"Hemos vuelto a retroceder," siseó ella. "Suéltame. "
"Deja de actuar como si estuviera a punto de violarte. "
Ella lo fulminó con la mirada. "No creo que sea tan imposible. "
"Santo Dios," dijo él, pasándose una mano por el pelo. "¿Cuándo has desarrollado esta vena tan melodramática? "
"¡Cuándo me obligaste a entrar en tu casa! "
"No lo habría hecho si tú no hubieras mentido sobre tu hermano. "
Elizabeth se quedó boquiabierta, y se le escapo un quejido ultrajado. "¡Cómo te atreves a acusarme de mentir! "
"¿No has mentido? "
"Bueno, sí," confesó ella, con irritación, "pero sólo porque eres un bárbaro grosero y arrogante que no acepta un no por respuesta. "
"Negarse a aceptar una negativa por lo general garantiza un resultado positivo," contestó él, con voz tan condescendiente que Elizabeth tuvo que agarrarse la falda para no darle un bofetón.
Con la voz y los ojos convertidos en puro hielo, ella dijo, “Parece ser que mi única posibilidad de escapatoria consiste en permitirte hablar. ¿Qué deseabas decirme? "
Él agitó un papel delante de ella. “Obtuve esto de Lady Danbury. "
"Su carta de despido, espero," refunfuñó ella.
Él lo dejó pasar. "Es la lista de invitados de Lady Danbury. Y lamento informarte de que ninguno de estos caballeros es aceptable. "
"Oh, y supongo que los conoces a todos ellos personalmente," se mofó ella.
"De hecho, si. "
Ella le arrancó el papel de la mano, rasgando una esquina en el proceso. "Oh, por favor," dijo burlonamente. "Hay dos Lores y un Sir. ¿Cómo puedes conocerlos? "
"Tu hermano es un Sir," le recordó él.
"Sí, pues tu hermano no," replicó ella.
"Eso tu no lo sabes. "
Elizabeth sacudió la cabeza. "¿Quién eres? "
"Mi hermano no es un Sir," dijo él, con voz enojada. "Ni siquiera tengo un hermano. Simplemente quería resaltar el hecho de que tienes el desafortunado hábito de llegar a conclusiones sin comprobar los hechos. "
"¿Qué," dijo ella, tan despacio que él supo que su genio pendía de un hilo, "tienen de malo estos hombres? "
"Tres de ellos están casados. "
Su mandíbula tembló, probablemente de rechinar los dientes. "¿Qué le pasa a los invitados solteros? "
"Bien, en primer lugar. Este" – señaló a Sir Bertram Fellport-"es un borracho. "
"¿Estás seguro? "
"No puedo permitir, en conciencia, que te cases con un hombre que abusa del alcohol. "
"No has contestado a mi pregunta. "
Maldición, ella era tenaz. "Sí, estoy seguro de que es un borracho. Y además mezquino. "
Ella bajo la vista al papel rasgado que sostenía en su mano. "¿Y Lord Binsby? "
"Es un jugador. "
"¿En exceso? "
James asintió, comenzando a divertirse con esto. "Demasiado. Y es gordo. "
Ella señaló a otro. "Y qué me dices de… "
"Casado, casado, y casado. "
Ella alzó la vista bruscamente. "¿Los tres? "
Él asintió. "Y uno de ellos hasta felizmente. "
"Bien, eso ciertamente contraría la tradición," refunfuñó ella.
James rehusó hacer comentario alguno.
Elizabeth soltó un largo suspiro, y él notó que sus suspiros estaban a medio camino entre el enojo y el cansancio. “Esto todavía nos deja con el señor William Dunford y el Capitán Cynric Andrien. ¿Supongo que uno es deforme y el otro un simplón? "
Se sintió profundamente tentado de estar de acuerdo con ella, pero una mirada a Dunford y al capitán y ella sabría inmediatamente que él la había estado engañando. “Ambos son considerados, por lo que sé, atractivos e inteligentes," admitió él.
"¿Entonces cuál es el problema? "
"Dunford es un libertino. "
"¿Y? "
"Seguro que te será infiel. "
"No soy precisamente un premio, James. No puedo esperar la perfección. "
Sus ojos relampaguearon. “Deberías esperar fidelidad. Deberías exigirla. "
Ella lo miró incrédula. “Sería bonito, estoy segura, pero no parece tan importante como… "
"Tu marido," gruñó él, "te será fiel o responderá ante mi. "
Los ojos de Elizabeth se desorbitaron, se le aflojó la mandíbula, y entonces se colapsó en un ataque de risa.
