“¿En tierra o en el mar? "
Lucas llegó a darle un ligero empujón en el brazo cuándo le dijo, "¡No se puede atrapar a un pez en tierra! "
"Quise decir en un estanque. "
Los ojos del muchacho se hicieron enormes. "¿Ha pescado en el mar? "
"Por supuesto. "
Elizabeth lo miró perpleja. Su tono era tan normal.
"¿Estaba en un barco? " preguntó Lucas.
"No, era más bien un velero. "
¿Un velero? Elizabeth sacudió su cabeza mientras sacaba algunos platos del armario. James debia tener amigos muy bien situados.
"¿De qué tamaño era el pez? "
"Oh, no sé. Tal vez así de grande. " James separó las manos aproximadamente unos ochenta centimetros.
"¡Carajo! " exclamó Lucas.
A Elizabeth casi se le cayó un plato. "¡Lucas! "
"Lo siento, Elizabeth," dijo Lucas sin mucha convicción, y sin mirarla. Su atención no se despegaba de James mientras seguía preguntándole, “¿Tuvo que luchar mucho contra él? "
James se inclinó y le susurró algo al oído. Elizabeth estiró el cuello y las orejas, pero no pudo oír lo que dijo.
Lucas asintió algo desanimado, se levantó, cruzó la habitación hasta Elizabeth, y le hizo una pequeña inclinación. Elizabeth se quedó tan sorprendida que esta vez si que se le cayo lo que sostenía. Gracias a Dios, sólo era una cuchara.
"Lo siento, Elizabeth," dijo Lucas. "No es cortés usar tal lenguaje delante de una dama. "
"Gracias, Lucas. " Ella miró de reojo a James, que le ofreció una misteriosa sonrisa. Hizo un gesto con la cabeza hacia el muchacho, y entonces ella se inclinó y dio a Lucas un plato de galletas, diciendo, "¿Por qué no vais tú y Jane a buscar a Susan? Podéis comeros estas galletas de camino al pueblo. "
Los ojos de Lucas se encendieron ante la vista de las galletas, y rápidamente las agarró y salió del cuarto, dejando a Elizabeth con la boca abierta ante su veloz desaparición. "¿Qué le ha dicho? " preguntó asombrada.
James se encogió de hombros. "No puedo decírselo. "
“Pero debe hacerlo. Independientemente de lo que fuera, ha sido terriblemente eficaz. "
Él se recostó, pareciendo enormemente contento consigo mismo "Algunas cosas es mejor que queden entre hombres. "
Elizabeth frunció el ceño divertida, tratando de decidir si debería presionarlo un poco más, cuando notó una sombra que se oscurecía cerca de su ojo. "¡Oh, lo olvidé completamente! " exclamó. "¡Su ojo! Debo encontrar algo que ponerle en él. "
"Estará bien, estoy seguro. He tenido heridas mucho peores a las que le han prestado muchísima menos atención. "
Pero ella no lo escuchaba, mientras ella correteaba apresuradamente por su cocina en busca de algo frío.
"No necesita tomarse ninguna molestia," intentó de nuevo.
Ella alzó la vista, lo que lo sorprendió. Pensaba que estaba tan enfrascada en su búsqueda para escucharlo, por no mencionar responderle.
"No voy a discutir esto con usted," declaró ella. "Así que puede ahorrarse el aliento. "
James se dio cuenta de que lo decía en serio. Elizabeth Hotchkiss no era de la clase de mujeres que dejaba proyectos inacabados o eludía una responsabilidad. Y si estaba determinada a ocuparse de su ojo magullado, había muy poco que él – un par del reino, un hombre de dos veces su tamaño – podía hacer para detenerla.
"Si se empeña," murmuró él, tratando de sonar al menos una pizca molesto por sus cuidados.
Ella escurrió algo con las manos en el fregadero, y girándose se lo ofreció. "Tenga".
“¿Qué es esto? " preguntó él, con recelo.
