Blake enarcó una ceja. "¿Y eso qué significa? "
"Significa que lo has arruinado todo. "
"¿Por qué? " contestó Elizabeth. "¿Por qué por descuido reveló tu identidad? "
"Iba a contártelo todo mañana. "
"No te creo. "
¡"No me importa si me crees! " gritó James. "Es la verdad. "
"Perdona mi interrupción," intervino Caroline, "¿pero no deberías preocuparte de si ella te cree o no? Después de todo, le has pedido que sea tu esposa. "
James comenzó a temblar, desesperado por estrangular a alguien en esa habitación, pero sin estar seguro de con quién estaba más furioso. Estaba Blake, con sus irónicas miradas; Caroline, que tenia que ser la mujer más entrometida de toda la historia del mundo; y Elizabeth…
Elizabeth. Sí, ella era la que verdaderamente lo desquiciaba, porque solamente el pensar en su nombre hizo que su temperatura se elevara unos cuantos grados. Y no debido precisamente a la pasión.
Estaba furioso. Tenia la columna agarrotada, los dientes apretados, y los músculos tan tensos que casi le atravesaban la piel de la furia. Y sus tres compañeros presentes evidentemente no se habían percatado del peligro al que se exponían cada vez que soltaban otra necia ocurrencia.
"Ahora voy a hablar yo," dijo, manteniendo la voz dolorosamente queda y controlada. "Y al próximo que me interrumpa lo tiro por la ventana. ¿Está claro? "
Nadie dijo nada.
"¿Está claro? "
"Creí que querías que permaneciéramos callados," dijo Blake.
Lo cual resulto ser todo el incentivo que Caroline necesitó para abrir la boca y decir, "¿Crees que se ha dado cuenta de que la ventana no está abierta? "
Elizabeth se tapó la boca con la mano. James la fulminó con la mirada. Que Dios se apiadara de ella si se reía.
Inspiró hondamente y la miró fijamente a sus ojos azules. "No te dije quién era porque me llamaron aquí para investigar el chantaje a mi tía. "
"¿Alguien chantajea a tu tía? " inquirió Caroline sin aliento.
"¡Dios santo! " exclamó Blake. "Ese cretino debe tener deseos de morir. " Miró a Elizabeth. "A mi, desde luego, me aterroriza la vieja dragona. "
James miró a los Ravenscroft, lanzó un significativo vistazo hacia la ventana, y después volvió a clavar la mirada en Elizabeth. "No habría sido prudente informarte de mi verdadero objetivo aquí en Danbury House, porque, por si lo has olvidado, tú eras la principal sospechosa."
"¿Sospechabas de Elizabeth? " lo interrumpió Caroline. "¿Estás completamente loco? "
"Lo hizo," afirmó Elizabeth. "Y lo está. Loco, quiero decir. "
James tomo aire para calmarse. Estaba a dos pasos de la combustión espontánea. "Rápidamente eliminé a Elizabeth como sospechosa," dijo a través de los dientes apretados.
"Es entonces cuando deberías haberme dicho quién eras," dijo Elizabeth. "Antes – " Se interrumpió y miró resueltamente hacia el suelo.
"¿Antes de qué? " preguntó Caroline.
"La ventana, querida," dijo Blake, acariciándole el brazo a su esposa. "Recuerda la ventana."
Ella asintió y volvió a concentrar su atención en James y Elizabeth, con expresión expectante.
James la ignoró resueltamente, concentrándose por entero en Elizabeth. Estaba sentada en un sillón, con la espalda tiesa como un palo, y su rostro parecía tan tenso que pensó que la más leve caricia podría hacerla añicos. Intentó recordar su aspecto solamente una hora antes, ruborizada de pasión y placer. Para su horror, no pudo.
"No te lo conté entonces," continuó, "porque sentía que mi primer deber debe ser para con mi tía. Ella ha sido… " Buscó palabras que pudieran explicar la profundidad de su lealtad para su anciana y cascarrabias tía, pero entonces recordó que Elizabeth conocía su pasado. De hecho, ella era la única persona a quien le había contado nunca toda la historia de su niñez. Incluso Blake sólo sabía algunos trozos.
"Ella ha sido muy importante para mí durante muchos años," dijo finalmente. " No podía -"
"No tienes que explicar tu amor por Lady Danbury," dijo Elizabeth quedamente, sin levantar la mirada.
