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"¿Lizzie? " James susurró. "Oh, Lizzie. "

Ella se balanceaba ligeramente de un lado a otro, y él podía ver cómo subían y bajaban sus hombros con cada temblorosa respiración.

Él conocía esa clase de respiración. Era la que uno practicaba cuando intentaba contener con todas sus fuerzas sus sentimientos, pero simplemente no era lo bastante fuerte.

Se acercó rápidamente a su lado, sentándose junto a ella en el heno. Pasando su brazo alrededor de sus delgados hombros, susurró, "Se ha ido. "

Ella no dijo nada, pero él sintió como sus músculos se tensaban.

James la miró. Su ropa estaba sucia, pero no desgarrada, y aunque estaba bastante seguro de que Fellport no había logrado violarla, rezó para que su ataque no hubiera ido más allá de un beso brutal.

¡Beso! Casi escupió la palabra. Independientemente de lo que Fellport le hubiera hecho, por más que él hubiera forzado su boca contra la suya, eso no habría sido un beso.

Los ojos de James vagaron por encima de su cabeza. Su pálido cabello dorado estaba enmarañado con paja, y aun cuando no podía ver su cara, se la veía desamparada.

Su mano se apretó en un puño. Volvía a sentirlo-el familiar sentimiento de impotencia. Podía sentir su terror. Lo atravesó, se enroscó en su vientre. "Por favor", susurró. "Dime qué puedo hacer. "

Ella no emitió ningún sonido, pero se acurrucó más cerca de él. James intensificó su abrazo.

"No te molestará otra vez," dijo ferozmente. "Te lo prometo. "

"Intento ser fuerte," jadeó ella. "Cada día, lo intento tanto… "

James se giró y la agarró por los hombros, obligándola a levantar sus ojos llorosos hasta los suyos. "Eres fuerte," dijo él. "Eres la mujer más fuerte que conozco. "

"Lo intento," dijo ella otra vez, como tratando de tranquilizarse a si misma. "Cada día. Pero no fui lo bastante fuerte. No fui- "

"No digas eso. No ha sido culpa tuya. Los hombres como Fellport… " James calló para respirar profundamente. "Ellos dañan a las mujeres. Es la única manera en que saben sentirse fuertes. "

Ella no dijo nada, y él podía ver como luchaba para contener los sollozos que se le acumulaban en la garganta.

“Esto, esta violencia… es debido a un defecto en su persona, no en la tuya. " Movió la cabeza y cerró los ojos un descarnado segundo. "Tú no le pediste que te hiciera esto. "

"Lo sé. " Movió la cabeza, y sus trémulos labios esbozaron la sonrisa más triste que él había visto jamás. "Pero no pude pararlo. "

"¡Elizabeth, él es dos veces tu tamaño! "

Ella soltó un largo suspiro y se separó de él, recostándose contra la pared. "Estoy cansada de ser fuerte. Estoy tan cansada. Desde el día en que murió mi padre… "

James la miró, examinando sus ojos mientras se volvían inexpresivos, y una extraña premonición lo asaltó, estrujándole el corazón. "¿Elizabeth", preguntó cuidadosamente, "cómo murieron tus padres? "

"Mi madre murió al volcar su carruaje," contestó ella, con voz hueca. "Todos lo vimos. El carruaje quedó destrozado. Ellos cubrieron su cuerpo, pero todos vimos como murió. "

Él esperó a que dijera algo sobre su padre, pero no lo hizo. Finalmente, él susurró, "¿Y tu padre? "

"Se suicidó. "

James abrió la boca sorprendido, y lo invadió una fiera e incontrolable ira. No tenia ni idea de lo que había pasado para que el padre de Elizabeth se sintiera tan desesperado, pero sir Hotchkiss había tomado la salida mas cobarde, dejando a su hija mayor a cargo de su familia.

"¿Qué sucedió? " preguntó él, tratando de ocultar la ira de su voz.

Elizabeth alzó la mirada, un sonido amargo y fatalista escapó de sus labios. "Fue seis meses después del accidente de mama. Él siempre…" Se atragantó con las palabras. “Siempre la quiso mucho. "

James comenzó a decir algo, pero las palabras comenzaron a brotar de los labios de Elizabeth como un torrente. Fue como si él hubiese abierto una presa, y ahora ella no podía contener el caudal de emociones.

