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"Estoy bien," le aseguró la dama. "El único que ha sufrido ha sido mi orgullo, se lo aseguro."

"Bien, déjeme ayudarla. " Era difícil maniobrar con el disfraz, pero finalmente Elizabeth logró ponerla de pie.

"Siento terriblemente haber chocado contra usted," se disculpó la dama. "Es solamente que llegaba bastante tarde, y sé que mi marido estará abajo dando golpecitos con el pie, y… "

"No pasa nada. Se lo aseguro," dijo Elizabeth. Y como la dama era una calabaza tan simpática, añadió, "De hecho le estoy bastante agradecida. Esta puede que sea la primera vez que no he sido yo la causante del accidente. Soy terriblemente torpe. "

La nueva amiga de Elizabeth se rió. "Ya que nos hemos conocido así, por favor, permítame ser terriblemente descarada y que me presente. Soy la esposa de Blake Ravenscroft, pero me sentiré insultada si no me llama simplemente Caroline. "

"Yo soy la señorita Elizabeth Hotchkiss, dama de compañía de Lady Danbury. "

"Dios mío, ¿de verdad? He oído que puede ser un autentico dragón. "

"En el fondo es realmente muy dulce. Pero no me gustaría despertar su mal genio. "

Caroline asintió y se toqueteó su cabello castaño claro. "¿Estoy muy desarreglada? "

Elizabeth negó con la cabeza. “No más de lo que uno esperaría de una calabaza. "

"Sí, supongo que a las calabazas se les permite una mayor lasitud en la pulcritud de su peinado. "

Elizabeth se rió de nuevo, gustándole esta mujer enormemente.

Caroline extendió su brazo. "¿Bajamos? "

Elizabeth asintió, y anduvieron hacia las escaleras.

"Definitivamente me descubro ante usted," dijo Caroline con una sonrisa, levantando su máscara en un saludo. "Mi marido pasó bastante tiempo aquí cuando era niño, y me asegura que todavía se siente aterrorizado por Lady Danbury. "

"¿Su marido era amigo de sus hijos? "

"De su sobrino, en realidad. el Marqués de Riverdale. Espero verlo esta noche. Debe estar invitado. ¿Lo ha conocido usted? "

"No. No, no lo conozco. Pero escuché algo sobre él la semana pasada. "

"¿De verdad? " Caroline comenzó a bajar cuidadosamente la escalera. "¿En qué está metido? No he tenido noticias de él desde hace más de un mes. "

"No lo sé, en realidad. Lady Danbury celebró una pequeña recepción al aire libre la semana pasada, y envió una nota pidiéndole a uno de los invitados que se reuniera con él en Londres inmediatamente. "

"Oooh. Qué intrigante. Y qué propio de James. "

Elizabeth sonrió ante el nombre. Ella tenía su propio James, y no podía esperar a verlo de nuevo.

Caroline se detuvo en un escalón y se giró hacia Elizabeth con una expresión muy propia de una hermana, y muy curiosa. “¿Qué ha sido eso? "

"¿Qué? "

"Esa sonrisa. Y no diga que no estaba sonriendo. La vi. "

"Ah. " Elizabeth sintió que sus mejillas se sonrojaban. "No es nada. Tengo un pretendiente cuyo nombre es también James. "

"¿De verdad? " Los ojos verde mar de Caroline brillaron con el destello de un casamentera nata. "Debe presentármelo. "

"No está aquí, me temo. Es el nuevo administrador de Lady Danbury, pero hace poco fue llamado a Londres. Algún tipo de emergencia familiar, creo. "

"Es una lástima. Ya siento que somos las mejores amigas. Me hubiera gustado haberlo conocido. "

Elizabeth sintió que sus ojos se empañaban. "Ha sido encantador por su parte decir eso. "

"¿Eso cree? Estoy tan contenta de que no me crea demasiado descarada. No fui educada en sociedad, y tengo la espantosa costumbre de decir las cosas sin pensarlas primero. Eso vuelve loco a mi marido. "

"Estoy segura de que la adora. "

Los ojos de Caroline brillaron, y Elizabeth supo que la suya había sido una boda por amor. "Llego tan tarde que él probablemente estará que muerde," confesó Caroline. "Puede ser tan aprensivo. "

