En cambio ahora , en época soviética, los ingenieros sí que estaban pasando grandes apuros: casi les era imposible procurar a sus hijos una enseñanza superior (recordemos que los hijos de los intelectuales eran la última categoría). El tribunal no lo niega. Krylenko tampoco. (Los acusados se apresuran a matizar con espontaneidad que, naturalmente, teniendo en cuenta todos los logros alcanzados, esto carece de importancia.)
Empezamos también a distinguir entre los acusados (hasta entonces todos habían dicho más o menos lo mismo). La línea de edad que los separa es también el umbral de la decencia. Las explicaciones de quienes rondan los sesenta o más inspiran compasión. En cambio Ramzin y Larichev, de cuarenta y tres años, y Ochkin, de treinta y nueve (el mismo que en 1921 había denunciado a la Dirección General de Combustibles), son los más gallardos y desvergonzados y todas las declaraciones importantes sobre el Partido Industrial y la intervención extranjera salen de sus labios. Ramzin era un individuo de tal ralea (con sus precoces y desproporcionados éxitos), que toda la profesión le había retirado el saludo, ¡y no se le caía la cara de vergüenza! Ahora, en el juicio, coge al vuelo cualquier alusión que haga Krylenko y la arropa con formulaciones precisas. A fin de cuentas, todas las acusaciones se basan en la memoria de Ramzin. Tiene tanto dominio de sí mismo y energía, que bien podría haber sido capaz (por encargo de la GPU, claro está) de viajar a París con plenos poderes para entablar conversaciones sobre la intervención. También a Ochkin le había sonreído el éxito: a los veintinueve años ya «gozaba de la ilimitada confianza del Consejo de Trabajo y Defensa* y del Sovnarkom».
Del profesor Charnovski, de sesenta y dos años, no podía decirse lo mismo: unos estudiantes anónimos lo calumniaron en el periódico mural; después de veintitrés años dando clase, lo convocaron a una asamblea general de estudiantes para que «rindiera cuenta de su trabajo». No se presentó.
El profesor Kalínnikov había encabezado en 1921 una rebelión abierta contra el régimen soviético: en concreto ¡una huelga de profesores! Recordemos cómo defendían los estudiantes la autonomía de la universidad. [215] 17En 1921 los catedráticos de la Universidad Técnica Superior de Moscú reeligieron a Kalínnikov como rector para un nuevo mandato, el Comisariado del Pueblo no lo aceptó y nombró un candidato propio. Entonces se declararon en huelga tanto los estudiantes (no había aún auténticos estudiantes proletarios) como los profesores, y Kalinnikov ejerció de rector un año entero a despecho del régimen soviético. (Hasta 1922 no consiguieron suprimir su autonomía y ello después de muchas detenciones.)
Fedótov tiene sesenta y seis años, y once de antigüedad como ingeniero en una fabrica, más que los que tiene de existencia todo el POSDR. Ha trabajado en todas las fabricas de hilados y tejidos de Rusia. (¡Qué odiosas resultan personas así! ¡Qué ganas dan de deshacerse de ellas cuanto antes!) En 1905 abandonó el puesto de director de la fabrica Morozov, sin que le importara su sustancioso salario, y prefirió unirse al «funeral rojo» que acompañaba el ataúd de los obreros asesinados por los cosacos. Ahora está enfermo, anda mal de la vista, no puede salir de casa por las noches, ni siquiera para ir al teatro.
¿Y éstos son los que habían preparado una intervención extranjera? ¿El desmoronamiento de la economía?
Durante muchos años, Charnovski no había tenido una sola tarde libre, tan ocupado estaba con la enseñanza y con el desarrollo de nuevas disciplinas (organización de la producción, principios científicos de la racionalización del trabajo). Desde la infancia conservo en la memoria la imagen de esos ingenieros-profesores exactamente así: asendereados cada tarde con memorias de fin de carrera, proyectos o tesis doctorales del alumnado, no volvían a casa hasta dadas las once de la noche. Y es que al principio de los planes quinquenales no eran más que treinta mil en todo el país, ¡tenían que trabajar hasta el límite!
¿Y éstos son los que habían querido provocar una crisis? ¿Los que espiaban por una propina?
La única frase honesta de todo el juicio la pronunció Ramzin: «El camino del empecimiento es ajeno a la estructura internadel ingeniero».
Durante todo el proceso, Krylenko obliga a los acusados a humillarse pidiendo excusas por ser «poco versados» en política, cuando no «analfabetos» ¡La política es algo mucho más difícil y elevado que cualquier metalurgia o construcción de turbinas! En política de nada sirve tener cabeza ni estudios. Conque dígame usted, acusado, ¿cuál fue su actitud ante la Revolución de Octubre? De escepticismo. O sea,¿hostil desde el primer momento? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
Krylenko los acosa con sus preguntas teóricas, pero gracias a los lapsus simples y humanos de los acusados, que se salen de unos papeles aprendidos de memoria, vislumbramos el núcleo de la verdad, qué había ocurrido realmente , a partir de qué habían llegado a hinchar tod aquella pompa de jabón.
Lo primero que los ingenieros vieron en el golpe de Estado de Octubre fue la ruina del país. (Y, efectivamente, años y años de ruina se abatieron sobre nosotros.) Vieron también la supresión de las libertades más elementales. (Libertades que ya nunca más habrían de volver.) ¿Cómo iban a aceptar lo ingenieros la dictadura de los trabajadores,de sus propios subordinados en la industria, menos cualificados, que no dominaban las leyes físicas y económicas de la producción, pero que sin embargo ahora ocupaban los principales despachos y dirigían a los ingenieros? ¿Por qué los ingenieros no habrían de considerar más natural una estructura social en la que tuvieran el mando aquellos que pueden dirigir de forma racional su actividad? (Y excluyendo únicamente la dirección ética,¿no tiende a esto, hoy día, toda la cibernética social? ¿No son los políticos profesionales unas pesas colgadas al cuello de la sociedad que impide a ésta mover con libertad la cabeza y agitar los brazos?) ¿Y por qué habían de renunciar los ingenieros a tener opiniones políticas? Pues la política ni siquiera constituye una disciplina científica, sino que es un terreno empírico que no puede ser descrito por medio de ningún sistema matemático y, además, está sometida al egoísmo humano y a las ciegas pasiones. (Charnovski lo dice incluso ante el tribunaclass="underline" «Pese a todo, la política debe regirse hasta cierto punto por las enseñanzas de la técnica».)
La desmedida presión del comunismo de guerra no podía sino repugnar a los ingenieros. Un ingeniero no puede tomar parte en algo que carece de sentido, y por esta razón, hasta 1920 la mayoría de ellos estuvieron de brazos cruzados, a pesar de que ello los sumiera en una pobreza digna del hombre de las cavernas. Comenzó la NEP, y los ingenieros se pusieron de buen grado manos a la obra: entendieron la NEP como un síntoma de que el régimen había entrado en razón. Mas ¡ay!, las condiciones ya no eran las de antes: los ingenieros no sólo eran considerados una capa socialmente sospechosa, privada incluso del derecho a dar una educación a sus hijos, no sólo sus sueldos estaban muy por debajo de lo que representaba su aportación productiva, sino que se les exigían éxitos en la producción y también disciplina, al tiempo que se les privaba del derecho a hacer respetar dicha disciplina. Ahora, cualquier obrero podía no sólo incumplir las instrucciones de un ingeniero, sino también ofenderle de forma impune e incluso pegarle, y como representante de la clase dirigente tendría siempre razón