Nurit Iscar unta otra tostada con queso y mermelada bajas calorías, la deja sobre el plato, agarra el control remoto del televisor y busca un canal de noticias. Va de uno a otro intentando encontrar algo que le interese. Los números que salieron en la Lotería Nacionaclass="underline" no le importan; el asalto a una casa de productos deportivos: poco; la regata Buenos Aires-Montevideo: nada. Pero en Crónica TV, una placa roja que ocupa toda la pantalla la deja helada: Último momento, Pedro Chazarreta degollado. Nurit tiene que leer dos veces. Pedro Chazarreta degollado. Degollado. Y la voz del locutor que dice: el viudo de Gloria Echagüe termina su vida como la terminó ella, con un tajo de lado a lado en el cuello. Nurit llama a Paula Sibona para compartir la noticia con alguien, pero no la encuentra y no deja mensaje. Tampoco encuentra disponible a Carmen Terrada. Espera más información, cambia de canal, vuelve al primero, sube y baja por la grilla, nada se agrega. Unos minutos después, en su oficina, de espaldas al pibe de Policiales que otra vez revisa su Blackberry, Rinaldi hace lo mismo que Nurit pero con distinto resultado: tan sólo esos minutos después, la noticia ya está en todos los canales. Aunque nadie logra entrar en el barrio de Chazarreta. El único móvil que ya llegó queda afuera de La Maravillosa y transmite la poca información que obtiene desde la barrera. Son las normas del lugar, responde una y otra vez el encargado de Seguridad al movilero que insiste solicitando el ingreso. Rinaldi sintoniza el canal de noticias que pertenece al mismo grupo empresario que El Tribuno mientras le dice al pibe: Pedí que me comuniquen urgente con el jefe de noticias del canal. En la pantalla el encargado del noticiero pregunta: ¿Podemos asegurar que Pedro Chazarreta murió degollado? Sí, responde el especialista en noticias policiales mientras se ve en pantalla la imagen del cartel de La Maravillosa que dice “Acceso exclusivo socios”, no hay información oficial pero fuentes confiables nos han asegurado que Pedro Chazarreta, el viudo y hasta hace poco imputado en la causa por el asesinato de su mujer, Gloria Echagüe, apareció muerto esta mañana con un tajo en el cuello, en el sillón de la casa que hasta hace tres años compartía con ella, a metros de donde apareció el cadáver de su mujer. Entonces, el canal de noticias que ve Rinaldi, el mismo que ahora acaba de sintonizar Nurit Iscar, a falta de imágenes de la muerte de Chazarreta, pone en el aire un informe de la muerte de Gloria Echagüe. No tienen nada todavía, dice para sí Lorenzo Rinaldi mientras el pibe de Policiales sigue intentando lograr la comunicación que le pidió. Para aquellos televidentes que no recuerdan este crimen que nos tuvo tan pendientes allá por el 2007, dice el locutor y con una media sonrisa se queda esperando las imágenes de archivo.
Gloria Echagüe apareció muerta tres años atrás, con un tajo en el cuello, igual que ahora su marido. La encontró su prima, Carla Donatto, vecina también del country La Maravillosa, que había quedado en pasar por su casa a última hora a tomar un café. Venite a las seis, le habría dicho Gloria que todos los domingos a las tres de la tarde iba al gimnasio y después de su rutina de cincuenta minutos tomaba un baño finlandés de media hora. Su prima, casada con Lucio Berraiz, ex socio y amigo de Pedro Chazarreta, la encontró tirada boca abajo, rodeada de vidrios de distintos tamaños y formas, con la mitad del cuerpo adentro de la casa y la mitad afuera, atravesando la puertaventana que separa la galería exterior del living de los Chazarreta. Llevaba puesta la ropa de entrenamiento con la que había salido del gimnasio, zapatillas y un gorro Nike negro con visera que todavía seguía en su cabeza.
¿Por qué ese domingo Gloria Echagüe quiso entrar por la puertaventana del living, cuando siempre usaba la puerta del costado lateral que da a la cocina? ¿Por qué debajo de ella no estaba el charco típico de los degollados? ¿Qué hacía una piedra bola, una idéntica a las que adornan el cantero de entrada, en el living de la casa? ¿Cómo Gloria Echagüe, que según testimonios de sus amigas cuidaba tanto ese parquet entarugado, supuso que la puertaventana de vidrio estaba abierta un día en el que lloviznó casi todo el tiempo y con 90% de humedad? ¿Con qué parte del cuerpo Gloria rompió el vidrio?, ¿con la rodilla?, ¿con la frente? ¿Por qué no había otros tajos entonces en su cuerpo? ¿Qué eran esos pequeños cortes en las palmas de las manos? ¿Cuál de los trozos de vidrio que la rodeaban provocó de lado a lado en su cuello un corte tan parejo, tan limpio, tan paralelo a la línea hipotética que describen los hombros de la muerta? ¿Por qué la galería estaba mojada pero no había manchas de barro o pisadas en un día en que todo era mugre?
Nadie se hizo esas preguntas aquel domingo. O pareció que nadie se las había hecho. Carla Donatto llamó inmediatamente al celular a Chazarreta, quien estaba comprando unos vinos en la proveeduría del country. “Vení ya, Pedro… a tu casa, vení, es Gloria”, dijo ella a los gritos según la declaración que tiempo después integraría la causa. Y Chazarreta tardó siete minutos en llegar. El llamado lo encontró en la caja de la proveeduría a punto de pagar, entonces pagó, con tarjeta -a las 18:15 quedó marcado su ticket en la caja registradora-, se subió al auto y fue directo a su casa. Siete minutos exactos, según consta en el expediente. Dos minutos en la caja, un minuto de caminata hasta el auto que había quedado en la otra punta del estacionamiento, un minuto hasta que acomodó los vinos, un minuto para transitar frente al house en un horario donde hay que darle paso a los chicos que salen de las actividades infantiles, y dos minutos para recorrer las cinco cuadras que separan la proveeduría de su domicilio a una velocidad máxima permitida de 20 kilómetros por hora. Siete minutos.