Para su alivio, en ese momento regresу Koudelka con unos bocadillos de queso y unas botellas de cerveza. Cordelia se alegrу al ver la bebida, ya que sospechaba del agua en ese lugar. Engullу su primer mordisco con satisfacciуn y dijo:
— Kou, debemos trazar una nueva estrategia.
Йl se sentу a su lado con dificultad, escuchando atentamente.
— їSн?
— Es evidente que no podemos llevarnos con nosotros a Alys Vorpatril y al bebй. Tampoco podemos dejarla aquн. Los hombres de Vordarian se han encontrado con cinco cadбveres y un coche incendiado. Pronto comenzarбn a registrar la zona. De todas formas, durante un tiempo buscarбn a una mujer embarazada y eso nos concede una pequeсa ventaja. Tenemos que separarnos.
Йl tragу un bocado de su bocadillo.
— їEntonces irб con ella, seсora?
Cordelia sacudiу la cabeza.
— Debo ir con los que entren en la Residencia. Aunque sуlo sea porque soy la ъnica capaz de decir: «Esto es imposible. Es hora de marcharnos.» Drou es absolutamente imprescindible, y necesito a Bothari. — Y de alguna extraсa manera, Bothari me necesita a mн -. Eso lo deja a usted.
Koudelka apretу los labios.
— Al menos no los obligarй a ir mбs despacio.
— Usted no estб con nosotros a falta de algo mejor — replicу ella con dureza -. Su ingenio hizo que logrбramos entrar en Vorbarr Sultana. Tambiйn lo considero capaz de sacar a Alys Vorpatril. Usted es su ъnica posibilidad.
— Pero se dirнa que yo escapo mientras usted se enfrenta a una situaciуn peligrosa.
— Sуlo lo parece, Kou, piйnselo. Si Vordarian vuelve a atrapar a Alys, no mostrarб ninguna misericordia con ella, ni tampoco con el bebй. Ustedes no estarбn mбs seguros que nosotros. Todos tendremos que cuidar nuestras cabezas utilizando la lуgica.
Йl suspirу.
— Lo intentarй, seсora.
— Con intentarlo no basta. Padma Vorpatril lo «intentу». Usted debe lograrlo, Kou.
Йl asintiу lentamente con la cabeza.
— Sн, seсora.
Bothari se marchу en busca de algunas ropas para disfrazar a Kou de «pobre joven padre y esposo».
— Los clientes siempre dejan cosas aquн. — Cordelia se preguntу quй lograrнa encontrar allн para lady Vorpatril. Kou llevу los alimentos a Alys y a Drou. Regresу con una expresiуn sombrнa en el rostro, y volviу a sentarse junto a Cordelia.
Despuйs de un rato dijo:
— Creo que ahora entiendo por quй a Drou le preocupaba tanto la posibilidad de que estuviese embarazada.
— їAh, sн? — preguntу Cordelia.
— Los sufrimientos por los que pasу lady Vorpatril dejan pequeсos a los mнos. Dios, eso debe de ser terriblemente doloroso.
— Hum. Pero el dolor sуlo dura un dнa. — Cordelia se frotу la cicatriz -. O unas semanas. Creo que no se trata de eso.
— їY entonces quй?
— Es… es un acto trascendental. Dar la vida. Solнa pensar en eso cuando estaba embarazada de Miles. «Por medio de este acto, doy vida a una muerte.» Un nacimiento, una muerte… y entre ambos, todos los sufrimientos y actos de la voluntad. Yo no comprendнa ciertos sнmbolos mнsticos orientales como Kali, la madre Muerte, hasta que comprendн que en ello no habнa nada de mнstico. Se trata de un simple hecho. Un «accidente» sexual al estilo barrayarйs puede iniciar una cadena de causalidades que no se detiene hasta el fin de los tiempos. Nuestros hijos nos hacen cambiar… aunque mueran. Incluso aunque su hijo resultara ser una simple posibilidad en esta ocasiуn, Drou cambiу. їUsted no?
Йl sacudiу la cabeza con desconcierto.
— Ni siquiera se me ocurriу todo esto. Sуlo querнa ser normal, como los otros hombres.
— Creo que no ocurre nada malo con sus instintos. Es sуlo que no le bastan. їY si para variar intentara que sus instintos trabajaran junto con su intelecto, en lugar de hacerlo con objetivos opuestos?
Йl emitiу un bufido.
— No lo sй. No sй… cуmo acercarme a ella ahora. Ya dije que lo sentнa.
— Las cosas no andan bien entre los dos, їverdad?
— No.
— їSabe quй fue lo que mбs me molestу de este viaje? — preguntу Cordelia.
— No…
— No pude despedirme de Aral. Si… si algo me ocurriera, o si algo le ocurriera a йl, quedarнa algo pendiente, algo sin resolver entre nosotros. Y ya no habrнa forma de aclararlo.
— Hum. — Йl se sumiу un poco mбs en sн mismo, hundido en el sillуn.
Cordelia meditу unos instantes.
— їQuй mбs ha intentado aparte de «lo siento»? їPor quй no le pregunta cуmo estб, si se encuentra bien, si puede ayudarla? O dнgale «te quiero», eso no falla. Palabras breves, en su mayor parte preguntas, ahora que lo pienso. Demuestran que uno estб interesado en iniciar una conversaciуn.
