Sus labios temblaron -casi en una sonrisa. "¿No es irónico? Uno pensaría que el amor es algo bueno, ¿verdad? "
"El amor es algo bueno, Elizabeth. " Y lo sentía de verdad. Tan verdaderamente como jamás había soñado ser capaz de sentirlo.
Ella negó con la cabeza. “Mis padres se amaron demasiado el uno al otro. Simplemente no les quedó suficiente para el resto de nosotros. Y cuando mamá murió, bien, sencillamente no pudimos ocupar su lugar. "
"No es culpa tuya," dijo James y sus ojos buscaron los de ella con una intensidad casi hipnotizante. "No hay límite para amar. Si el corazón de su padre no era lo bastante grande como para dar cabida a toda su familia, eso significa que era él quien tenía un defecto, no tú. Si hubiera sido otra clase de hombre, habría comprendido que sus niños eran una milagrosa extensión de su amor por tu madre. Y habría tenido fuerzas para continuar sin ella. "
Elizabeth digirió sus palabras, dejándolas hundirse despacio en su corazón. Sabía que él tenía razón, sabía que la debilidad de su padre era solo suya, no de ella. Pero era tan condenadamente duro el aceptarlo. Miró a James, que la contemplaba con los ojos más cálidos y amables que ella había visto jamás. "Tus padres tuvieron que amarse muchísimo," dijo suavemente.
James se echó atrás de la conmoción. "Mis padres… " dijo despacio. "La suya no fue una unión por amor. "
"Oh," dijo ella, suavemente. "Pero tal vez esto fuese lo mejor. Después de todo, mis padres… "
"Lo que tu padre hizo," la interrumpió James, "fue una equivocación y el era débil y cobarde. Lo que mi padre hizo… "
Elizabeth vio el dolor en sus ojos y le apretó la mano.
"Lo que mi padre hizo," susurró él salvajemente, "le ganó un sitio en el infierno. "
Elizabeth sintió que se le secaba la boca. "¿Qué quieres decir? "
Hubo un largo silencio, y cuando James finalmente habló, su voz sonaba muy extraña. "Tenía seis años cuando mi madre murió. "
Ella se mantuvo en silencio.
“Me dijeron que se había caído por las escaleras. Se rompió el cuello. Una tragedia, decían todos. "
"Oh, no. " Las palabras escaparon de los labios de Elizabeth.
James giró la cabeza repentinamente para mirarla a la cara. "Ella siempre me decía que era torpe, pero yo la había visto bailar. Solía tararear mientras bailaba sola el vals por el cuarto de música. Era la mujer más hermosa y llena de gracia que he visto jamás. A veces me cogía en brazos y bailaba el vals conmigo descansando sobre su cadera. "
Elizabeth trató de consolarlo por una sonrisa. "Yo solía hacer eso con Lucas. "
James sacudió la cabeza. "Ella no era torpe. Nunca tropezó con un mueble o tiro una vela. Él la maltrataba, Elizabeth. La maltrató cada maldito día. "
Ella tragó, mordiéndose el labio inferior. De repente su incontrolable rabia con Fellport adquiría sentido. Dos décadas de cólera contenida. Había estado cociéndose lentamente demasiado tiempo.
"¿Él… te lastimó a ti? " susurró ella.
Él negó levemente con la cabeza. "Nunca. Yo era su heredero. Solía recordárselo todo el tiempo. Ella ya no valía nada ahora que ya me había tenido. Puede que ella fuera su esposa, pero yo era su sangre. "
Un temblor recorrió la columna de Elizabeth, supo que utilizaba las mismas palabras que había escuchado demasiadas veces.
"Y me usaba," siguió James. Sus ojos se habían vuelto inexpresivos, y sus grandes y fuertes manos temblaban. "Me usaba para expresar su rabia contra ella. Nunca estaba de acuerdo con su forma de educarme. Si la veía abrazarme o consolarme cuando lloraba, se tornaba una furia. Ella me mimaba y el le gritaba. Le decía que me iba a convertir en un hombre débil. "
"Oh, James. " Elizabeth extendió la mano y le acarició el pelo. No podía contenerse. Nunca había conocido a nadie tan necesitado de consuelo humano.
