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— Podнan dejar morir a Miles por pura ignorancia — comprendiу Cordelia -. O matarlo intencionadamente. — Incluso uno de sus partidarios secretos, guiado por la heroica intenciуn de desactivar una bomba, podнa ser una amenaza para su hijo.

Vaagen se retorciу entre las sбbanas. Aral mirу a Cordelia y le hizo una seсa para que se dirigiese a la puerta.

— Gracias, capitбn Vaagen. Nos ha brindado un extraordinario servicio. Mбs allб de su deber.

— A la mierda con el deber — murmurу Vaagen -. Se ha ido al carajo… malditos ignorantes…

Todos se fueron para permitir que Vaagen iniciase su recuperaciуn, y Vorkosigan pidiу a Illyan que fuese a ocuparse de sus mъltiples tareas.

Cordelia se dirigiу a Aral.

— ї Y ahora, quй?

Йl tenнa la boca tensa y la mirada algo ausente mientras su mente realizaba cбlculos. Los mismos que efectuaba ella, comprendiу Cordelia, complicados por mil factores mбs debido a su posiciуn.

— En realidad nada ha cambiado — dijo йl lentamente.

— Sн ha cambiado: me parece que hay alguna diferencia entre estar oculto y ser un prisionero. їPero por quй Vordarian esperу hasta ahora para capturarlo? Si no conocнa la existencia de Miles, їquiйn se lo dijo? їKareen tal vez, decidida a cooperar?

Droushnakovi pareciу desalentada ante esta sugerencia.

— Tal vez Vordarian estй jugando con nosotros — dijo Aral -. Quizбs haya estado manteniendo la rйplica en reserva desde el principio, hasta el momento en que mбs necesitase un nuevo recurso.

— Nuestro hijo. En reserva — le corrigiу Cordelia. Mirу esos ausentes ojos grises. ЎMнrame Aral! -. Debemos hablar de esto.

Lo condujo por el pasillo hasta la habitaciуn mбs cercana, una sala de conferencias para mйdicos, y encendiу las luces. Obedientemente, йl se sentу a la mesa, con Kou a su lado, y la esperу. Cordelia se sentу frente a йl.

Antes siempre nos sentбbamos juntos. Drou permaneciу tras ella.

Aral la mirу con cautela.

— їSн, Cordelia?

— їQuй estб pasando por tu cabeza? — le preguntу -. їDуnde estamos nosotros en todo esto?

— Yo… lo siento. Me arrepiento de no haber ordenado antes una incursiуn. Ahora la Residencia es una fortaleza mucho mбs protegida que el hospital, por mбs peligroso que fuera йste. Sin embargo… no pude cambiar esa decisiуn. Mientras le pedнa a mi propia gente que esperase y resistiese, no podнa arriesgar hombres y gastar recursos para mi propio beneficio. La… posiciуn de Miles me concedнa el derecho de exigir su lealtad a pesar de las presiones de Vordarian. Sabнan que no les pedнa ningъn riesgo que yo mismo no estuviese dispuesto a afrontar.

— Pero ahora la situaciуn ha cambiado — le seсalу Cordelia -. Ahora tъ no compartes los mismos riesgos. Sus familiares disponen de todo el tiempo que quieran. Miles sуlo tiene seis dнas, menos el tiempo que dedicamos a discutir. — Podнa sentir el tictac de ese reloj en su cabeza.

Йl no dijo nada.

— Aral… desde que estamos aquн, їte he pedido que me hicieras algъn favor utilizando tus poderes oficiales?

Una sonrisa curvу los labios de Vorkosigan y desapareciу. Ahora sus ojos la miraban profundamente.

— Nada — le susurrу. Ambos permanecieron muy tensos, inclinados uno hacia el otro. Йl tenнa los codos en la mesa y las manos en el mentуn; ella apoyaba las suyas sobre la mesa, bajo control.

— Te lo pido ahora.

— Nos encontramos en un momento extremadamente delicado para la situaciуn estratйgica general — dijo йl despuйs de una gran vacilaciуn -. Estamos manteniendo negociaciones secretas con dos de los principales comandantes de Vordarian, quienes parecen dispuestos a traicionarlo. Las fuerzas espaciales estбn a punto de implicarse. Podrнamos lograr acabar con Vordarian sin que estalle una gran batalla.

Cordelia se distrajo un momento pensando cuбntos comandantes de Vorkosigan estarнan negociando en secreto para traicionarlos a ellos. El tiempo lo dirнa. El tiempo.

Vorkosigan prosiguiу.

— Si las negociaciones resultan tal como espero, estaremos en condiciones de rescatar a casi todos los rehenes en un gran ataque sorpresa, desde una direcciуn que Vordarian no espera.

— No te pido un gran ataque. — No. Pero lo que te estoy diciendo es que esa pequeсa incursiуn, sobre todo si resulta mal, podrнa interferir seriamente con el йxito de la otra. — Sуlo tal vez.

— Tal vez. — Йl inclinу la cabeza hacia un lado, concediйndole la duda. — їFecha?

— Dentro de unos diez dнas.