Йl esbozу una sonrisa triste.
— No creo que ella quiera hablar conmigo.
— Supongamos… — Cordelia echу la cabeza hacia atrбs y fijу la vista en el otro extremo de la habitaciуn -. Supongamos que las cosas no hubiesen tomado un giro tan equivocado aquella noche. Supongamos que usted no se hubiera aterrorizado. Supongamos que ese idiota de Evon Vorhalas no los hubiera interrumpido con su pequeсo espectбculo de horror. — Vaya un pensamiento. Dolнa mucho pensar en lo que podнa haber sido -. Regresemos al punto de partida. Cuando se acariciaban felices. Se separan como amigos, y a la maсana siguiente despiertan, eh… perturbados por el amor. їQuй ocurrirнa luego, en Barrayar?
— Un intermediario.
— їEh?
— Sus padres o los mнos contratarнan a un intermediario y luego, bueno, arreglarнan las cosas.
— їY ustedes quй harнan?
Йl se encogiу de hombros.
— Presentarnos a tiempo para la boda y pagar las facturas, supongo. En realidad son los padres quienes pagan las facturas.
Con razуn el hombre estaba tan desorientado.
— їUsted querнa casarse? їNo sуlo acostarse?
— ЎSн! Pero… seсora, yo sуlo soy medio hombre, y eso en un buen dнa. Su familia se reirнa de mн.
— їAlguna vez ha visto a su familia? їEllos ya lo conocen a usted?
— No…
— Kou, їse da cuenta de lo que estб diciendo?
Йl pareciу algo avergonzado.
— Bueno…
— Un intermediario. Bah. — Se levantу.
— їAdonde va? — preguntу Kou con nerviosismo.
— A intermediar — dijo ella con firmeza y avanzу por el pasillo hasta la habitaciуn. Droushnakovi estaba sentada observando a la mujer dormida. Las dos cervezas y los bocadillos estaban intactos en una mesita.
Cordelia cerrу la puerta con suavidad.
— Sabes — murmurу -, los buenos soldados nunca pierden una ocasiуn para comer o dormir, porque no saben cuбnto tiempo pasarб antes de que se presente otra posibilidad.
— No tengo hambre. — Drou tenнa una expresiуn introvertida, como atrapada dentro de sн misma.
— їQuieres hablar de ello?
Drou esbozу una mueca indecisa y se apartу de la cama para sentarse en un sofб al otro extremo de la habitaciуn. Cordelia se sentу a su lado.
— Esta noche — dijo en voz baja -, he participado en mi primera pelea de verdad.
— Lo hiciste muy bien. Encontraste tu posiciуn y reaccionaste…
— No. — Droushnakovi agitу una mano -. No es verdad.
— їOh? A mн me pareciу bien.
— Corrн por detrбs del edificio… derribй a los dos hombres de seguridad que aguardaban en la puerta usando el aturdidor. Ellos no alcanzaron a verme. Lleguй a mi posiciуn en la esquina del edificio. Vi cуmo esos dos hombres atormentaban a lady Vorpatril en la calle. La insultaban, la miraban, la empujaban… me enfadй tanto que cogн el disruptor nervioso. Querнa matarlos. Entonces comenzaron los disparos. Y… y yo vacilй. Por eso muriу lord Vorpatril, por mi culpa.
— ЎVaya niсa! El sujeto que matу a Padma Vorpatril no era el ъnico que le apuntaba. Padma estaba tan aturdido por la droga que ni siquiera trataba de cubrirse. Debieron de inyectarle una dosis doble para obligarle a descubrir el escondite de Alys. Tambiйn pudo haber muerto por otro disparo, o interponerse a nuestro propio fuego cruzado.
— El sargento Bothari no vacilу — objetу Droushnakovi sin ninguna inflexiуn en la voz.
— No — convino Cordelia.
— El sargento Bothari tampoco pierde el tiempo sintiendo… pena por el enemigo.
— No. їY tъ sн?
— Me siento enferma.
— Matas a dos personas completamente desconocidas, їy esperas sentirte feliz?
— Eso hace Bothari.
— Sн. Йl lo disfruta. Pero Bothari no es un hombre cuerdo, ni siquiera segъn los modelos barrayareses. їTъ aspiras a ser un monstruo?
— ЎUsted lo llama de ese modo!
— Oh, pero йl es mi monstruo. Mi buen perro. — Siempre tenнa problemas cuando trataba de explicar a Bothari, en ocasiones incluso ante sн mismo. Cordelia se preguntу si Droushnakovi conocerнa el origen histуrico del tйrmino terrestre «chivo expiatorio». El animal de sacrificio que todos los aсos era liberado, para que cargase con los pecados de toda la comunidad… Bothari era su propia bestia de carga; Cordelia era consciente de las cosas que hacнa por ella. Lo que no le resultaba tan claro era lo que ella hacнa por йl, pero sabнa que la necesitaba con desesperaciуn -. Yo me alegro mucho de que te sientas desconsolada. Dos asesinos patolуgicos a mi servicio serнan demasiado. Conserva esas dudas como si fuesen un tesoro, Drou.