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—Bien —explicó Klimus. Hay dos modelos enfrentados por el origen de los humanos modernos. Uno es el que conocemos como la procedencia de África; el otro es la hipótesis multiregional. Ambas coinciden en que el Homo erectus empezó a extenderse de África a Eurasia hace 1,8 millones de años: el hombre de Java, el de Pekín, el de Heidelberg, son todos especímenes de erectus. Pero la hipótesis de la procedencia de África dice que el hombre moderno, el Homo sapiens, que puede o no incluir a los Neandertal como subgrupo, evolucionó en el este de África, pero no se extendió hasta una segunda migración hace cien o doscientos mil años. Los defensores de esta teoría dicen que cuando esta segunda oleada se encontró con grupos erectus en Asia y Europa, los derrotó, dejando al Homo sapiens como la única especie existente de la humanidad.

Hizo una pausa el tiempo suficiente para que Pierre le sirviese otro vaso de vino.

—La hipótesis multiregional es bastante distinta: dice que todos esos grupos erectus evolucionaron, llegando independientemente al hombre moderno. Eso explicaría la presencia simultánea del Homo sapiens en fósiles de toda Eurasia.

—Pero —dijo Molly, intrigada a su pesar— si tienes poblaciones aisladas, acabarás con especies distintas evolucionando en cada lugar, como en las Islas Galápagos. —Se levantó para empezar a fregar los cacharros.

Klimus le dio su plato.

—Los partidarios de esta idea dicen que hubo numerosos cruces entre las diversas poblaciones, posibilitando así un desarrollo similar.

—¿Cruces desde Francia hasta Indonesia? —preguntó Molly, desapareciendo en la cocina por un momento—. Y yo que creí que mi hermana se lo montaba bien…

Pierre se rió, pero Molly meneaba la cabeza al volver.

—No se. Esa teoría multiregional me suena más a ejercicio de corrección política que a verdadera ciencia… un intento de evitar la cuestión quién-evolucionó-primero y decir “eh, todos lo hicimos juntos”.

Klimus asintió.

—Por lo general, estaría de acuerdo. Pero hay excelentes secuencias de cráneos todo el camino desde el Homo erectus pasando por el de Neandertal hasta llegar a humanos modernos en Java y China. Parece que hubo una evolución independiente hacia el Homo sapiens al menos en esas ocasiones, y probablemente también en otras partes.

—Pero eso es evolutivamente absurdo —dijo Molly—. El modelo clásico de evolución dice que, a través de la mutación, un individuo adquiere una ventaja para la supervivencia, y que sus descendientes, gracias a esa ventaja, se imponen a todos los demás y acaban creando una nueva especie.

Pierre se levantó para ayudar a Molly a servir el postre, una mousse de chocolate que había hecho ella misma.

—Siempre he tenido un problema con ese método —dijo—. Pensemos en ello: significa que, en unas pocas generaciones, toda la población descenderá de ese afortunado mutante. Eso da como resultado una reserva genética muy reducida y tiende a concentrar los trastornos genéticos recesivos. —Le dio un cuenco de cristal a Klimus y volvió a sentarse—. Es como la Reina Victoria, que tenía el gen de la hemofilia: sus descendientes se mezclaron con las casas reales de Europa, devastándolas. Suponer que poblaciones enteras descienden de un único padre cada vez que se da una ventaja a causa de una mutación haría la vida extraordinariamente precaria. Si el mutante no muriese por accidente, él y los suyos lo harían posiblemente a causa de las enfermedades genéticas. —Probó la mousse y asintió, impresionado—. Pero si la evolución pudiese, de alguna forma, ocurrir simultáneamente en poblaciones dispersas, como sugiere la hipótesis multiregional… Bueno, supongo que eso evitaría el problema. No se me ocurre ningún mecanismo que lo permitiese, aunque…

Amanda empezó a llorar. Pierre se levantó de inmediato y corrió hacia ella, abrazándola contra su hombro y meciéndola suavemente.

