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»Amiga, aguardo su consejo valioso, suya

«Espíritu confuso (Pcia. de Buenos Aires).»

La respuesta de la redactora es la siguiente: «Envidiable Espíritu confuso: No te envidio la confusión del espíritu sino lo mucho que tienes en la vida. Creo que a tu festejante no lo quieres tanto como para afrontar el rompimiento con tus padres. Tu caso es típico de las jovencitas crecidas en el seno de un hogar feliz y próspero. Seguir con tu amorío (perdóname el término) significaría romper esa armonía familiar que ya sientes amenazada. Y créeme que por un amorío no se paga semejante precio. Eres muy joven y puedes esperar la llegada de un príncipe azul al paladar de todos. Que lo pases bien en la estancia, estudia inglés y trata de aprender por último, nunca al principio, la palabra "yes", que significa… ¡sí! Usando poco ese monosílabo conquistarás al mundo y, más importante aún, asegurarás tu felicidad y la de tus padres. Siempre a tus órdenes,

»María Luisa Díaz Pardo.»

La consulta del número correspondiente al 12 de julio de 1936 es la siguiente: «Querida amiga: la vida me ha jugado una mala pasada. Lo que usted me aconsejó estaba acertado, pero han surgido complicaciones imprevistas. En efecto mi festejante se enojó al ir yo a esa estancia, y tal incidente sirvió para cortar nuestras relaciones. Le confieso que la estadía en la estancia no fue lo que me esperaba pues pasábamos largos ratos frente a frente con ese caballero sin decir una palabra. En el momento de despedirnos me quiso arrancar una promesa pero yo le dije que no me parecía el caso, ya que a él yo no le inspiraba ni palabras ni gestos. Me respondió que el carácter inglés es así, de poco hablar, que envidiaba a los latinos dicharacheros, pero que él aun en silencio se encontraba muy a gusto junto a mí. En cuanto a los gestos, eso fue tan sólo una forma mía de decir, significando que no me arrancaba flores, o que no seleccionaba discos a mi gusto (siempre hacía oír los de su predilección), pero él lo comprendió mal, creyó que yo le reprochaba que no intentase tomarse libertades conmigo. Respecto a eso aclaró que si nuestras vidas habrían de unirse, para eso quedaría tiempo. Qué poco romántico ¿verdad? Yo sinceramente esperaba un beso de pasión para terminar de saber si él me agradaba o no. De todos modos no le prometí nada, ¿qué quiere decir "yes"? ¡ignoro esa palabra! y como usted lo anticipó eso surtió efecto porque ha escrito a mis padres invitándonos a todos para las vacaciones de invierno a partir del día 9 de julio, por dos semanas completas. Es posible que aceptemos. Pero lo que tengo ahora que contar es tan triste que me abruma y no sé cómo expresarme.

»Pocos días después de volver del campo mi papá me llamó aparte, en su escritorio nos aguardaba nuestro médico de familia. En la más total confidencia me dijo que mi ex festejante estaba algo delicado de los pulmones, según lo revelaban los análisis recientes ¡padece de un principio de cierta enfermedad altamente contagiosa! Yo no daba crédito a mis oídos y hasta pensé que se trataba de una treta de papá. El médico agregó que yo deba rehuir su compañía y que dado el enojo surgido apenas dos semanas atrás yo debía aprovechar esa excusa y no verlo más, hasta que lograra curarse. Al día siguiente vi a la madre y a la hermana de mi ex festejante casualmente en un comercio y las noté cariñosas conmigo pero terriblemente entristecidas. Quedé convencida de que todo era, desgraciadamente, verídico. Además al día siguiente, sin consultarme, mi mamá me dijo que a las cinco teníamos hora con el médico para tomarme algunas radiografías. Ya hemos visto el resultado: estoy sana.

»Ahora bien, ¿qué hacer para ayudar a mi querido? En este momento me avergüenzo de haberlo hecho sufrir. Tal vez un día la vida nos vuelva a unir, porque creo amarlo de verdad ¿o será sólo compasión? Le ruego, amiga consejera, que me ayude a dilucidar mis verdaderos sentimientos. Anhelante espera,

«Espíritu confuso (Pcia. de Buenos Aires).»

La respuesta de la redactora es la siguiente: «Espíritu confuso pero generoso: confío en que saldrás adelante. Seguramente lo que sientes ahora por él es compasión, sumada a la nostalgia de días más jubilosos. He consultado con un médico y me ha dicho que puedes verlo como amiga, tomando precauciones. Trata de no acercarte mucho y de acostumbrarte a palmearlo solamente al encontrarte con él, mientras que al despedirte puedes darle la mano, ya que enseguida tendrás posibilidad de lavarte las manos con jabón y luego empaparlas en alcohol. Sí, ofrécele tu amistad, pero no de manera repentina o sospechosa, espera una oportunidad propicia, pues los afectados por esa enfermedad desarrollan una gran susceptibilidad. No le dejes ver tu compasión. Dado su carácter, es lo que más le heriría.

»En cuanto a tu futuro, no olvides que el inglés es un extraño pero bello idioma. Hasta siempre,

«María Luisa Díaz Pardo.»

De este mismo número de la revista Mundo femenino, en dos páginas faltan las imágenes, recortadas con tijera, correspondientes a las siguientes leyendas: «Coqueto conjunto para cocktail realizado en seda moirée, con casquete Julieta, según la nueva moda inspirada por la superproducción Metro-Goldwyn-Mayer Borneo y Julieta, del inmortal W. Shakespeare. Foto M-G-M.» y «La nueva sensación del cine, Deanna Durbin, propone a las jovencitas este luminoso conjunto para ciclismo, realizado en jersey de hilo blanco, destacándose los bordes con vivo en "zigzag" color rojo. Foto Universal Pictures.»