Выбрать главу

Ella, Nurit Iscar, no le haría algo así a uno de sus personajes.

CAPÍTULO 22

Las porciones de pizza a medio comer terminan enfriándose en los platos. Nurit Iscar, además de inapetente, permanece callada a pesar de los esfuerzos de sus amigas por hacerla sentir un poco mejor. Pero un muerto que cuelga de un árbol no es una imagen que pasa sin dejar huella. Y menos si uno conocía al que cuelga, y habló con él, y hasta discutió. Y menos si uno se imaginaba que algo así iba a pasar. Y menos si uno cree que no se colgó por voluntad propia, sino que lo obligaron a hacerlo. O hasta que lo mataron y después lo colgaron. Una cosa es escribir acerca de la muerte y otra es verla. Paula Sibona le alcanza una manta que, después de revolver en una casa que nadie conoce, encuentra en un placard del pasillo de la planta alta. Karina Vives sigue con los ojos irritados de llorar, pero en medio de tanta muerte nadie le presta atención. El pibe de Policiales le da a Brena la hoja que imprimió un rato antes con la noticia en castellano del asesinato del amigo de Chazarreta en New Jersey; espera que se ponga los anteojos y la lea, y en cuanto termina le traduce las páginas que imprimió en inglés, salteando la información redundante. Jaime Brena, entonces, llama al comisario Venturini pero no lo encuentra. Le deja un mensaje: Comisario Venturini, acá Brena, llámeme urgente, es por la muerte de Collazo, no sé si está enterado. Ya es casi la medianoche del domingo y todos se miran la cara sin saber qué hacer, ni por dónde seguir. Nadie se atreve a proponer una alternativa: descansar hasta el día siguiente, anotar los nuevos datos obtenidos para no olvidarse de algo importante, volver a insistir con el comisario Venturini, definir qué información va ya mismo para la sección Policiales de El Tribuno y qué información no. Silencio, nadie dice nada. Entonces es Paula Sibona la que, usando un mecanismo de asociación libre que tantas veces explicó en las clases de teatro cuando les enseñaba a sus alumnos a improvisar, pregunta: Che, ¿nadie tiene un porro, no? Carmen Terrada se sorprende de lo directa que es la pregunta de su amiga. Nurit Iscar mira a Paula con reprobación, Paula lo nota pero no deja que esa mirada la cohíba. Karina Vives está pensando en otra cosa y no escuchó de qué hablan; si no, ofrecería con gusto el porro que lleva en la cartera y que no enciende desde que se enteró de que está embarazada. Jaime Brena se sonríe y dice: Ojalá tuviera. Al escucharlo, Paula la mira a Nurit más relajada, le guiña un ojo y hace un gesto, una sonrisa lateral, que entre ellas significa algo así como “viste que no estuve tan mal”. El pibe de Policiales se levanta y dice: Si no me equivoco, yo tengo un fasito en la guantera del auto. Y sale.