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"Espera solamente un momento," dijo él, con voz ronca. "Necesito un momento. "

Ambos esperaron mientras su respiración se estabilizaba. Después de unos segundos, él se puso en pie y, siempre como un caballero (aún bajo las circunstancias más adversas), le ofreció la mano.

"Lo siento," dijo ella, permitiendo que la ayudara a levantarse, ", pero si debo casarme… mi marido esperará… "

"No lo digas," gruñó él. "No digas ni una maldita palabra. " Soltó su mano y violentamente se dio la vuelta. Cristo. La había tumbado sobre el suelo. Había estado a punto de hacer el amor con ella, de tomar su inocencia para siempre. Sabía que estaba mal, sabia que estaba más allá del mal, pero no había sido capaz de contenerse. Siempre se había sentido orgulloso de ser capaz de controlar sus pasiones, pero ahora…

Ahora era diferente.

"¿James? " Su voz sonaba detrás de él, dulce y vacilante.

Él no dijo nada, no se atrevía a hablar. Sintió su indecisión; aunque cuando le estaba dando la espalda, podía sentir como se debatía tratando de decidir si decir o no algo más.

Pero que Dios le ayuda, si ella mencionara la palabra "marido" un vez más…

"Espero que no estés enfadado conmigo," dijo ella, con ligera dignidad. “Pero si tengo que casarme con un hombre por su dinero, lo menos que puedo hacer a cambio es llegar a él inocente. " Una breve risa estalló en su garganta,; era un sonido amargo. "Hace que todo ese asunto sea un poco menos sórdido, ¿no crees? "

Mantuvo su voz tan suave y firme como pudo cuando dijo, "Te encontraré un marido. "

"Puede que no sea buena idea. Tú… "

Él se dio la vuelta y explotó, "¡He dicho que te encontraría un maldito marido! "

Elizabeth retrocedió unos pasos hacia la puerta. Su madre decía siempre que no había manera de razonar con un hombre cuando estaba furioso, y ahora que lo pensaba, la señora Seeton había escrito lo mismo. "Hablare contigo de este tema más tarde," dijo quedamente.

James dejó salir un largo y tembloroso suspiro. "Por favor, acepta mis disculpas. No quería decir… "

"Esta bien," dijo ella rápidamente. "De verdad. Aunque quizás debiéramos dejar las lecciones por hoy, considerando… "

Él le lanzó una mirada cuando sus palabras se fueron apagando. "¿Considerando qué? "

Maldito hombre, iba a obligarla a decirlo. Sus mejillas se sonrojaron cuando contestó, "Considerando que ya he besado todo lo que probablemente podría considerarse apropiado antes del matrimonio. " Cuando él no hizo ningún comentario, ella refunfuñó, "Probablemente mucho más. "

Él asintió bruscamente con la cabeza. "¿Tienes la lista de los invitados que llegan mañana? "

Ella parpadeó, sorprendida por el repentino cambio de tema. “La tiene Lady Danbury. Te la puedo hacer llegar por la tarde. "

"La conseguiré por mi cuenta. "

Su tono no invitaba a más comentarios, así que ella abandonó la habitación.

* * *

James se había pasado toda la mañana frunciendo el ceño. Había fruncido el ceño a los criados, había fruncido el ceño a Malcolm, incluso había fruncido el ceño al maldito periódico.

Su paso normalmente suave se tornó en fuertes zancadas y estampidas, y cuando regresó a Danbury House después de un par de horas en los campos, sus botas hacían ruido suficiente como para despertar a los muertos.

Lo que realmente necesitaba era el maldito bastón de su tía. Era infantil por su parte, lo sabía, pero había algo muy satisfactorio en descargar su frustración sobre el suelo. Pero el simple golpeteo de sus pies no era bastante. Con el bastón, él podría hacer un maldito agujero.

Caminó por el gran vestíbulo, aguzando sus oídos al pasar por la puerta ligeramente abierta del salón. ¿Estaría Elizabeth allí dentro? ¿Y qué pensaba de que andara por allí? Tenia que saber que él estaba allí. Debía de estar sorda como una piedra para no haber oído todo el ruido que él había hecho.