"Solamente es un trapo mojado. ¿Qué ha pensado- que iba a depositar la captura del día de Lucas sobre su cara? "
"No, no esta hoy lo bastante enojada para eso, aunque – "
Ella elevó las cejas mientras cubría su ojo magullado con el trapo. "Si está insinuando que cree que podría enfadarme un día lo bastante para que- "
"No estoy diciendo nada semejante. Dios, odio ser mimado excesivamente. Usted simplemente – No, es un poco más a la derecha. "
Elizabeth ajustó el trapo, inclinándose hacia delante al hacerlo. "¿Mejor así? "
"Sí, aunque parece que esto se ha calentado un poco. "
Ella retrocedió unos centímetros y se enderezó. "Lo siento. "
"No importa," dijo él, incapaz de la nobleza suficiente para apartar la mirada de lo que estaba situado directamente delante de él.
No estaba seguro de si ella se había dado cuenta de que estaba mirando fijamente sus pechos, pero soltó un pequeño "¡Oh! " y se alejó de un brinco. "Puedo enfriarlo otra vez. " Lo hizo, y luego le tendió el trapo mojado. "Mejor lo hace usted. "
Él desplazó su mirada hasta su cara, con expresión tan inocente como la de un cachorro. "Pero me gusta cuando lo hace usted. "
"Creí que no le gustaba ser excesivamente mimado. "
"Eso creía yo también. "
Esto le valió una mirada medio exasperada, medio sarcástica de Elizabeth, al tiempo que se ponía en jarras. Parecía bastante ridícula, y, al mismo tiempo amenazadora, permaneciendo allí de pie con un trapo de cocina colgando de su mano. "Si está tratando de convencerme de que soy su ángel de la guarda, venido del cielo a – "
Sus labios se extendieron en una lenta y cálida sonrisa. "Exactamente".
Ella le lanzó el trapo, dejando una mancha de humedad en medio de su camisa. "No le creo ni un segundo. "
"Para ser un ángel de la guarda," refunfuñó él, "tiene muy mal carácter. "
Ella gimió. "Simplemente póngase el trapo sobre el ojo. "
Hizo lo que ella le ordenó. Lejos de él desobedecerla cuando estaba de semejante humor.
Permanecieron de pie uno frente a otro durante un momento, y entonces Elizabeth le dijo, "Quíteselo un segundo. "
Él se llevó le mano al ojo. "¿El trapo? "
Ella asintió una vez.
"¿No me acaba de ordenar que lo pusiera sobre mi ojo? "
"Sí, pero quiero echar un vistazo al tamaño de la contusión. "
James no vio ninguna razón para no obedecer, así que se inclinó hacia delante, levantando la barbilla e girando la cara de modo que ella pudiera ver fácilmente su ojo.
"Hmmph," dijo ella. "No esta morado como habría esperado. "
"Le dije que no era una herida seria. "
Ella frunció el ceño. "Lo tiré al suelo. "
Él estiró un poco más el cuello, desafiándola silenciosamente a poner su boca a la distancia de un beso otra vez. “Quizás si lo mira más de cerca. "
Ella no iba a caer en la trampa. "¿Voy a ser capaz de ver mejor el color de su golpe acercándome? Hmmph. No se que está tramando, pero soy demasiado perspicaz para cualquiera de sus trucos. "
Que fuera demasiado inocente para darse cuenta de que él trataba de robarle un beso lo divirtió tanto como lo encantó. Sin embargo, después de pensarlo un momento, cayó en la cuenta de que también lo horrorizaba. Si era tan ignorante sobre sus verdaderos motivos, ¿qué demonios iba ella a hacer cuando se enfrentara con libertinos cuyas intenciones eran bastante menos nobles que la suya?
Y podía pasar, lo sabía. Puede que él poseyera reputación de libertino, pero trataba de vivir su vida con un mínimo de honor, que era más de lo que podría decir de la mayor parte de los miembros de la alta sociedad. Y Elizabeth, con aquel cabello de rayo de luna suyo, por no mencionar sus ojos, y esa boca, y-
Infierno, no tenía la intención de quedarse allí sentado y hacer inventario de sus atributos. La cuestión era que ella no tenía ninguna familia con poder para defenderla, y por lo tanto los caballeros tratarían de aprovecharse de ella, y cuanto más pensaba en ello, menos convencido estaba de que ella fuera capaz de llegar al altar con su pureza – y su alma- intactas.
"Vamos a tener que tener otra lección de boxeo mañana," soltó él.
“Creí que dijo – "
"Sé lo que dije," la interrumpió con brusquedad, "pero después comencé a pensar. "