Rubin se irguió de golpe en su asiento. Se quedó callado y miró muy asustado a Michael.
– Beni no puede llegar a enterarse nunca de esto -dijo con voz ahogada-; no tengo ni idea de cómo han llegado ustedes a descubrirlo, porque los únicos que lo sabíamos éramos Tsadiq y yo, aparte del propio Srul, claro está. Ni siquiera Tirtsa lo sabía, y por supuesto tampoco Beni, ni Hagar, ni ninguna otra persona… Se trataba de un secreto entre Tsadiq y yo, y Tsadiq era una persona muy coherente, nunca le hubiera contado a ustedes una cosa así… ¿Cree usted, acaso, que sin recibir dinero de fuera le hubieran permitido hacer una película como ésa?
– El caso es que usted estuvo en contacto con Srul hace un año y medio, y no diecisiete -puntualizó Michael secamente-, y me parece que no es precisamente el momento de ocultar nada, así que le pido que me cuente exactamente cómo y cuándo ocurrió, con todo detalle; y además -mientras hablaba había posado sobre la mesa un pequeño magnetófono, lo había puesto en marcha, y había pronunciado el día, la hora y el nombre de su interlocutor- es imprescindible que lo grabe.
– Usted cree que el ultrareligioso que fue a visitar a Tsadiq era Srul -dijo Rubin muy pensativo-, y no le puedo decir que yo mismo no lo haya pensado también, pero prefiero cre…
– Le ruego que ahora se limite a contarme todos los detalles acerca del momento en el que lo telefoneó para pedirle el dinero y que especifique cómo y cuándo se transfirieron esas cantidades -insistió Michael.
Rubin miró a su alrededor, como si quisiera ganar tiempo, pero ya no se atrevió a ofrecerle otro café.
– Sí -dijo finalmente-, yo estaba convencido de que había que ayudar a Beni a que desarrollara su genio artístico. Tiene ya cincuenta años, igual que yo… Si a esa edad no puede uno hacer lo que ha estado soñando toda la vida… Porque no se imagina la cantidad de personas a las que se había dirigido para que le produjeran el cuento de Agnón, y todas le habían respondido con una negativa… Lo que yo quería… Se lo digo de verdad…, porque Beni es un hermano para mí, mi único hermano.
– Y Srul también debería serlo, si es que a un hermano se le mide por su disposición a donar dos millones de dólares -le hizo notar Michael.
– En ese sentido sí -dijo Rubin-, yo sabía muy bien que, si se lo pedía y se trataba de un cuento de Agnón y no de un tema político cualquiera o algo de actualidad, él iba a aceptar.
– O sea que se citó usted con él… -le dijo Michael ojeando el cuadernito de espiral y dudando a propósito, aunque recordaba perfectamente las fechas anotadas en el expediente secreto de Tsadiq, al tiempo que oía la pesada respiración de Rubin y cómo la tensión se iba apoderando de su cuerpo, antes de estirar las piernas hacia delante- hace exactamente dos años, en Jánuka, en Los Ángeles.
– Me presenté en su casa -reconoció Rubin- sin avisar. Lo estuve esperando, escondido, al acecho, porque tenía su dirección, me… me la había dado una pariente de Israel, porque Srul tenía una pariente en… No importa, no me acuerdo, pero me dieron la dirección… Sabía que había tenido cinco hijos, siempre supe de su vida… Yo… podría decirse que soy un sentimental…, nunca acepté nuestra ruptura; no soy nada conformista, tal y como usted podrá deducir por mi trabajo…, por mi programa; toda la vida he… Decidí tomar cartas en el asunto, cogí el avión, lo esperé y le supliqué. Él accedió. Un ultrareligioso también le puede hacer un favor a un laico. Así fue como se convirtió en el productor secreto de Beni, porque nadie lo sabía, en un donante anónimo. El trato fue que nadie en el mundo debía saber nada sobre eso, que no se lo contaríamos absolutamente a nadie; aunque usted, de todas formas… No entiendo cómo han podido descubrirlo…
– Pues precisamente usted podía haberse imaginado que llegaría a saberse -le dijo Michael, señalando con la cabeza hacia el montón de cintas que había a sus pies junto a la mesa-, porque su trabajo consiste en eso, en investigar. Usted mismo me ha contado cómo dio con ese chico palestino, con su familia, con los que lo torturaron y con el médico…
– Sí -suspiró Rubin-, pero lo que yo no quería era que Beni se enterara, ni Beni ni ninguna otra persona, porque… tendría usted que entender la humillación que le supondría a un director del calibre de Beni Meyujas pasarse la vida dirigiendo tonterías para la televisión. No se puede usted ni imaginar las cosas que le daban. Programas religiosos, programas de entretenimiento, infantiles… Y solamente una vez, cada tantos años, una película, normalmente un documental, de tema neutro…, carente de gancho…
– ¿Y cómo se había llegado a una situación así? -se interesó Michael.
