esto?
A lo lejos, la procesión había llegado ya al Templo de Asur.
— ¿Por qué no algo más… mundano? — preguntó él a su vez —. Sólo trato de satisfacer necesidades de la sociedad, que el gobierno pasa por alto sin prestarles la menor atención. Esto es capitalismo y es legal. Hace feliz a mucha gente, y creo que constituye una válvula de escape para algunos de los locos que esta sociedad no deja de producir.
«Sin embargo, en un primer momento no analicé a fondo toda esta cuestión. Es muy sencillo. Recuerdo exactamente cuándo se me cruzó la idea de Babilonia. Me hallaba en Disneylandia, navegando por el Misisipí con mi nieto Jason, quien en ese entonces tenía cuatro o cinco años. Yo pensaba qué astutos habían estado los organizadores de Disneylandia al no vender más boletos individuales para cada paseo, y en cambio ofrecer un vale de un día entero para disfrutar de todo lo que uno quisiera. Así se ahorraban sueldos; por ejemplo, los de las personas que recibían las entradas. Pero lo más importante era que la gente sobreestimaba su apetencia de tomar parte en los paseos. Le parecía muy bien pagar una suma adicional para tener derecho a todo, pero después se conformaba con mucho menos.
«Junto a nosotros iba un chico de unos ocho o nueve años, con expresión ausente. Su padre le hacía preguntas y él contestaba con monosílabos. El niño acariciaba el cañón de un rifle de juguete que había sobre su asiento. Lo único que quería era que lo dejaran en paz para poder acariciar el rifle. Detrás de él se elevaban las torres y capiteles del Reino Mágico. De pronto lo comprendí todo. ¿Sabe a qué me refiero?
Se sirvió una bebida dietética y entrechocó su vaso con el de Ellie.
— ¡Una gran confusión para sus enemigos! — deseó en el brindis —. Diré que la acompañen a la salida por la Puerta de Ishtar ya que la de Enlil va a estar bloqueada por la procesión.
Aparecieron los guardaespaldas como por arte de magia. Era obvio que Hadden la estaba despidiendo; y ella no sentía deseos de permanecer allí.
— No se olvide de la modulación de fase y de analizar las líneas de oxígenos. Y aun si me equivocara respecto de dónde se halla la cartilla de instrucciones, recuerde que yo soy el único que puede construir la Máquina.
Potentes reflectores, iluminaban la Puerta de Ishtar, adornada con dibujos, en cerámica, de unos animales azules. Los arqueólogos los llamaban dragones.
Capítulo catorce — El oscilador armónico
El escepticismo es la castidad del intelecto, y es una vergüenza entregarlo demasiado pronto o al primero que se nos presenta: es un acto noble conservarlo con orgullo a través de la larga juventud, hasta que por fin, al alcanzar la madurez del instinto y la discreción, uno pueda entregarlo sin riesgos para obtener a cambio fidelidad y facilidad.
Se había producido una situación de insurgencia, en el que el enemigo era muy superior en efectivos y en capacidad de ataque. Podía incluso derrocar al gobierno y utilizar los propios recursos del adversario para sus fines…
La Presidenta estornudó y buscó un pañuelo de papel en el bolsillo de su bata. No llevaba maquillaje, y se le notaba una crema suavizante en los labios agrietados.
— El médico me ordenó quedarme en cama por el peligro de contraer una neumonía viral. Le pedí que me recetara algo, pero según él, no existen antibióticos contra los virus.
Entonces, ¿cómo sabe que tengo un virus?
Der Heer abrió la boca para responder, gesto que no llegó a completar porque ella siguió hablando.
— No, no me conteste, porque seguro que va a hablarme del ADN, y necesito recurrir a las pocas fuerzas que me quedan para escuchar su historia. Si no tiene miedo de contagiarse, acérquese una silla.
