Él sacó una silla y se sentó, preguntado luego, "¿Son aquellos en el jardin sus hermanos? "
Elizabeth apartó una cortina y miró a través de la ventana. "Sí, son Lucas y Jane. No estoy segura de dónde está Susan, aunque ha debido estar aquí hace poco. Las galletas están todavía calientes. " Con una sonrisa, depositó un plato lleno delante de él. "Llamaré a Lucas y Jane. Estoy segura de que querrán conocerle. "
James miró con interés mientras ella golpeaba tres veces sobre el cristal de una ventana. Unos segundos después, la puerta de la cocina se abrió velozmente y aparecieron dos pequeños pilluelos.
"Oh, eres tú, Elizabeth," dijo el muchacho. "Pensé que eras Susan. "
"No, sólo yo, me temo. ¿Tienen idea de adónde se ha marchado? "
"Fue al mercado," contestó el muchacho. "Con un poco de suerte alguien nos dará un poco de carne para acompañar esos nabos. "
"Con un poco de compasión, más bien," refunfuñó la niña. "Por qué alguien desperdiciaría un pedazo perfectamente bueno de carne para un nabo absolutamente miserable está más allá de mí comprensión. "
"Odio los nabos," dijo James.
Tres Hotchkiss giraron sus rubias cabezas en su dirección.
James añadió, "Una amiga me dijo una vez que uno puede aprender mucho sobre la diligencia de un nabo, pero nunca he podido entender lo que quiso decir. "
Elizabeth comenzó a toser sin resuello.
"Eso suena como un montón de basura," dijo la niña.
"Lucas, Jane," interrumpió Elizabeth en voz alta. "Me gustaría que conocieran al señor Siddons. Es mi amigo, y también trabaja en Danbury House. Es el nuevo administrador de Lady Danbury. "
James se puso de pie y estrecho la mano de Lucas con la misma gravedad que utilizaba para estrechársela al primer ministro. Después se giró hacia a Jane y besó su mano. Se ruborizo de los pies a la cabeza, pero lo más importante, cuando él levanto la vista hasta Elizabeth para su aprobación, ella estaba radiante.
"¿Cómo están ustedes? " murmuró.
"Muy bien, gracias," dijo Lucas.
Jane no dijo nada. Estaba demasiado ocupada mirándose fijamente la mano que él había besado.
"He invitado al señor Siddons a tomar el té y galletas," dijo Elizabeth. "¿Os gustarían unirnos a nosotros? "
Normalmente James habría lamentado perder un tiempo a solas con Elizabeth, pero había algo reconfortante en la reunión, aquí en la cocina, con este pequeño grupo de tres quiénes obviamente sabía lo que significaba ser una familia.
Elizabeth dio una galleta a cada uno de sus hermanos y le preguntó, “¿Qué habéis hecho hoy? ¿Terminasteis las lecciones que os preparé? "
Jane asintió. "Ayudé a Lucas con la aritmética. "
"¡No lo hiciste! " chisporroteó Lucas, con migas volando de su boca. "Puedo hacerlo todo yo solo. "
"Tal vez puedes," dijo Jane con un encogimiento de superioridad, "pero no lo hiciste. "
"¡Elizabeth! " protestó Lucas. "¿Has oído lo que me ha dicho? "
Pero Elizabeth no hizo caso de la pregunta, en cambio olisqueo el aire con obvia repugnancia. “¿Qué es ese olor? "
"Fui a pescar otra vez," contestó Lucas.
"Debes ir a lavarte inmediatamente. El señor Siddons es nuestro invitado, y no es cortés- "
"No me importa un poco de un olor a pescado," interrumpió James. “¿Atrapó algo? "
"Casi tenía a uno que era asíiii de grande," dijo Lucas, extendiendo sus brazos casi tanto como largos eran, “pero se escapó. "
"Otra vez será," murmuró James con simpatía.
"Atrapé dos de tamaño mediano, sin embargo. Los deje en un cubo fuera. "
"Son bastante asquerosos," interpuso Jane, habiendo perdido el interés por su mano.
Lucas se encendió instantáneamente. "No dices lo mismo cuando puedes comértelos para cenar. "
"Cuando me los como para cenar," contraatacó ella, " no tienen ojos. "
“Eso es porque Lizzie les corta las cabezas, cabeza de chorlito. "
"Lucas," dijo Elizabeth, elevando la voz "creo que deberías salir y quitarte un poco de ese olor."