– Ésa es nuestra televisión -dijo Rubin con amargura-, esto no es Cinecittà, el nivel ha bajado muchísimo… Beni ha estado trabajando en la televisión pública desde el principio, desde sus comienzos, y tenía grandes expectativas…, creía que… Al principio la verdad es que sí dirigió algunas cosas interesantes… Si lo desea puede verlas, están en los archivos, incluso tengo alguna por aquí… Entonces todavía no existía el vídeo, no había cámaras de vídeo… Lo pasé a vídeo hace tan sólo unos años… Si quiere le puedo enseñar el gran talento que tenía… Pero poco a poco fue siendo arrinconado y hacía ya años que no… Pero él era incapaz de marcharse, no es de esas personas con iniciativa que… Él necesita cierta estabilidad… Así que había ido cediendo y lo único que esperaba ya era la jubilación. De modo que se sintió inmensamente feliz cuando Tsadiq lo llamó para hablarle de hacer Ido y Einam-, usted no puede imaginarse lo que eso significó para él… De repente volvió a ser el de antes…, como cuando éramos jóvenes…, fue como…
– Entonces ¿no tenía ningún motivo para guardarle rencor a Tsadiq? -preguntó Michael.
– ¡No, en absoluto! -protestó Rubin-, al contrario. Pero si ya se lo he dicho a usted y a sus colegas, ya se lo había explicado también al comandante del distrito, a Shorer, y al comisario generaclass="underline" no hay nadie en el mundo que conozca a Beni como yo, y puedo asegurarle que Beni no sólo no haría daño a nadie, sino que ni siquiera sería capaz de matar una mosca, así como suena. Él no tenía ningún motivo para matar a Tsadiq, y no cabe tampoco ninguna posibilidad de que hiciera tal cosa, porque Beni no es ningún asesino y bajo ninguna circunstancia haría… Sé que hubiera preferido suicidarse antes que… Ya lo intentó… Bueno, en estos momentos, con todo lo que usted ya sabe, puedo decirle que Beni…, que intentó suicidarse… con pastillas. Creía que lo iban a despedir… Casi se muere… Así que no se imagina lo preocupado que estoy ahora por él…
En ese momento el teléfono sonó interrumpiendo bruscamente el emocionado discurso de Rubin, que se quedó callado, se pasó las manos por la cara y miró fijamente el teléfono, luego se encogió de hombros y lo dejó sonar.
– Seguro que no es Beni, porque si fuera él me llamaría al móvil.
– ¿Quién fue en realidad el responsable del… desaprovechamiento del talento de Beni, o como usted lo quiere ver, de su humillación? -preguntó Michael.
– No se trata de una sola persona -dijo Rubin después de un largo silencio-, pero Tsadiq desde luego que no, si es a lo que usted se refiere; más que de alguien en concreto, se trata de algo muy frecuente en el mundo actual, de una manera general de actuar. Está relacionado con la lucha por la audiencia, por los presupuestos, se trata de la esencia misma del medio, de la televisión, un medio de comunicación tan poderoso, que unas veces destruye y otras construye. Y también tiene que ver con lo que Israel, como país, piensa de sí mismo, lo que piensa de la literatura, del arte, de Bialik y de Agnón. Y también habría que tener en cuenta que nuestra televisión se ha aproximado mucho al gobierno y que, como éste, considera que el pueblo es tonto y vacío. Por suerte, el director general actual de la Radio-Teledifusión no estaba entonces, cuando el dinero llegó, porque no hubiera permitido… Seguro que hubiera confiscado el dinero para hacer alguna gala de noche espectacular o una fiesta de inauguración cualquiera, y en realidad quizá sea ingenuo creer que… porque no existe afinidad ninguna entre la televisión y el arte en su forma tradicional.