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"Los adoro. Pero aún cuando nos estamos riendo y bromeando y nos lo estamos pasando bien, siempre hay una nube oscura pendiendo sobre mí, recordándome constantemente que podria perder todo eso. Que todo eso me podría ser arrebatado en el momento en que no pueda ser capaz de apoyarlos. "

"No tendrás que preocuparte nunca más de eso," dijo él, su voz era una feroz promesa. "Jamás".

"Oh, James," dijo ella, meláncolica. "Eres encantador por decir eso, pero no se cómo podrías-"

"Tendrás que confiar en mi," la interrumpió él. "Tengo algunos trucos bajo la manga. Además, creí que habías dicho que cuando estas conmigo ese nubarrón desaparecía."

"Cuando estoy contigo olvido todos mis problemas, pero eso no significa que desaparezcan."

Le palmeó la mano. “Puede que te sorprenda, Elizabeth Hotchkiss."

Caminaron hacia la casa en amistoso silencio. Conforme se acercaban, los sonidos de la fiesta iban aumentando-la música, mezclada con innumerables charlas, y el ocasional estrépito de ruidosas carcajadas.

"Suena como si hubiera una multitud," comentó Elizabeth.

"Lady Danbury no aceptaría menos," replicó James. Echo un fugaz vistazo hacia la mansión, que ya estaba a la vista. Los invitados habían salido al jardín, y sabia que tenia que retirarse inmediatamente. "Elizabeth," dijo, "tengo que irme ya, pero te visitare mañana."

"No, por favor quédate. "Le sonrió, sus ojos azul oscuros angustiosamente abiertos. "Nunca hemos bailado. "

"Te prometo que lo haremos. " No perdía de vista a las personas más cercanas de la muchedumbre. No veía a nadie conocido, pero uno nunca era lo suficientemente cuidadoso. "Te buscare una máscara, si eso es lo que te preocupa. "

"No, Elizabeth, sencillamente no puedo. Debes aceptarlo.”

Ella frunció el ceño. "No veo por qué tienes que- "

"Simplemente es así. Yo -¡Ooof! " Algo enorme y mullido chocó contra la espalda de James. Evidentemente no estaban tan alejados de la multitud como pensaba. Se giró para llamar la atención al patoso juerguista-

Y se encontró mirando directamente los ojos aguamarina de Caroline Ravenscroft.

* * *

Elizabeth contemplo la escena que se desarrollaba frente a sus ojos con una creciente sensación de incredulidad y horror.

"¿James? " preguntó Caroline, sus ojos se abrieron con placer. "¡Oh, James! ¡Es estupendo verte! "

Los ojos de Elizabeth viajaron de James a Caroline, tratando de entender como es que estas dos personas se conocían. Si Caroline conocía a James, entonces debía saber que él era el administrador que Elizabeth había mencionado al principio de esa noche.

"Caroline," respondió James, con voz increíblemente tensa.

Caroline trató de abrazarlo, pero su disfraz de calabaza lo dificultaba. "¿Dónde has estado?" exigió. "Blake y yo estamos muy disgustados. Él ha estado intentando localizarte para – ¿Elizabeth?"

James se quedó helado. "¿Cómo es que conoces a Elizabeth? " preguntó, lenta y cuidadosamente.

"Nos hemos conocido esta noche," contestó Caroline, descartándolo con la mano antes de girarse hacia su nueva mejor amiga. "Elizabeth, he estado buscándote toda la noche. ¿Dónde te has metido? ¿Y cómo conoces a James? "

"Yo-yo" a Elizabeth no le salían las palabras, no podía verbalizar lo que cada vez era más obvio.

"¿Cuándo has conocido a Elizabeth? " Caroline se giró para enfrentar a James, su trenza castaño claro quedó sobre su hombro. “Le hable de ti esta noche y me dijo que no te conocía. "

"¿Me hablaste de él? " susurró Elizabeth. "No, no lo hiciste. No mencionaste a James. De la única persona de la que me hablaste fue de- "

"James," la interrumpió Caroline, mirándola. "El Marqués de Riverdale. "

"No," dijo Elizabeth, con voz trémula, su mente de repente repleta de imágenes de un pequeño libro rojo e interminables edictos. Como casarse con un Marqués. No, era imposible. "El no es – "

Caroline se volvió hacia James. "¿James? " Abrió mucho los ojos cuando comprendió que, sin querer, había descubierto un secreto. "Oh, no. Lo siento. Jamás imaginé que estuvieras trabajando de incógnito aquí, en Danbury House. Me dijiste que ya habías terminado con todo eso."