"Entonces será mejor que nos pongamos en marcha. "

"No puedo esperar a presentarle a Blake. "

"Me encantaría. Pero primero debo encontrar a Lady Danbury y asegurarme de que no necesita nada. "

"El deber la llama, supongo. Pero debe prometerme que nos encontraremos más tarde. " Caroline sonrió irónicamente e hizo un gesto hacia a su traje. "Soy bastante fácil de encontrar. "

Elizabeth alcanzó el final de las escaleras y soltó su brazo del de Caroline. "Es una promesa. " Después, con una sonrisa y un saludo de la mano, escapó hacia el salón de baile. Lady Danbury estaría en la puerta principal recibiendo a sus invitados, y sería más fácil llegar hasta ella rodeando la casa por fuera que tratar de batallar contra la muchedumbre que había dentro.

* * *

"¿Qué demonios? " A la exclamación de James le siguieron una serie de maldiciones bastante más inventivas y fuertes mientras guiaba su caballo alrededor de la aglomeración de carruajes que lentamente rodaban hacia Danbury House.

El baile de máscaras. El maldito, molesto e inoportuno baile de máscaras. Se había olvidado completamente de ello.

Había planeado la noche hasta el último detalle. Iba a ir a ver a su tía, decirle que había fallado, que no había sido capaz de descubrir a su chantajista, y prometerle que lo seguiría intentando, pero que no podía dejar su vida en suspenso mientras lo hacia.

Después cabalgaría hasta la casita de Elizabeth y le pediría que se casara con él. Había estado sonriendo ampliamente como un idiota durante todo el regreso a casa, planeando cada palabra. Había pensado en llevar a Lucas a un aparte y pedirle la mano de su hermana. No es que James planeara permitir que un chiquillo de ocho años gobernara su vida, pero de alguna manera el pensar en involucrar al pequeño muchacho le enternecía el corazón. Además tenía el presentimiento de que Elizabeth se sentiría encantada por el gesto, lo cual era probablemente el verdadero motivo de todo el asunto entero.

Pero no le iba a ser posible escapar de Danbury House esta noche, y evidentemente no iba a ser posible una entrevista a solas con su tía.

Frustrado por el atasco de carruajes, guió a su caballo fuera del camino principal y cabalgo a través de la extensión de césped ligeramente arbolada que discurría junto al camino principal de Danbury House. Había luna llena, y una gran cantidad de luz se filtraba por las muchas ventanas de la mansión para iluminar su camino, así que no tuvo que aminorar excesivamente su marcha mientras se dirigía a los establos.

Se encargó de su caballo y caminó lentamente hacia su pequeña vivienda, sonriendo cuando recordó el momento en que había pillado a Elizabeth fisgoneando allí semanas antes. Aún no se lo había contado. No importaba; tendría toda una vida para compartir con ella y crear recuerdos juntos.

Trató de ignorar el ruido de la fiesta, prefiriendo la paz y el aislamiento de su vivienda temporal, pero él no podía hacer caso omiso del rugido de su estómago vacío. Había regresado precipitadamente a Surrey, impaciente por ver a Elizabeth, y no se había detenido ni para tomar un bocado de pan. En su casa no había nada comestible, así que se permitió una sonora maldición, y regresó cansinamente al exterior. Con un poco de suerte, podría llegar a la cocina sin ser reconocido o abordado por un juerguista borracho.

Mantuvo la cabeza agachada mientras zigzagueaba entre la muchedumbre que salía en tropel al jardín. Si actuaba como un criado, los invitados de Agatha verían a un criado y, con un poco de suerte, lo dejarían en paz. El Señor sabía que no esperarían tropezar con el Marqués de Riverdale tan desaliñado y cubierto de polvo.

Había conseguido esquivar a la mayor parte de la muchedumbre, y estaba a medio camino de su destino, cuando por el rabillo del ojo vio a una pastora rubia sortear una roca, agitar el brazo izquierdo desesperadamente para mantener el equilibrio, y finalmente enderezarse apoyando su cayado en la tierra.

Elizabeth. Tenía que ser ella. Ninguna otra rubia pastora podía ser tan encantadoramente torpe.