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Y entonces, por la fuerza de la costumbre, comenzó a calcular mentalmente el coste de aquellas velas y a rezar porque no hubieran usado ninguna de las caras velas de cera de abeja que normalmente reservaba para cuando tenían visita.

Blake apartó los ojos del camino para mirarla. "¿Ocurre algo? "

"Espero que no. No puedo imaginar qué- "

El carruaje se detuvo, y Elizabeth saltó fuera sin esperar la ayuda de Blake. No había ninguna razón por la qué su casa debiera zumbar con tal actividad, ninguna razón en absoluto. De la casa brotaba suficiente jaleo como para despertar a un muerto, y aunque el ruido sonaba alegre y feliz, Elizabeth no pudo contener una punzada de pánico.

Se lanzó a través de la puerta y siguió los ruidosos chillidos y las risas hasta el salón. Susan, Jane, y Lucas estaban cogidos de las manos y giraban en círculos, riendo y cantando canciones subidas de tono a pleno pulmón.

Elizabeth estaba estupefacta. Nunca había visto a sus hermanos comportarse así. Quería creer que había logrado cargar sobre sus hombros la mayor parte de las preocupaciones durante los cinco últimos años, y que ellos habían tenido una infancia feliz y razonablemente despreocupada, pero nunca los había visto tan completamente embebidos de felicidad.

Sintió a Blake de pie a su lado, y cuándo él susurró, "¿Sabe qué ha sucedido? " no pudo articular una respuesta.

Después de aproximadamente cinco segundos, Susan divisó a su hermana parada en el umbral contemplándolos atónita, y abruptamente paró de dar vueltas en círculo, causando que Jane y Lucas chocaran el uno contra el otro en un risueño enredo de flacos brazos y pelo rubio.

"¡Elizabeth! " exclamó Susan. "Ya estás en casa. "

Elizabeth asintió despacio. "¿Qué sucede? No esperaba que estuvierais todavía despiertos. "

"¡Oh, Elizabeth! " chilló Jane. "Ha pasado algo maravilloso. ¡No te lo vas a creer! "

"Estupendo," contestó Elizabeth, sus emociones estaban todavía demasiado maltrechas para poder insuflar un poco de animación a la palabra. Pero lo intentó. No sabía qué había sucedido que había traído semejante felicidad a sus hermanos, pero les debía el borrar un poco del dolor de sus ojos y al menos intentar parecer excitada.

Susan se precipitó hacia ella, sosteniendo un trozo de papel que había cogido de encima del escritorio. "Mira lo que llegó mientras estabas fuera. Lo trajo un mensajero. "

"Un mensajero con librea," añadió Jane. "Era terriblemente apuesto. "

"Era un criado," le dijo Lucas.

"Eso no significa que no fuera apuesto," replicó ella.

Elizabeth sonrió a su pesar. Escuchar a Lucas y Jane discutir era tan maravillosamente normal. No como el resto de esta espantosa noche. Tomó el papel que Susan le tendía y lo leyó.

Y entonces sus manos comenzaron a temblar.

"¿No es fabuloso? " preguntó Susan, y sus ojos azules brillaban maravillados. "¿Quién lo habría pensado? "

Elizabeth no dijo nada, luchando contra la oleada de náuseas que asaltaba su estómago.

"¿Quién piensas que ha podido ser? " preguntó Jane. "Debe ser alguien encantador. La más amable y adorable persona del mundo entero. "

"¿Puedo? " murmuró Blake murmuró.

Silenciosamente, ella le dio el papel. Cuando alzó la vista, Susan, Jane, y Lucas la contemplaban con expresión desconcertada.

"¿No estás contenta? " susurró Jane.

Blake le devolvió el papel y lo leyó otra vez, como si una relectura pudiera cambiar el ofensivo mensaje.

Sir Lucas Hotchkiss,

Señorita Hotchkiss,

Señorita Susan Hotchkiss,

Señorita Jane Hotchkiss,

Es un inmenso placer informarles de que su familia es la destinataria de este generoso y anónimo cheque, por la cantidad de 5000 libras esterlinas.

Se han llevado a cabo arreglos adicionales por su benefactor para la asistencia de Sir Lucas a Eton. Debe presentarse en el colegio a comienzos del próximo trimestre.