"Gracias." Se aclaró la garganta. "No sabía – y todavía no lo sé- la identidad del chantajista. Además, no tengo modo de determinar si ese individuo puede resultar peligroso o no. No vi ninguna razón para involucrarte aún más en este tema. "
Elizabeth alzó la vista de repente, y la expresión en sus ojos era desgarradora. "Sin duda sabes que yo jamás habría hecho nada para lastimar a Lady Danbury. "
"Por supuesto que lo sé. Tu lealtad hacia ella es evidente. Pero la cuestión es que no tienes experiencia en tales asuntos, y – "
"¿Y supongo que tu sí? " preguntó ella, con evidente pero no odioso sarcasmo.
"Elizabeth, me he pasado la mayor parte de la última década trabajando para el Ministerio de Defensa. "
"La pistola," susurró ella. "La forma en que atacaste a Fellport. Sabía que algo no cuadraba."
James juró en voz baja. "Mi altercado con Fellport no tuvo nada que ver con mi experiencia en el Ministerio de Defensa. Por Dios, Elizabeth, ese hombre te había atacado. "
"Sí," contestó ella, "pero tu parecías demasiado familiarizado con la violencia. Fue bastante fácil para ti. El modo en que sacaste la pistola… Tenias mucha experiencia en ello. "
Él se inclinó hacia ella, con sus ardientes ojos clavados en los suyos. "Lo que sentí en aquel momento estaba lejos de resultarme familiar. Era ira, Elizabeth, pura y primitiva ira, y muy diferente a cualquier otra cosa que alguna vez haya corrido por mis venas. "
"¿Tu jamás… nunca habías sentido rabia antes? "
Él negó con la cabeza despacio. "Así no. Fellport se atrevió a atacar lo que era mío. Tiene suerte de que lo dejara con vida. "
"No soy tuya," susurró ella. Pero su voz carecía de convicción.
"¿No? "
Desde el otro lado de la habitación, Caroline suspiró.
"James," dijo Elizabeth. "No puedo perdonarte. Simplemente no puedo. "
"¿Qué demonios no me puedes perdonar? " estalló él. “¿No decirte que tenía un maldito título? Creí que habías dicho que no querías un maldito marqués. "
Ella se retrajo ante su cólera, y murmuró, “¿A que te refieres? "
"¿No te acuerdas? Fue en esta misma habitación. Estabas sujetando el libro, y – "
"No menciones ese libro," dijo ella, en voz baja y furiosa. "No lo vuelvas a mencionar. "
"¿Por qué no? " se burló él, su cólera y su dolor lo hicieron ser mezquino. "¿Por qué no quieres que te recuerden lo desesperada que estabas? ¿Lo ávida y codiciosa? "
"¡James! " exclamó Caroline. "Ya basta. "
Pero él estaba demasiado dolido, más allá de toda contención. "No eres mejor que yo, Elizabeth Hotchkiss. Predicas sobre la honestidad, pero ibas a atrapar a algún pobre tonto confiado en el matrimonio. "
"¡Eso no es verdad! Nunca me habría casado con alguien sin asegurarme primero de que supiera mi situación. Y tú lo sabes. "
"¿Lo sé? No recuerdo que mencionaras tan nobles principios. De hecho, lo único que recuerdo es como practicabas tus artimañas sobre mí. "
"¡Tú me lo pediste! "
"James Siddons, el administrador, era lo bastante bueno para coquetear," se mofó él, ", pero no lo bastante bueno para casarse. ¿Es eso? "
"¡Amaba a James Siddons! " exclamó ella. Y luego, horrorizada por lo que había dicho, se puso en pie de un salto y salió a la carrera hacia la puerta.
Pero James fue mas rápido. Le bloqueó el camino, susurrando. "¿Me amabas? "
"Lo amaba a él," gritó ella. "No sé quién eres tú. "
"Soy el mismo hombre. "
"No, no lo eres. El hombre que yo conocía era una mentira. Él no se habría burlado de una mujer de la manera en que tu lo has hecho. Y, sin embargo- " Su voz se rompió, y una risa horrorizada brotó de sus labios. "Y, sin embargo, sí lo hizo, ¿verdad? "