien estuviese detrás de su considerable creatividad era más que adaptable, pasado un momento, Peligroso sonrió cortés y se volvió hacia la biblioteca, diciendo condescendiente:

—Nos inclinamos ante los deseos de la Biblioteca. Has ganado, oh, Scooch-a-mout.

Los gemidos surgieron del bando Hacek, pero Peligroso alzó una mano y siguió hablando.

—Renunciamos a nuestros derechos en este lugar. Estaremos aquí sólo como invitados.

Sheila —› Turno de noche: ‹ms› Los Hacek mantienen conversaciones con la administración de la universidad. Están pidiendo cualquier migaja que puedan lograr.‹/ms›

Y el Grandioso Scooch-a-mout se mostró conciliador en la victoria, aunque no dejó de abrazar la biblioteca.

—Sois bienvenidos como invitados a una biblioteca con libros de verdad.

Hanson —› Turno de noche: ‹ms› La administración se resiste a ese acuerdo, pero la publicidad compensará el espacio extra. ¡Hemos ganado, pandilla!‹/ ms›

Durante unos minutos, todo fue genial. Que terminara un disturbio sin un enfrentamiento con la policía o una pelea física era un poco soso, pero los diseñadores del disturbio tenían todavía más efectos especiales para ponerle la guinda. Katie Rosenbaum reunió a todos los robots araña y luego los envió hacia los robots de Huynh para que ejecutaran una extraña «danza de la paz» que, además, sirvió para limpiar gran parte de la basura de la noche. Tim presenció las negociaciones entre los dos bandos, los intercambios, las promesas. Conocimiento Peligroso se retiró y ambos bandos jugaron con efectos especiales nuevos.