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Piper no se atrevió a mirar a sus hermanas en aquel momento. Fue la ocasión perfecta para que la madre de Luc les dijera que la cena estaba lista. Todo el mundo se encaminó hacia el comedor.

Piper intentó no mirar al padre de Nic mientras cenaban. A pesar de que Max mantuviera animada la velada al abrir sus regalos, se alegró cuando la cena llegó a su fin.

Para su alivio Luc anunció que sus primos y sus respectivas esposas se marchaban a su casa para pasar la noche. Se dieron las buenas noches y en aquella espiral de actividad todo lo que Piper pudo ver fue como el señor de Pastrana inclinaba seriamente la cabeza en dirección suya mientras Nic la acompañaba hacia la limusina.

Una vez dentro, Nic la atrapó en su regazo y la besó en la nuca durante el corto trayecto a la casa de Luc situada abajo, en la ciudad de Mónaco. El roce de sus labios contra su piel ardiente la hacía estremecer. Cuando llegaron al patio, Piper no podía casi caminar hasta que él la ayudó a salir del coche.

Olivia le había enviado fotos de su casa, así que Piper sabía cómo era por fuera y por dentro, pero ninguna foto hacía justicia a la realidad. Aquella preciosa mansión rosada de dos plantas con las contraventanas azules le pedía a gritos ser inmortalizada en un lienzo.

Pero se necesitaba la luz del ardiente sol de julio para un efecto total. El dolor pinzó su corazón al caer en la cuenta de que, cuando llegara el verano, ella ya habría cumplido con la misión que la había llevado a Europa y estaría de nuevo de regreso en Kingston, y sola.

Cuando los hombres se reunieron en el estudio de Luc, Olivia condujo a sus hermanas al piso de arriba para mostrarles los dormitorios en los que dormirían. El de Nic y Piper se encontraba al final del pasillo. Su equipaje ya estaba allí.

En cuanto Piper vio la cama de matrimonio, el pánico se apoderó de ella y corrió hacia una de las ventanas.

– ¡Que vista tan magnífica!

– Nunca me canso de ella.

Un extraño silencio siguió al comentario de Olivia, mientras ésta miraba fijamente a Piper.

– Después del daño que has sufrido en este último año, quién iba a imaginarse que esta noche dormirías en este dormitorio con Nic.

Piper necesitaba encauzar la conversación hacia otra dirección antes de que Olivia hiciera más observaciones personales y empezara a hacer preguntas parecidas a ¿cómo fue que ella y Nic se habían casado tan pronto y hacía tan sólo una semana que ella se negaba a reconocer su existencia?

– He dejado atrás el dolor y ya no quiero hablar más sobre ello. ¿Os he dicho que la señora Weyland os manda recuerdos, chicas? Dice que cuando echéis de menos todo aquello podéis volver a Kingston y alojaros en su casa. Es un ofrecimiento abierto.

– Cuando el bebé sea lo suficientemente mayor como para viajar, Max y yo iremos a Nueva York y le haremos una visita. Por cierto, ¿sabe Tom que te has casado?

Ella afirmó con la cabeza.

– Se lo dijo Don. Los tres salen ahora con otra gente. Con Jan al mando de la oficina no me siento mal por haberlo dejado encargado de todo. Tengo intención de trabajar desde la casa de Nic. Dice que hay suficiente espacio en su biblioteca para una mesa de dibujo.

Greer arqueó las cejas.

– Ahora que eres la señora de Pastrana, ¿crees que vas a tener tiempo para eso?

De hecho, Piper tendría un montón de tiempo mientras Nic y sus cuñados se dedicaran a la búsqueda del asesino. En aquel momento ellos estaban en la planta baja hablando sobre sus planes. Sólo pensar el peligro que corrían, hacía que su cuerpo se estremeciera.

– Dibujaré por las tardes mientras Nic trabaja en su último libro. Por las mañanas voy a tomar clases de español y pienso pedirle a Camilla Robles que sea mi profesora.

Olivia agitó la cabeza.

– No puedes hacer eso.

– Olivia tiene razón -declaró Greer-. Cuando sepa que le has robado a Nic, me temo que habrá guerra entre las dos familias.