Sinceramente,

G. Shillingworth

Shillingworth e Hijo, Abogados

Era de James. Tenia que serlo. Se volvió hacia Blake, incapaz de ocultar la dureza de sus ojos.

"El sólo intenta ayudarte," dijo Blake suavemente.

“Es insultante," apenas logró decir. “¿Cómo puedo aceptar esto? Cómo podría – "

Él colocó su mano en su brazo. "Estás alterada. Quizás si lo reconsideras por la mañana -"

"¡Por supuesto que estoy alterada! " Elizabeth se percató de los afligidos rostros de sus hermanos y se tapó la boca con la mano, horrorizada por su arrebato.

Tres pares de ojos azules alternaban entre su cara y la del señor Ravenscroft, a quien ellos ni siquiera conocían, y-

El señor Ravenscroft. Debería presentárselo a los niños. Debían de estar bastante disgustados por su reacción, y por lo menos deberían saber quién estaba de pie en su salón.

"Susan, Jane, Lucas," dijo, tratando de que su voz sonara calmada, "este es el señor Ravenscroft. Es un amigo de – " Tragó. Casi había dicho "el señor Siddons,", pero ése no era su verdadero nombre, ¿verdad? " es un amigo de Lady Danbury," finalizó. "Y ha sido lo bastante amable para acompañarme a casa. "

Sus hermanos mascullaron un saludo, y Elizabeth se giró hacia Blake y dijo “Señor Ravenscroft, estos son – "Dejo de hablar y entrecerró los ojos. “Es señor Ravenscroft, ¿verdad? No esconderá algún título también,¿no? "

Blake negó con la cabeza, y un esbozo de sonrisa rozó las comisuras de sus labios. "Soy un mero señor, me temo, aunque si es necesario revelarlo todo, mi padre es un vizconde. "

Elizabeth quiso sonreír, sabiendo que su comentario estaba destinado a divertirla, pero simplemente no pudo reunir las fuerzas necesarias para ello. En cambio se volvió hacia sus hermanos, y con el corazón lleno de pesar les dijo, "no podemos aceptarlo. "

"Pero – "

"No podemos. " Elizabeth no sabía cual de sus hermanos había expresado la objeción, ya que cortó rápidamente la protesta. "Es demasiado. No podemos aceptar este tipo de caridad. "

Jane por lo visto discrepaba. "¿Pero no crees que quienquiera que nos haya regalado el dinero quería que lo tuviéramos? "

Elizabeth intentó deshacer el nudo que sentía en la garganta. ¿Quién sabía lo qué James había querido? ¿Era esto otra parte de algún magnífico plan para burlarse de ella? ¿Después de lo qué él había hecho ya, quién sabía cómo trabajaba su mente?

"Estoy segura de que lo quería," dijo, cautelosa, "si no, no serían nuestros nombres los que figurarían al principio de la misiva. Pero eso es irrelevante. No podemos aceptar ese dinero de un extraño. "

"Tal vez no es un extraño," dijo Susan.

"¡Entonces es aún peor! " replicó Elizabeth. " Dios mío, ¿te lo puedes imaginar? ¿Alguna horrible persona tratándonos como marionetas, tirando de las cuerdas, pensando que puede controlar nuestro destino? Está enfermo. Enfermo. "

Se hizo el silencio, roto por un sonido desgarrador. Era Lucas, aguantándose las lagrimas. Miró a Elizabeth, sus ojos angustiosamente abiertos. "¿Significa eso que no iré a Eton? " susurró.

A Elizabeth se le atasco la respiración en la garganta. Intentó decirle a Lucas que no podía ir, sabía que tenia que decirle que no podían aceptar el dinero de James, pero las palabras simplemente no salían.

Se quedó allí de pie, mirando la temblorosa cara de su hermano. Con todas sus fuerzas estaba intentando mantener su labio superior firme y no mostrar su desilusión. Sus pequeños brazos eran dos rígidos palos a sus lados, y su barbilla sobresalía, como si tensando la mandíbula pudiera mantener a raya sus lagrimas.

Elizabeth lo miro y vio el precio de su orgullo.

"No sé sobre Eton," dijo ella, inclinándose para abrazarlo. "Tal vez puede que lo podamos conseguir. "