"Pero el señor Siddons-"
" – simplemente estaba siendo cortés," lo cortó Elizabeth. "Hazlo ya, y aprovecha para cambiarte de ropa. "
Lucas se quejó, pero hizo lo que le decían.
"Es un poco inmaduro a veces," dijo Jane con un suspiro cansado.
James tuvo que toser para evitar reírse.
Jane tomó esto como aceptación y siguió explicando, ”Sólo tiene ocho años. "
"¿Y qué edad tiene usted? "
"Nueve," contestó ella, como si eso significara un mundo de diferencia.
"Jane," dijo Elizabeth, desde la chimenea, dónde estaba poniendo el agua para el té, “¿puedo hablar contigo un momento? "
Jane se disculpó cortésmente y fue junto a su hermana. James hizo como que no veía que Elizabeth se agachó y susurró algo al oído de su hermana. Jane asintió y se escapó corriendo.
"¿Qué ha sido todo eso? " tuvo que preguntar.
"Pensé que a ella también le vendría bien un lavado, pero no quise avergonzarla diciéndoselo delante de usted. "
Él ladeó ligeramente la cabeza. “¿De verdad cree que se habría sentido avergonzada por eso? "
"James, es una niña de nueve años que cree que tiene quince. Usted es un hombre apuesto. Por supuesto que se sentiría avergonzada. "
"Bien, usted lo sabrá mejor que yo," contestó él, tratando de no dejar traslucir su placer al saber que a ella le parecía apuesto.
Elizabeth hizo señas hacia el plato de galletas. "¿No va a probar una? "
Él tomó una y la mordió. "Deliciosa".
"¿Verdad? No sé cómo lo hace Susan. Jamás he logrado que las mías salgan tan ricas. " Tomó una y le dio un bocado.
James la miró, incapaz de arrancar sus ojos de la vista del espectáculo de sus dientes mordisqueándola. Su lengua salió velozmente para atrapar una miga errante, y-
"¡Ya estoy aquí! "
James suspiró. Uno de los momentos más inesperadamente eróticos de su vida, interrumpido por un chiquillo de ocho años.
Lucas le sonrió ampliamente. "¿Le gusta pescar? "
"Es uno de mis deportes favoritos. "
"A mi me gustaría cazar, pero Elizabeth no me deja. "
"Su hermana es una mujer muy sabia. Un chico de su edad no debería manejar un arma sin la supervisión apropiada. "
Lucas hizo un gesto de contrariedad. "Lo sé, pero no es por eso por lo que no me deja hacerlo. Es porque es demasiado sensible. "
"Si no querer ver cómo asesinas a un pobre e inocente conejo," lo interrumpió Elizabeth, "significa que soy demasiado sensible, entonces – "
"Pero comes conejo," arguyo Lucas. "Lo he visto. "
Elizabeth cruzó los brazos y refunfuño, "Es diferente cuando tiene orejitas. "
James se rió. "Suena como la joven Jane con su aversión a los ojos de pescado. "
"No, no, no," insistió Elizabeth, "es completamente diferente. Si recuerda, soy yo quién les corta siempre la cabeza a los peces. Así que evidentemente no soy delicada. "
"¿Entonces cuál es la diferencia? " la pincho él.
"Sí," dijo Lucas, cruzando los brazos e inclinando la cabeza en una perfecta imitación de James, "¿cuál es la diferencia? "
"¡No tengo que contestar a eso! "
James se giró hacia Lucas y dijo por detrás de su mano, "Sabe que no tiene argumentos con los que refutarnos. "
"¡He oído eso! "
Lucas tan sólo soltó una tonta risita.
James intercambio una masculina mirada con el muchacho. "Las mujeres tienden a ponerse fastidiosamente sentimentales con todo lo que tiene que ver con pequeñas y peludas criaturas. "
Elizabeth mantuvo los ojos fijos sobre la chimenea, haciendo como que vigilaba el té. Hacia mucho que Lucas no tenía a un hombre a quien pudiera respetar y admirar. Le preocupaba estar privándolo de algo importante educándolo ella misma, con tan sólo hermanas como compañía. Si hubiera permitido que cualquiera de sus parientes lo acogiera, seguiría sin tener un padre, pero al menos habría tenido a un varón adulto en su vida.
"¿Cuál es el pez más grande que ha atrapado alguna vez? " preguntó Lucas.