– Nic es consciente de eso. El me pidió que me hiciera amiga de ella porque no quiere crearse enemigos. Creo que es la manera perfecta de ganarme su amistad. Vosotras también habéis estado tomando clases de francés e italiano. Yo haré lo mismo.

La idea acababa de ocurrírsele pero cuando Piper pensó en ello, se dio cuenta que sería una manera perfecta de invadir el territorio de los Robles y ver a Camilla con regularidad.

– Sí, pero con la diferencia de que mi profesor no quiere arrastrarme por los suelos -dijo Greer arrastrando las palabras-. Sólo he coincidido con Camilla en un par de ocasiones, pero puedo decirte que tiene muy malas pulgas.

Nic le había dicho lo mismo.

– Ya que me ha pedido ese favor al menos, lo intentaré.

– Entonces ándate con cuidado. Luc dice que lleva años enamorada de Nic en secreto.

Con la advertencia de Olivia, Piper sintió que alguien acababa de pisar sobre su tumba. Ninguna de sus hermanas sabía que el robo se había convertido en un asesinato ni que Nic esperaba que Piper lo ayudara a resolverlo.

– Para Nic es importante mantener una buena relación con la familia Robles. Tiene que haber una manera de ablandarla un poco.

– No creo que eso sea posible -refunfuñó Greer-. Nic ha formado parte de la vida de las hermanas Robles durante años.

Con la excepción de que ninguna de las hermanas Robles sabía que él estaba enamorado de otra persona. Piper apenas podía soportarlo.

– Lo sé, así que tendré que trabajar duro para suavizar las cosas.

– Mamá tenía razón sobre ti -comentó Olivia-. Siempre has sido la pacificadora.

Greer puso una mano en el hombro de Piper.

– Nic es más afortunado de lo que cree.

– Y eso lo sé ahora -irrumpió su profunda y vibrante voz en medio de la conversación de sus hermanas.

Dándole un abrazo, Greer le dijo:

– Creo que tu marido te quiere para él solo así que, buenas noches.

Olivia también la abrazó.

– Si necesitas algo, avísame. Mañana desayunaremos juntos antes de que os marchéis a Marbella.

Ambas abrazaron a Nic antes de marcharse del dormitorio. Después de cerrar la puerta, el corazón de Piper se aceleró al encontrarse a solas con Nic.

– Tu actuación de esta noche ha sido tan convincente que mi padre no se ha negado a llevar a cabo la celebración.

Ella se mordió los labios.

– ¿Esperabas que lo hiciera?

– Sí.

El temblor paralizó su cuerpo.

– ¿Por qué no me lo dijiste antes?

– Decidí correr el riesgo. Mi padre no quiere que le gustes, pero no puede pasar por alto que seas lo suficientemente noble como para haberte ausentado de mi vida hasta el que el período de duelo hubiera terminado.

»Además, tus cuadros entusiasmaron a todo el mundo, incluido mi padre, quien sabe apreciar un verdadero regalo con valor artístico. Tu trabajo revela que eres una mujer de una profundidad y esencia asombrosas. Vi que reconocía esas cualidades en ti y que sus ojos se inflamaban de la emoción por ello.

Piper tomó aire bruscamente.

– Gracias por el cumplido, pero todo lo que yo pude ver fue un hombre desilusionado porque su único hijo había elegido salirse del camino que le habían marcado. Sentí mucha pena por él y pienso que tus padres supieron manejar la situación con una elegancia sorprendente. Todo el mundo lo hizo. No podían haber sido más amables.

– Mi padre debería haberte besado -fue su frío comentario.

– No, Nic. Eso habría sido pedirle demasiado. Algún día, cuando el asesino sea capturado, podrás contarle todo a tu familia. Entonces estaré lejos de aquí y volverán a tener a su hijo, libre y sin mentiras. Ahora, si no te importa, voy a ducharme antes de irme a la cama.

Ella abrió la maleta para buscar su bata y su camisón. De camino al baño le dijo:

– Ya que no cabes en el sofá, yo dormiré en él esta noche.

Nic encontró ropa de cama en la estantería del armario, y con ella hizo una cama en el sofá. También puso una almohada en la que colocó el bombón favorito de Piper, una trufa de chocolate con leche. Cualquier cosa para complacer a su flamante esposa.