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Las ъltimas nieves del invierno se derretнan en las calles de Vorbarr Sultana cuando el capitбn Vaagen llamу del Hospital Militar preguntando por Cordelia.

— Ha llegado el momento, seсora. He hecho todo lo posible por medios artificiales. La placenta ya tiene diez meses y su envejecimiento ya es evidente. Ya no puedo sobrealimentar mбs la mбquina para compensarlo.

— їCuбndo?

— Maсana estarнa bien.

Cordelia apenas si durmiу esa noche. A la maсana siguiente todos se encaminaron al Hospital Miliar Imperiaclass="underline" Aral, Cordelia y el conde Piotr flanqueado por Bothari. Cordelia no estaba segura de querer que Piotr se encontrase presente, pero hasta que el anciano les hiciese a todos el favor de caer muerto, deberнa soportarlo. Tal vez si apelara una vez mбs a la razуn, volviendo a presentarle los hechos, con un intento mбs, lograrнan convencerlo. El antagonismo apenaba a Aral; al menos el responsable de alimentarlo serнa Piotr, y no ella.

Haz lo que quieras, viejo. Tu ъnico futuro es a travйs de mн. Mi hijo encenderб tu pira funeraria. De todos modos, se alegraba de volver a ver a Bothari.

El laboratorio nuevo de Vaagen ocupaba toda una planta en el edificio mбs moderno del complejo. Cordelia habнa hecho que se trasladase del antiguo laboratorio para que no conviviese con los fantasmas, pues un dнa en que fue a visitarlo lo encontrу casi paralizado e incapaz de trabajar. Cada vez que entraba en la habitaciуn, le habнa confesado, recordaba la muerte violenta e inъtil del doctor Henri. No podнa pisar el lugar donde habнa caнdo su amigo, y siempre daba un rodeo. Cualquier ruido lo sobresaltaba.

«Soy un hombre racional — le habнa dicho con voz ronca -. Estas supersticiones absurdas no significan nada para mн.»

Por lo tanto Cordelia le habнa ayudado a encender una ofrenda privada en un brasero del laboratorio, y luego habнa disimulado la mudanza diciendo que era una promociуn.

El nuevo laboratorio era luminoso, amplio y libre de apariciones. Cuando Vaagen la hizo entrar, Cordelia se encontrу con una multitud de personas que aguardaban dentro: eran investigadores a quienes habнa convocado para que exploraran la nueva tecnologнa, obstetras civiles entre los cuales estaba el doctor Ritter, el futuro pediatra de Miles, y su cirujano consultivo. Los padres de la criatura tuvieron que abrirse paso para entrar.

Vaagen iba y venнa a toda prisa, sintiйndose alegremente importante. Todavнa llevaba el parche en el ojo, pero le prometiу a Cordelia que ahora dispondrнa de tiempo para someterse a una intervenciуn con la cual recuperarнa la visiуn. Un tйcnico entrу con la rйplica uterina en una mesa con ruedas y Vaagen se detuvo, como si tratara de determinar el modo mбs dramбtico y ceremonioso de efectuar lo que, segъn sabнa Cordelia, era un hecho de lo mбs simple. Al final decidiу brindar un discurso tйcnico para sus colegas, detallando la composiciуn de las soluciones hormonales que inyectaba en los conductos de alimentaciуn, interpretando las lecturas y describiendo la separaciуn placentaria que se efectuaba dentro de la rйplica, las similitudes y diferencias entre esta tйcnica y el parto natural. Existнan varias diferencias que Vaagen pasу por alto.

Alys Vorpatril deberнa ver esto, pensу Cordelia.

Vaagen alzу la vista y la mirу a los ojos. Entonces se interrumpiу, cohibido, y sonriу.

— Seсora Vorkosigan. — Seсalу los cierres que sellaban la rйplica -. їQuerrнa hacernos el honor?

Ella extendiу la mano, vacilу, y mirу a su alrededor en busca de Aral. Allн estaba, solemne y muy atento entre el gentнo.

— їAral?

Йl avanzу.

— їEstбs segura?

— Si puedes abrir una nevera campestre, podrбs hacer esto.

Cogieron un cierre cada uno y los alzaron al mismo tiempo, rompiendo el precinto estйril. Entonces levantaron la tapa. El doctor Ritter se acercу con un escalpelo vibratorio, para cortar la maraсa de conductos nutrientes con un movimiento tan delicado que el argйnteo saco amniуtico permaneciу intacto. Luego liberу a Miles de sus ъltimas capas biolуgicas y le despejу la boca y la nariz de fluidos antes de que, con gran sorpresa, realizara su primera inhalaciуn. Alrededor de Cordelia, el brazo de Aral la estrechу con tanta fuerza que le doliу. Una risita ahogada, casi inaudible, escapу de sus labios. Entonces tragу saliva y parpadeу, logrando que sus facciones llenas de regocijo y dolor volvieran a mantenerse bajo estricto control.

