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Y luego, sin decir una palabra, los tres salen del escritorio y dan por terminada la visita. En el jardín los espera el comisario Venturini, que salió un rato antes a fumar un cigarrillo. El guardia conversa con un vecino de La Maravillosa. El hombre, con equipo deportivo Nike completo desde las zapatillas hasta el gorro, parece atento a la salida del grupo, más aún, los observa con detenimiento y poco reparo. Sin embargo, antes de que terminen de pasar por debajo de la cinta plástica, saluda al guardia con una palmada en el hombro y se va. Unos metros más adelante el hombre se detiene a elongar. Chau, querido, le dice el comisario Venturini al guardia. ¿Y?, ¿no me va a contar la historia esa de San Martín y el soldado?, le pregunta el guardia. Ah, sí, te la voy a contar, pero sólo el concepto porque estoy apurado, un resumen: el soldado tenía que cuidar el polvorín y era orden de San Martín que nadie entrara con botas de suela, por las chispas, ¿viste?, chispa más pólvora, explosión, ¿entendés?; pero esa noche el que quiso entrar calzando botas fue el propio San Martín y aunque insistió y peló chapa, el soldado no lo dejó. ¿Qué te parece? El guardia no responde. ¿Vos habrías hecho lo mismo? El guardia duda. ¿Sabés que hizo San Martín al día siguiente? Lo condecoró, eso hizo. ¿Te das cuenta?, lo condecoró. ¿Te gustó la anécdota? Sí, sí, dice el guardia, gracias. El comisario Venturini se está por ir pero vuelve y le dice: Otros tiempos, querido, otros tiempos, ésa es la lección, que los tiempos cambiaron. Y luego lo saluda alzando la mano y arranca la marcha junto al grupo con el que vino. Pero entonces es Nurit quien se detiene, va hacia donde está el guardia y le pregunta: ¿Quién es ese hombre?, señalando en la dirección hacia donde el vecino enfundado en Nike elonga. Luis Collazo, un amigo de Chazarreta, responde el guardia, pasa todos los días por la casa, se ve que no se acostumbra. Nurit se queda mirándolo, entonces el vecino, como si lo presintiera, gira y la descubre con los ojos clavados en él. Sin embargo, ella no baja la mirada, se queda así, intentando registrar esa cara con la que sabe que ya se cruzó otras veces desde que está en La Maravillosa. El hombre gira y se pone en marcha con torpeza y apuro. Parece un hombre nervioso, le comenta Nurit al guardia. Y… desde que mataron a Chazarreta, las cosas cambiaron acá, no para todos, algunos andan como si no hubiera pasado nada, pero para otros la cosa cambió. Entiendo, cambiaron más aún que después de que mataron a Gloria Echagüe, ¿no?, pregunta Nurit. Sí, la verdad que sí, bastante más, dice el hombre.