—Ea, ea, cariño. Ya está, no llores. —Sonrió a Klimus, al volver al comedor—. Lo siento.

—No pasa nada, no pasa nada. —Klimus sacó su cuaderno y apuntó algo.

CAPÍTULO 28

Seis semanas después

—Mira a Mamá, cariño. Venga, mira a Mamá. Buena chica. Ahora, Papá va a pincharte en el brazo. Sólo te dolerá un poquito, y se te pasará enseguida. ¿De acuerdo, tesoro? Aquí está mi dedo, dale un buen apretón. Muy bien. Vamos allá. No, no… no llores, mi amor. No llores, ya está. Todo va a ir bien, nena… Todo va a salir estupendamente.

Pierre comprobó una pequeña muestra del ADN de Amanda. Su hija carecía de la mutación por desplazamiento del cromosoma trece, por lo que probablemente no sería telépata. Curiosamente, Molly parecía tener sentimientos encontrados sobre ello, pero Pierre tenía que admitir que estaba aliviado.

El trabajo anterior de Pierre había demostrado que sólo uno de los dos cromosomas 13 de Molly tenía el desplazamiento de la telepatía, lo que significaba que Amanda había tenido sólo un cincuenta por ciento de posibilidades de heredarlo de su madre (habiendo recibido uno de los cromosomas de Molly y otro de Klimus). Así que no era raro que no hubiese heredado el gen, y sin embargo…

Sin embargo, durante la sencilla reproducción por RCP del ADN de Molly, el desplazamiento había sido corregido, así que…

Así que era posible que Amanda, por suerte o por desgracia, hubiese recibido de su madre el cromosoma 13 no desplazado, o…

O que ninguno de los óvulos de Molly contuviese el ADN mutado. ¿Habría sido corregido de algún modo allí también, como en la repetición de RCP?

Obviamente, el desplazamiento no podía ser corregido cada vez que apareciese, o habría quedado fijado cuando Molly se estaba desarrollando como un embrión. Pero estaba siendo corregido ahora. Pierre tenía que saber si la corrección estaba presente en los óvulos no fertilizados de Molly, o si la corrección sólo aparecía después de que el óvulo hubiera sido fertilizado y empezase a dividirse.

Gracias a los tratamientos de hormonas previos a la fertilización, Molly había desarrollado un gran número de óvulos en un mismo ciclo. Gwendolyn Bacon le había extraído quince, pero ella había dicho a Klimus que intentara fertilizar sólo la mitad de ellos, lo que significaba que siete u ocho de los óvulos no fertilizados de Molly podían seguir allí en el edificio 74.

Después de telefonear a Molly para conseguir su permiso, Pierre dejó su propio laboratorio y se encaminó al mismo quirófano donde se habían extraído los óvulos de Molly hacía más de un año. Conocía a uno de los técnicos: era hincha de los San José Sharks, y solían discutir sobre hockey. Pierre no tuvo ningún problema para que encontrase y le diese los óvulos fertilizados de Molly, siete de los cuales estaban todavía conservados en frío.

Por supuesto, era posible que en una selección aleatoria de siete óvulos, todos tuviesen el mismo cromosoma 13 materno, pero no era probable. Las posibilidades eran las mismas que tenía una familia de que los siete hijos fuesen todos varones: 50% x 50% x 50% x 50% x 50% x 50% x 50%, es decir, el 0.078%. Una posibilidad minúscula.

Pero había ocurrido. Ni uno de los óvulos tenía el desplazamiento.

A menos…

Que los dos cromosomas 13 de Molly difiriesen de otras maneras, claro. Pierre empezó a comparar otros puntos en los cromosomas extraídos de los óvulos, y…

No. No todos los óvulos tenían el mismo cromosoma 13.

Cuatro de ellos habían recibido uno de los cromosomas 13 de Molly, el mismo que, en ella, no tenía el desplazamiento.