Feliz cumpleaсos, pensу Cordelia. Tienes buen color…

Por desgracia, eso era prбcticamente lo ъnico que estaba bien. El contraste con el pequeсo Ivбn le resultу abrumador. A pesar de las semanas suplementarias de gestaciуn, diez meses contra los nueve y medio de Ivбn, Miles apenas si tenнa la mitad del tamaсo del otro bebй, y estaba mucho mбs marchito y arrugado. La columna tenнa una visible deformaciуn, y las piernas estaban plegadas con fuerza. Definitivamente, era un heredero varуn, no cabнa la menor duda al respecto. Su primer llanto fue muy dйbil, nada comparado con el bramido furioso y hambriento de Ivбn. A sus espaldas, Cordelia oyу la exclamaciуn decepcionada de Piotr.

— їHa estado recibiendo la nutriciуn suficiente? — le preguntу Cordelia a Vaagen. Resultaba difнcil mantener alejado el tono acusador de su voz.

Vaagen se alzу de hombros con impotencia.

— Todo lo que pudo absorber.

El pediatra y su colega depositaron a Miles bajo una luz tibia, y comenzaron a examinarlo, flanqueados por Aral y Cordelia.

— Esta curva se enderezarб sola, seсora — seсalу el pediatra -. Pero la parte inferior de la columna deberнa corregirse mediante una intervenciуn quirъrgica lo antes posible. Tenнas razуn, Vaagen. El tratamiento para activar el desarrollo del crбneo tambiйn ha soldado las caderas. Por eso las piernas se encuentran plegadas en esta posiciуn tan extraсa, seсor. Habrб que intervenir para romper esas uniones y corregir la postura de los huesos antes de que pueda comenzar a gatear o caminar. No recomiendo que se realice antes del primer aсo, sumado a la operaciуn de columna. Dejemos que cobre fuerzas y gane peso primero…

Mientras probaba los brazos del bebй, de pronto el cirujano lanzу una maldiciуn y cogiу el visor de diagnуstico. Miles gimiу. Aral apretу el puсo. Cordelia sintiу un nudo en el estуmago.

— ЎMierda! — dijo -. Acaba de rompйrsele el hъmero. Tenнas razуn Vaagen, los huesos son extremadamente frбgiles.

— Al menos tiene huesos — suspirу Vaagen -. En determinado momento prбcticamente no existнan.

— Hay que tener cuidado — intervino el cirujano -, sobre todo con la cabeza y la columna. Si el resto estб tan mal como los huesos largos, serб imprescindible proporcionarle algъn tipo de refuerzo…

Piotr volviу y se dirigiу a la puerta. Aral alzу la vista, frunciу los labios y se disculpу para ir tras йl. Cordelia se sintiу desgarrada, pero en cuanto comprobу que los cuidados mйdicos protegerнan a Miles por el momento, los dejу inclinados sobre йl y siguiу a Aral. En el pasillo, Piotr caminaba de un lado al otro. Aral se hallaba allн, inmуvil. Bothari era un testigo silencioso en el fondo. Piotr se volviу hacia ella.

— ЎTъ! ЎMe has engaсado! їA esto llamas resultados?ЎBah!

— Lo son. No cabe duda de que Miles se encuentra mucho mejor que al principio. Nadie prometiу la perfecciуn.

— Has mentido. Vaagen ha mentido.

— No es verdad — le replicу Cordelia -. Desde el principio tratй de compartir con usted los informes de Vaagen. Esto era lo que podнamos esperar, segъn ellos. Hбgase revisar los oнdos.

— Sй lo que intentas, pero no funcionarб. Acabo de decнrselo a йl — agregу, seсalando a Aral -. Hasta aquн he llegado. No quiero volver a ver a ese mutante. Nunca. Mientras viva, si es que vive (cosa que dudo ya que tiene un aspecto bastante enfermizo), no lo acerquйis a mi puerta. Tъ no me harбs pasar por tonto, mujer.

— Eso serнa una redundancia — replicу Cordelia.

Piotr esbozу una mueca despectiva. Al ver que ella ignoraba sus hirientes palabras, se volviу hacia Aral.

— Y tъ, muchacho sin carбcter… si tu hermano mayor hubiese vivido… — Piotr cerrу la boca repentinamente, pero fue demasiado tarde.

El rostro de Aral adoptу un tinte grisбceo que Cordelia le habнa visto en dos ocasiones antes de eso; en ambos casos habнa estado peligrosamente cerca de cometer un asesinato. Piotr solнa bromear sobre sus famosos ataques de ira. Sуlo entonces Cordelia comprendiу que, a pesar de haber visto la irritaciуn de su hijo en ocasiones, Piotr nunca lo habнa visto verdaderamente furioso. El anciano tambiйn pareciу comprenderlo en ese momento, y mirу a su hijo con inquietud.

Aral uniу las manos a la espalda. Cordelia vio que le temblaban, con los nudillos blancos. Йl alzу el mentуn y hablу en un susurro.

— Si mi hermano hubiese vivido, habrнa sido perfecto. Tъ pensabas eso, yo pensaba eso, y el emperador Yuri pensу lo mismo. Por lo tanto, a partir de entonces has tenido que conformarte con los restos de ese sangriento banquete, con el hijo que te dejу vivo el pelotуn de Yuri el Loco. Nosotros los Vorkosigan sabemos conformarnos. — Bajу aъn mбs la voz -. Pero mi primogйnito vivirб. Yo no lo defraudarй.