— Gracias. Se trata del informe que tengo aquí, vinculado con la cartilla de instrucciones, que incluye un largo apéndice de neto corte técnico. Pensé que podía interesarle. En pocas palabras, le cuento que estamos leyendo, y comprendiendo, el Mensaje casi sin dificultad. Es un programa de aprendizaje sumamente ingenioso, y ya hemos reunido un vocabulario de alrededor de tres mil vocablos.
— No entiendo cómo es posible. Comprendo que puedan enseñarnos los nombres de sus números. Se marca un punto, y debajo se escriben las letras U N O, y así sucesivamente. Podría ser que enviaran un dibujo de una estrella, y debajo escribieran ESTRELLA, pero no veo cómo se dan mafia para usar verbos, tiempos pretéritos, los condicionales.
— Utilizan películas, porque las películas son perfectas para ilustrar verbos. Y a veces lo hacen con números, porque se pueden comunicar hasta ideas abstractas con ellos. Le explico cómo: primero nos envían los números y luego introducen algunas palabras, que nosotros entendemos. Mire, voy a indicarle las palabras con letras. Nos llega algo así (las letras representan los símbolos que insertan los veganos). — Escribió:
1A1B2Z 1A2B3Z 1A7B8Z «¿Qué le parece que es?
— ¿Mi boletín de calificaciones de la secundaria? ¿Lo que me está diciendo es que A simboliza una combinación de puntos y rayas, y que B simboliza otra combinación distinta?
— Exacto. Sabemos lo que son uno y dos, pero desconocemos qué significan A y B.
¿No le dice nada una secuencia de este tipo?
— Que A significa «más» y B, «es igual a».
— Muy bien. Sin embargo, seguimos sin saber qué es la Z. Supongamos que nos llega una transmisión así:
1A2B8Y «¿Se da cuenta?
— Déme otro ejemplo que termine en Y.
2000A4000BOY — Creo que ya entendí. Z significa «verdadero»; Y, «falso».
— Perfecto, Muy bien para una presidenta afectada por un virus y una crisis en Sudáfrica. Así, en unos pocos renglones de texto, nos enseñaron cuatro palabras; «más», «igual», «verdadero» y «falso». Cuatro vocablos muy útiles, dicho sea de paso. Después nos enseñan la división; dividen uno por cero y nos dan la palabra «infinito», o quizá «indeterminado». O nos dicen:
«La suma de los ángulos interiores de un triángulo es igual a dos ángulos rectos», y comentan que esa afirmación es verdadera sólo si el espacio es plano, pero falsa si se trata de un espacio curvo. De esa forma hemos aprendido a decir «si»…
— Nunca supe que el espacio pudiera ser curvo. ¿Cómo es posible que lo sea? No, está bien. No me conteste, porque seguramente eso no tiene nada que ver con el problema que debemos encarar.
— En realidad…
— Me dijo Sol Hadden que la idea de dónde podía estar la cartilla partió de él. No me mire así, Der Heer. Yo hablo con toda clase de personas.
— No fue mi intención… Tengo entendido que Hadden presentó varias sugerencias, todas ya planteadas con anterioridad por los científicos. La doctora Arroway las puso a prueba, y tuvo éxito con una de ellas: la modulación de fase.
— Sí. A ver si entendí bien, Ken. La cartilla está diseminada dentro del Mensaje, ¿verdad? Hay muchas repeticiones. Y hubo una primera cartilla poco después de que Arroway captara la señal por primera vez.
— Fue en seguida de haber registrado el tercer nivel del palimpsesto, el diseño de la Máquina.
— ¿Y es cierto que muchos países cuentan con la tecnología necesaria como para leer las instrucciones?
— Bueno, precisan un dispositivo llamado correlator de fase. Pero sí, los países importantes pueden leerlas.
— Quiere decir que los rusos, o para el caso, los chinos o los japoneses, pueden haber leído la cartilla hace un año, ¿no? ¿Cómo sabe usted si no han empezado ya a fabricar la Máquina?