Pero en vez de la melódiosa voz de Elizabeth, escuchó la carrasposa voz de su tía. "¡James!"

James soltó un gemido casi inaudible. Si su tía lo llamaba James, significaba que Elizabeth no estaba con ella. Y si Elizabeth no estaba con ella, significaba que Agatha quería hablar con él Lo que nunca presagiaba nada bueno..

Dio un par de pasos hacia atrás y asomó la cabeza por la puerta. "¿Sí"?

"Tengo que hablar contigo. "

James no supo como consiguió no gruñir. “Sí, eso imaginaba. "

Ella golpeó con su bastón. "No hace falta que suenes como si fueras camino a una ejecución."

"Eso depende de la ejecución de quién hablemos," refunfuñó él.

"¿Eh? ¿Qué has dicho? " Golpe, golpe, golpe.

Entró en el cuarto, sus ojos haciendo una rápida exploración por si estaba Elizabeth. No estaba allí, pero Malcolm si, y rápidamente saltó del alféizar y trotó a su lado.

"Dije," mintió James, "que quiero uno de esos bastones. "

Los ojos de Agatha se entrecerraron. "¿Qué les pasa a tus piernas? "

"Nada. Solo quiero hacer un poco de ruido. "

“¿No podías dar simplemente un portazo? "

"Ya lo he hecho," dijo él, con voz suave.

Ella se rió entre dientes. "De mal humor, ¿eh? "

"El peor. "

"¿Te gustaría hablar de por qué? "

"No, a menos que me apuntes con un arma al corazón. "

Esto hizo que ella alzara las cejas. “No deberías provocar así mi curiosidad, James. "

El le sonrió sin humor y se sentó en una silla frente a ella. Malcolm lo siguió y se sentó a sus pies. "¿Necesitabas algo, Agatha? " preguntó.

"¿El placer de tu compañía no es suficiente? "

Él no estaba de humor para juegos, así que se levantó. "Si eso es todo, entonces me marcho. Mis obligaciones como administrador tuyo me reclaman. "

"Siéntate "

Se sentó. Siempre obedecía su tía cuando usaba aquel tono voz. Algunos hábitos eran muy difíciles de romper.

Agatha se aclaró la garganta, eso nunca era buena señal. James se resignó a escuchar una larga charla.

"Mi acompañante ha estado actuando de una forma muy extraña últimamente," dijo ella.

"Oh? "

Ella tamborileó con las yemas de los dedos. “Sí, no es normal en ella. ¿Lo has notado? "

De ninguna manera iba a explicar a su tía los acontecimientos de los últimos días. Ni por todos los infiernos. "No puedo decir que conozca muy bien a la señorita Hotchkiss," contestó él, "así que no puedo ofrecer una opinión. "

"¿De verdad? " preguntó ella, con tono sospechosamente casual. "Pensaba que vosotros dos, en cierto modo, habíais desarrollado una relación de amistad. "

"Y la tenemos. En cierto modo. Ella es una joven muy amable. " Comenzó a sentir arder las puntas de sus orejas. Si el rubor se extendía a sus mejillas, pensó que tendría que abandonar el país. No se había ruborizado en una década.

Pero por otro lado, tampoco había sido interrogado por su tía en todo ese tiempo.

"Sin embargo,"continuó, sacudiendo ligeramente la cabeza de modo que el pelo le cubriera las orejas, "sólo han sido unos días. Por supuesto, no el tiempo suficiente para emitir un juicio sobre su comportamiento. "

"Hmmph. " Hubo un momento de interminable silencio, y entonces la expresión de Agatha cambió abruptamente y preguntó, "¿Cómo avanza tu investigación? ”

James parpadeó una sola vez. Estaba acostumbrado a los repentinos cambios de tema de su tía. "No avanza," dijo sin rodeos. "Hay poco que pueda hacer hasta que el chantajista no haga otra demanda. Ya te he interrogado sobre los criados, y me has asegurado que todos ellos son o demasiado leales o demasiado analfabetos para haber tramado este plan. "

Sus fríos ojos azules se entrecerraron. "No sigues sospechando de la señorita Hotchkiss, ¿verdad? "

"Te sentirás feliz de oír que la he eliminado como sospechosa. "