"¿Con todo qué? " preguntó Elizabeth, con voz ligeramente chillona.

"Esto no tiene nada que ver con el Ministerio de Defensa," dijo James, con los dientes apretados.

"¿Entonces qué? " preguntó Caroline.

"¿El Marqués de Riverdale? " repitió Elizabeth. "¿Eres un marqués? "

" Elizabeth," dijo James, ignorando a Caroline. "Dame un momento para explicártelo. "

Un marqués. James era un marqués. Y debió haberse estado riéndose de ella durante semanas. "Bastardo," siseó. Y entonces, poniendo en practica cada una de las lecciones de boxeo que él le había dado, más todos sus instintos asesinos, echo su brazo derecho hacia atrás y le dio un puñetazo.

James se tambaleó. Caroline chilló. Y Elizabeth se alejó con paso majestuoso.

“¡Elizabeth! " tronó James, caminando a zancadas tras ella. "Vuelve aquí ahora mismo. Me vas a escuchar. "

Su mano se cerró sobre su brazo. "¡Suéltame! " le gritó ella.

"No antes de que me escuches. "

"Oh, te lo has debido pasar muy bien a mi costa," le espetó. "Qué divertido pretendiendo enseñarme cómo casarme con un marqués. Bastardo. Asqueroso bastardo. "

Él casi se estremeció por el veneno de su voz. "Elizabeth, ni una vez he- "

"¿Te reíste de mi con tus amigos? ¿Te burlaste de la pobre señorita de compañía que pensaba que iba a ser capaz de casarse con un marqués? "

"Elizabeth, tenía mis motivos para mantener mi identidad en secreto. Estás sacando conclusiones precipitadas. "

"No seas condescendiente," le escupió, intentando soltar su brazo. "Ni siquiera vuelvas a dirigirme la palabra nunca "

"No te dejaré marchar sin escucharme hasta el final. "

"Y te dejé tocarme," susurró ella, el horror claramente visible en su rostro. "Te dejé tocarme y todo era una mentira. "

Él la agarró del otro brazo también y la apretó contra él, hasta que sus pechos quedaron aplastados contra sus costillas. "Nunca jamás," siseó él, "vuelvas a llamar a eso una mentira. "

"¿Entonces qué fue? Tu no me amas. Ni siquiera me respetas lo bastante para decirme quién eres. "

"Sabes que eso no es verdad." Alzó la mirada y vio que una pequeña muchedumbre había comenzado a congregarse cerca de Caroline, que continuaba todavía allí de pie, boquiabierta a unos cuantos metros de distancia. "Ven conmigo," le ordenó, arrastrándola hacia la esquina de Danbury House. "Hablaremos de esto en privado. "

"No voy contigo a ninguna parte. " Clavó los talones en el suelo, pero no era contrincante para su fuerza superior. "Me voy a casa, y si alguna vez intentas hablar conmigo de nuevo, no respondo de las consecuencias. "

"Elizabeth, estás siendo irracional. "

Ella estalló. Si fue por su voz o por sus palabras, nunca lo sabría, pero simplemente estalló. "¡No me digas lo que soy! " gritó, golpeándole el pecho con sus puños. "¡No me digas nada! "

James simplemente se quedo allí parado, dejando que lo golpeara. Estaba tan inmóvil que finalmente sus puños, al no sentir ninguna resistencia, tuvieron que pararse.

Retrocedió un paso, con el cuerpo sacudido por profundas y violentas inspiraciones mientras lo miraba a la cara. "Te odio," dijo en voz baja.

Él no dijo nada.

"No tienes ni idea de lo que has hecho," susurró, moviendo la cabeza incrédula. "Ni siquiera crees que has hecho algo malo. "

"Elizabeth. " Nunca imagino que pudiera requerir tal esfuerzo el pronunciar una simple palabra.

Sus ojos brillaron con un destello de compasión, como si hubiera comprendido de repente que estaba por debajo de ella, que nunca sería digno de su amor y su respeto. "Me marcho a casa. Puedes informar a Lady Danbury de que he dimitido. "