James se cruzó de brazos y la fulminó con la mirada. No estaba acostumbrado a que se rieran de su caballerosidad.
"Oh, James," jadeó ella, "lo siento mucho, y ha sido encantador por tu parte. Casi," se enjuagó los ojos, " lo suficientemente encantador como para perdonarte el haberme secuestrado. "
"No te he secuestrado," dijo él hoscamente.
Ella agitó la mano. “¿Cómo demonios esperas defender mi honor una vez que esté casada? "
"No te vas a casar con Dunford," refunfuñó él.
"Si tú lo dices," dijo ella, tan seria y tan cuidadosamente que él supo que se moría por reírse otra vez. “Muy bien, ¿ por qué no me dices qué pasa con el Capitán Andrien? "
Hubo una larga pausa. Verdaderamente larga. Finalmente James soltó, "Anda encorvado. "
Otra pausa. "¿Lo dejas fuera solo porque anda encorvado? " preguntó ella incrédulamente.
"Es un signo de debilidad interior. "
"Ya veo. "
James se dio cuenta de que Andrien iba a tener que hacer algo más que andar encorvado. "Por no mencionar," añadió, haciendo una pausa mientras ideaba una mentira conveniente, “que le vi una vez gritar a su madre en público. "
Elizabeth, evidentemente, no pudo dar una respuesta. James no sabía si era debido a sus esfuerzos por contener su risa o a una completa estupefacción.
Y no estaba muy seguro de querer averiguarlo.
"Er, fue de lo más irrespetuoso," añadió.
Sin advertencia previa, ella extendió la mano y le rozó la frente. "¿Tienes fiebre? Me parece que tienes fiebre. "
"No tengo fiebre. "
"Actúas como si tuvieras fiebre. "
"¿Vas a meterme en la cama y a cuidarme bondadosamente si tengo fiebre? "
"No. "
"Entonces no tengo fiebre. "
Ella dio un paso atrás. "En ese caso, debería irme. "
James se recostó contra la pared, completamente agotado. Ella causaba ese efecto en él, comprendió. Cuado no lo tenia sonriendo ampliamente como un idiota, lo ponía furioso. Y cuando no estaba furioso, entonces estaba invadido por la lujuria. Y cuando estaba invadido por la lujuria…
Bien, esa era una cuestión aparte.
La observó mientras abría la puerta, hipnotizado por la delicada curva de su mano enguantada.
"¿James? ¿James? " Sobresaltado, levantó la cabeza.
"¿Estas seguro de que el Capitán Andrien camina encorvado? "
Él asintió, sabiendo que al día siguiente quedaría como un mentiroso, pero con la esperanza de idear para entonces otra mentira más inteligente que remendase esta.
Ella frunció los labios.
Se le encogió el estomago y luego dio un vuelco.
"¿No te parece raro? ¿Qué un militar ande encorvado? "
Él se encogió de hombros. "Ya te he dicho que no te casaras con él. "
Ella emitió un gorjeo divertido. "Puedo mejorar su postura. "
El sólo pudo sacudir la cabeza. "Eres una mujer increíble, Elizabeth Hotchkiss. "
Ella hizo una inclinación con la cabeza como despedida y salió por la puerta. Antes de que se cerrara, sin embargo, volvió a asomar la cabeza. "Oh, ¿ James? "
Él alzó la vista.
"Ponte derecho. "
Capitulo 14
La tarde siguiente encontró a Elizabeth merodeando cerca de la entrada de Danbury House, maldiciéndose primero por su estupidez, luego por su cobardía, y finalmente porque sí.
Ella había seguido el consejo de Susan y había dejado su libro de cuentas- en el que anotaba los gastos de casa – en Danbury House el día anterior. Como el libro era tan esencial para su quehacer diario, era imprescindible que ella lo recuperara durante la recepción al aire libre.
"No hay nada sospechoso en mi presencia aquí," se dijo a si misma. "Olvidé mi libro de cuentas. Necesito mi libro de cuentas. No puedo pasar sin él hasta el lunes. "