"Así que aprendí a no llorar. " Movió la cabeza con desesperación. “Y después a prescindir de sus abrazos. Si no podía pillarla abrazándome, tal vez dejaría de golpearla. "
"Pero no se detuvo, ¿verdad? "
“No. Siempre encontraba otra razón por la que tenía que ser castigada. Y finalmente… " Su aliento escapó en una cruda e inestable exhalación. “Finalmente decidió que su lugar estaba a los pies de la escalera. "
Elizabeth sintió algo caliente sobre sus mejillas, y sólo entonces descubrió que estaba llorando. "¿Qué pasó contigo? "
"Eso," contestó James, con tono que pareció ganar fuerza, "es posiblemente lo único bueno de toda la historia. Mi tía, la hermana de mi madre vino y me llevó con ella. Creo que siempre sospechó que mi madre era maltratada, pero nunca soñó que llegara a tal extremo. Mucho más tarde, me dijo que la condenarían antes de dejar a mi padre empezar a hacer lo mismo conmigo. "
"¿Crees que él lo habría hecho? "
"No lo se. Yo era todavía valioso para él. Su único heredero. Pero necesitaba a alguien de quien abusar, y mi madre muerta… " Se encogió de hombros.
"Tu tía debe ser una mujer muy especial. "
Él la contemplo, queriendo sobre todas las cosas contarle la verdad, pero no podía. Aún no. "Lo es," dijo, con voz ronca de emoción. "Ella me salvó. Tan cierto como si me hubiera sacado de un edificio en llamas, me salvó. "
Elizabeth le rozó la mejilla. "Ella debió enseñarte a ser feliz. "
"Intentaba abrazarme," dijo él. "El primer año, trató de demostrarme su amor, y yo seguía escabulléndome. Pensaba que mi tío la golpearía si me abrazaba. " Se pasó la mano por el pelo y una risa breve y enojada escapó de sus labios. "¿Puedes creerlo? "
"¿Qué otra cosa ibas a pensar? " preguntó Elizabeth con tranquilidad. "Tu padre era el único ejemplo que conocías. "
"Ella me enseñó a amar. " Con un breve y entrecortado suspiro añadió. "Aún no estoy preparado para perdonar, pero si sé amar. "
"Tu padre no merece el perdón," dijo ella. "Siempre he intentado seguir los mandatos de Dios, y sé que debemos poner la otra mejilla, pero tu padre no lo merece. "
James calló un momento, y luego se volvió y dijo, "Murió cuando tenía veinte años. No asistí al entierro. "
Este era el insulto más grave que un padre podía recibir de un hijo.
Elizabeth asintió con severa aprobación. “¿Lo viste mientras crecías? "
"En ocasiones tenía que verlo. Era inevitable. Yo era su hijo. Legalmente, mi tía no tenía poder alguno. Pero era fuerte, y lo intimidaba. Él nunca había conocido a una mujer que le hiciera frente. No tenía ni idea de cómo tratarla. "
Elizabeth se inclinó hacia delante y le dio un suave beso en la frente. "Incluiré a tu tía en mis oraciones esta noche. " Su mano vagó por su mejilla, y se lo quedó mirando con melancólico pesar, deseando que hubiera algún modo de poder retroceder el tiempo, algún modo de abrazar a aquel pequeño muchacho y mostrarle que el mundo podría ser un lugar seguro y de amor.
Él hundió su cara en su mano. Sus labios se apretaron contra su palma, buscando el calor de su piel y honrando la calidez de su corazón. "Gracias," susurró.
"¿Por qué? "
"Por estar aquí. Por escuchar. Por ser tú. "
"Entonces, gracias," susurró ella en correspondencia. "Por lo mismo.”
Capitulo 16
Mientras James acompañaba a Elizabeth a casa, sintió como su vida adquiría un rumbo. Desde que se había visto forzado a abandonar su trabajo para el Ministerio de Defensa, había estado flotando a la deriva. Se sentía inquieto, sabiendo que tenía que continuar con su vida, pero descontento con las opciones que se le presentaban. Era consciente de que tenía que casarse, pero su respuesta ante las mujeres que había conocido en Londres había sido casi unánimemente tibia. También debía emprender una participación más activa en sus tierras y sus inversiones, pero le era difícil llamar a Riverdale Castle su hogar cuando veía la sombra de su padre en cada esquina.