"Él simplemente no pudo seguir adelante," dijo ella, sus ojos empezaron a brillar furiosos. "Cada día se hundía más y más en algún lugar secreto de su interior que ninguno de nosotros podía alcanzar. ¡Y lo intentamos! Te juro por Dios que lo intentamos. "

"Sé que tu lo hiciste" murmuró él, apretando su hombro. "Te conozco. Sé que lo intentaste."

“Incluso Jane y Lucas. Trepaban a su regazo, como antes, pero él los apartaba. No nos abrazaba. No nos tocaba. Y hacia el final, ni siquiera nos hablaba. " Respiró profundamente, un par de veces, pero eso no consiguió calmarla. "Yo siempre supe que él no nos amaba tanto como a ella, pero uno creería que al menos nos amaba lo bastante. "

Su mano se convirtieron en un puño, y James miró impotente como lo presionaba con fuerza contra su boca. Él extendió la mano y rozó sus dedos, sintiéndose extrañamente aliviado cuando se cerraron alrededor de su mano.

"Uno creería, " dijo ella, su voz era el susurro más diminuto y apenado del mundo, "que nos amaba lo bastante como para seguir viviendo. "

"No tienes que contarme nada más," susurró James, sabiendo que siempre se sentiría atormentado por este momento. "No hace falta. "

"No. " Ella sacudió la cabeza. "Quiero hacerlo. Nunca lo he dicho en voz alta. "

Él esperó mientras ella reunía coraje.

"Se pegó un tiro," dijo, las palabras apenas fueron audibles. "Lo encontré en el jardín. Había tanta sangre. " Tragó convulsivamente. "Nunca había visto tanta sangre. "

James se mantuvo silencioso, deseando poder decir algo para consolarla, pero sabiendo que no había palabras que pudieran ayudarla.

Ella rió amargamente. "Intenté decirme que eso era su último acto de cariño, dispararse fuera. Hice infinidad de viajes al pozo, pero al menos la sangre se fundió en la tierra. Si se hubiera disparado dentro de la casa, sabe Dios cómo lo habría podido limpiar. "

"¿Qué hiciste? " preguntó suavemente James.

"Lo hice parecer un accidente de caza," susurró ella. “Arrastré su cuerpo hasta los bosques. Todo el mundo sabía que era cazador. Nadie sospechó nada, o si lo hicieron, nunca dijeron nada. "

“¿Tu lo arrastraste? " preguntó con incredulidad. “¿Tu padre era un hombre pequeño? Quiero decir, eres bastante menuda, y… "

"Era más o menos de tu altura, aunque un poco más delgado. No sé de donde saque las fuerzas," dijo ella, sacudiendo la cabeza. “Supongo que del puro miedo. No quise que los niños supieran lo que había hecho. " Levantó los ojos, con expresión repentinamente insegura. "Ellos siguen sin saberlo. "

Él le dio un suave apretón en la mano.

"He tratado de no hablar mal de él. "

"Y has llevado esa carga sobre tus hombros durante cinco años," dijo él suavemente. "Los secretos se hacen pesados, Elizabeth. Son duros de acarrear a solas. "

Se encogió de hombros cansadamente. "Tal vez me equivoqué. Pero estaba aterrada. No sabía qué más hacer. "

"Parece que hiciste exactamente lo que debías. "

"Fue sepultado en la tierra consagrada," dijo ella, con voz átona. "Para la iglesia…para todo el mundo menos para mi… no fue un suicidio. Todos nos dieron el pésame, calificándolo de tragedia, y fue lo único que pude hacer para no gritar la verdad. "

Ella giró la cabeza para mirarlo de frente. Sus ojos estaban húmedos y brillantes, del mismo color de las violetas. "Odié que lo hicieran parecer un héroe. Yo fui la que ocultó su suicidio, y aún así, quería gritar a los cuatro vientos que era un cobarde, que me había abandonado para recoger sus pedazos. Quise sacudirlos y sacudirlos y sacudirlos y hacerlos dejar de decir lo buen padre que era. Porque no lo era. " Su voz se tornó ronca y feroz. "No era un buen padre. Nosotros éramos un incordio. Él sólo quería a mamá. Nunca nos quiso. "

"Lo siento," susurró James, tomando su mano.

"No es culpa tuya. "

Él le sonrió, tratando de sonsacarle una sonrisa a cambio. "Lo sé, pero aún así lo siento. "