Y eso era lo que James había hecho. Cada vez que le había dado un consejo sobre como cazar a un marido-un marqués, maldito fuera-la había humillado. Cada vez que había tratado de enseñarle como sonreír o como coquetear, la había menospreciado. Y cuando la había besado, pretendiendo no ser nada más que un humilde administrador, la había ensuciado con sus mentiras. Si no fuera porque James la tenia cogida del fajín, probablemente agarraría el maldito libro y lo tiraría por la ventana – y luego, probablemente lo tiraría a él.
Elizabeth noto su mirada sobre su rostro, quemándole la piel, y cuando levantó los ojos hacia él, se dio cuenta de que él había seguido su mirada hasta el libro de la señora Seeton.
"No digas nada," susurró ella, dolorosamente consciente de la presencia de los Ravenscroft. “Por favor no me vayas a mortificar así. "
James asintió de manera cortante, y Elizabeth sintió que todo su cuerpo se relajaba de alivio. No conocía a Blake, y ella apenas conocía a Caroline, pero no podía soportar que se enteraran de que era tan patética que había tenido que recurrir a una guía para encontrar marido.
Blake cerró la puerta de la biblioteca tras él, y después miró a los ocupantes del cuarto con expresión neutra. "Er", dijo, mirando alternativamente a Elizabeth y James, "¿preferiríais que nos marcháramos? "
"Sí," gruñó James.
"¡No! " prácticamente gritó Elizabeth.
"Creo que deberíamos marcharnos," dijo Blake a su esposa.
" Elizabeth quiere que nos quedemos," replicó Caroline, "y no podemos dejarla aquí sola con él. "
"No sería apropiado," se apresuró a añadir Elizabeth. No quería quedarse a solas con James. Si se quedaban solos, la engatusaría y la haría olvidar su cólera. Usaría suaves palabras y tiernas caricias, y ella perdería la noción de la realidad y de lo que era correcto. Sabía que él ejercía ese poder sobre ella, y se odiaba por ello.
"Creo que estamos más allá del decoro," le contestó James.
Caroline se desplomó sobre el borde de una mesa. "Oh, querido. "
Blake le lanzó una mirada divertida. "¿Desde cuándo te preocupa tanto el decoro? "
"Desde – Oh, callaté." Y después, casi en un susurró añadió, "¿Es que no quieres que se casen? "
"Si no sabía ni siquiera que ella existía hasta hace diez minutos. "
"No voy a casarme con él," declaró Elizabeth, tratando de ignorar que su voz se quebraba al pronunciar las palabras. "Y os agradecería que no hablarais como si yo no estuviera en la habitación. "
Caroline bajó la mirada al suelo. "Lo lamento", masculló. "Yo también odio cuando la gente hace eso."
"Quiero irme a casa," dijo Elizabeth otra vez.
"Lo sé, querida," murmuró Caroline, "pero realmente deberíamos solucionar esto, y – "
Alguien comenzó a golpear la puerta.
"Márchese," gritó Blake.
"Te sentirás mucho mejor por la mañana si solucionamos esto ahora," continuó Caroline. "Te prometo que- "
"¡SILENCIO! "
La voz de James resonó en la habitación con tal poder que Elizabeth se sentó. Lamentablemente, la mano de él seguía sujetando su fajín, así que acabó jadeando en busca de aire cuando la tela se hundió en sus costillas. "James", dijo, respirando con dificultad, "suéltame. "
La soltó, aunque probablemente se debió más a su deseo de utilizar la mano para sacudirle a alguien que a su suplica. "Por el amor de Dios," tronó. "¿Cómo creen que puede un hombre pensar con todo este jaleo? ¿Sería posible que mantuviéramos una sola conversación? ¿Solo una, qué todos pudiéramos seguir? "
"De hecho," intervino Caroline, un tanto imprudentemente, " y en el sentido más estricto, solo estábamos hablando de un tema. Aunque desde luego hablábamos todos a la vez y- "
Su marido la apretó contra su costado con fuerza suficiente como para arrancarle un pequeño quejido. Ella no emitió un sonido después de eso.
"Tengo que hablar con Elizabeth," dijo James. "A solas".
La respuesta de Elizabeth fue rápida y terminante. "No".