— No me sirve.

— No. Tratarй de acelerar las cosas. Pero debes comprenderlo… si pierdo esta oportunidad, este momento, varios miles de hombres podrнan pagar mi error con la vida.

Ella lo comprendнa con claridad.

— Bien. Supongamos que por el momento dejamos fuera de esto al ejйrcito de Barrayar. Dйjame a mн, con un par de hombres. Nadie mбs correrнa ningъn riesgo.

Йl golpeу la mesa con las manos y exclamу: — ЎNo! ЎPor Dios, Cordelia!

— їDesconfнas de mi competencia? — preguntу ella con tono peligroso. Porque yo sн. Sin embargo, йse no era el momento para admitirlo -. їEso de «querida capitana» no es mбs que un apodo para una mascota, o lo sientes de verdad?

— Te he visto hacer proezas extraordinarias…

Tambiйn me has visto caer de bruces, їy quй?

—… pero tъ no eres sacrificable. Dios. Eso acabarнa por volverme loco. Esperar, sin saber…

— Tъ me pides que haga eso mismo. Esperar, sin saber. Me lo pides cada dнa.

— Tъ eres mбs fuerte que yo. Tu fortaleza no tiene lнmites.

— Muy halagador, pero no me convences.

Aral tratу de penetrar en sus pensamientos, ella pudo verlo en sus ojos punzantes como un cuchillo.

— No. No te irбs por tu cuenta. Lo prohibo, Cordelia. Absolutamente. Quнtatelo de la cabeza. No puedo arriesgaros a los dos de ningъn modo.

— Ya lo estбs haciendo.

Йl apretу los dientes e inclinу la cabeza. Mensaje recibido y comprendido. Koudelka, sentado junto a йl, los miraba con gran consternaciуn. Cordelia sentнa la mano de Drou, presionando con fuerza el respaldo de su silla.

Vorkosigan tenнa todo el aspecto de alguien que estaba siendo aplastado entre dos grandes rocas; ella no tenнa ningъn deseo de verlo convertido en polvo. En un momento, Aral le pedirнa su palabra de que permanecerнa confinada en la base, de que no correrнa ningъn riesgo.

Cordelia abriу un puсo y lo dejу posado sobre la mesa.

— Yo hubiese decidido otra cosa. Pero nadie me ha designado a mн regente de Barrayar.

La tensiуn lo abandonу con un suspiro.

— Me falta imaginaciуn.

Un defecto muy frecuente entre los barrayareses, mi amor.

Al regresar a las habitaciones de Aral, Cordelia se encontrу con el conde Piotr en el pasillo. Ya no se parecнa en nada al anciano agotado que la dejara en un sendero de la montaсa. Ahora llevaba las ropas elegantes que solнan usar los Vor retirados y los ministros imperiales: pantalуn bien planchado, botas cortas lustradas y una tъnica muy ornamentada. Bothari se encontraba a su lado, nuevamente con su librea formal color marrуn y plata. Bothari traнa un grueso abrigo plegado en el brazo, por lo cual Cordelia dedujo que el conde acababa de llegar de su misiуn diplomбtica en algъn Distrito al norte de los territorios de Vordarian. Con excepciуn de las zonas ocupadas, al parecer la gente de Vorkosigan podнa moverse a voluntad.

— Ah, Cordelia. — Piotr la saludу con un movimiento de cabeza cauteloso y formal; no era momento de reanudar las hostilidades. Por ella no habнa ningъn inconveniente. No creнa que le quedara ningъn deseo de pelear en su corazуn corroнdo.

— Buenos dнas, seсor. їSu misiуn ha tenido йxito?

— Ya lo creo que sн. їDуnde estб Aral?

— Ha ido al Sector de Inteligencia, segъn creo, a consultar con Illyan sobre los ъltimos informes llegados de Vorbarr Sultana.

— Ah. їQuй estб ocurriendo? — El capitбn Vaagen se presentу aquн. Lo derribaron a golpes, pero de algъn modo logrу llegar desde la capital… Parece ser que finalmente Vordarian descubriу que tenнa otro rehйn. Su patrulla se llevу la rйplica del Hospital Militar a la Residencia Imperial. Supongo que pronto recibiremos alguna noticia de йl, pero sin duda no quiso privarnos del placer de escuchar primero el relato de Vaagen.

Piotr echу la cabeza hacia atrбs y emitiу una risa amarga.

— Eso sн que es una amenaza vacнa.

Cordelia aflojу la mandнbula el tiempo suficiente para decir:

— їA quй se refiere, seсor? — Ella sabнa perfectamente bien a quй se referнa, pero querнa llevarlo hasta el lнmite.

Llega basta el fondo, maldito. Dilo todo.

Los labios de Piotr se curvaron en una especie de sonrisa.

— Me refiero a que, sin darse cuenta, Vordarian le estб haciendo un servicio a la familia Vorkosigan. Estoy seguro de que no se ha dado cuenta.

No dirнas eso si Aral estuviese aquн, viejo. їTъ lo preparaste? Dios, no podнa decirle eso…