Blake comenzó a caminar hacia la puerta, arrastrando a Caroline con él. "Es hora de que nos marchemos, querida. "
"No podemos dejarla aquí contra su voluntad,” protestó Caroline. "No es correcto, y a decir verdad, no puedo – "
"Él no va a hacerle daño," la interrumpió Blake.
Pero Caroline se limitó a enganchar uno de sus pies alrededor de la pata de una mesa. "No la abandonare," dijo testarudamente.
Elizabeth articuló un silencioso y sentido "gracias" desde la otra punta de la habitación.
"Blake… "dijo James, con una breve y significativa mirada hacia Caroline, que se aferraba con sus brazos de calabaza al respaldo de un sillón.
Blake se encogió de hombros. "Pronto aprenderás, James, que hay momentos en los que uno simplemente no puede razonar con su esposa. "
"Bueno, pues que lo aprenda con otra esposa," declaró Elizabeth, "porque no me casaré con el.”
"¡Ya está bien! " explotó James enfadado, con un gesto de la mano hacia Blake y Caroline. "Quedaros y escuchad. Probablemente escucharíais a través de la puerta, de todos modos. Y en cuanto a ti… " Trasladó su furiosa mirada hacia Elizabeth. "Me vas a escuchar y te vas a casar conmigo. "
"¿Lo ves? " susurró Caroline a Blake. "Sabía que al final recapacitaría y nos dejaría quedarnos."
James se giró lentamente, con el cuello tan tenso que su mandíbula temblaba. "Ravenscroft", dijo a Blake, con voz peligrosamente controlada, "¿no sientes nunca el impulso de estrangularla? "
"Oh, todo el tiempo," dijo Blake alegremente. "Pero, en general, me alegro de que se casara conmigo en vez de contigo. "
"¿Qué? " chilló Elizabeth. "¿Te pidió que te casaras con él? " Meneó la cabeza incrédulamente durante varios segundos antes de lograr detenerse y fijar sus ojos en Caroline. "¿Te pidió que te casaras con él? "
"Sí," contestó Caroline, con un desdeñoso encogimiento de hombros. "Pero no lo decía en serio. "
Elizabeth lanzó una dura mirada a James. “¿Tienes la costumbre de efectuar insinceras propuestas de matrimonio? "
James miró aún mas duramente a Caroline. "No estas mejorando la situación. "
Caroline dirigió una implorante mirada a su marido.
"A mi no me mires para que te ayude," dijo él.
"Se habría casado conmigo si yo le hubiera dicho que sí," explicó Caroline con un sonoro suspiro. "Pero sólo me lo propuso para aguijonear a Blake a que me lo pidiera. Fue muy considerado por su parte. Será un marido maravilloso, Elizabeth. Te lo prometo. "
Elizabeth los contempló a los tres con incredulidad. Verlos relacionarse entre si la agotaba.
"Te estamos confundiendo, ¿verdad? " le preguntó Caroline.
Elizabeth se había quedado sin palabras.
"En realidad es una historia bastante extraordinaria," dijo Blake con un encogimiento de hombros. "Escribiría un libro sobre ello, excepto que nadie me creería. "
"¿Tu crees? " le preguntó Caroline, con ojos encendidos de placer. "¿Cómo lo titularias?"
"No estoy seguro," dijo Blake, frotandose la barbilla. "Posiblemente algo así como Cómo pescar a una heredera. "
James acercó su rostro furioso al de Blake. “¿Y por qué no Cómo volver completa e irremediablemente locos a tus amigos? "
Elizabeth sacudió la cabeza. "Estáis todos locos. Estoy convencida. "
Blake se encogió de hombros de nuevo. "La mitad de las veces yo también estoy convencido de ello. "
"¿Puedo, por favor, hablar con Elizabeth? " estalló James.
"Lo siento," dijo Blake, con un tono evidentemente concebido para enojar. "Había olvidado para lo qué estábamos aquí. "
James hundió su mano izquierda en su pelo y dio un tirón; esta le pareció la única manera de impedirse poner las manos alrededor del cuello de Blake. "Empiezo a comprender," gruñó, “por qué los noviazgos deben llevarse a cabo en privado. "