R. Wilshire Vibe vivía en una mansión urbana italianizada a cuyo constructor le había resultado imposible resistirse al impulso de aña__boles ginkgos delante, una pérgola y una callejuela detrás.dir detalles Beaux-Arts. Estaba en el lado norte de la calle, y tenía ár
Un par de mayordomos les hicieron una reverencia en la puerta y ellas subieron hasta un salón de baile dominado por un inmenso can____________________dor, sobre un suelo cuyo bruñido había sido delicadamente calibrado mediante repetidas aplicaciones de harina de maíz y piedra pómez, al tiempo que las paredes quedaban reservadas para la colección de arte de R.W., que exigía un ojo tolerante y, a veces, un estómago educado y sobradamente indiferente a las manifestaciones de náusea.te el punto central del salón mientras el espectáculo giraba a su alredeban, todos mirando radialmente hacia fuera, sofá al que se referían no del todo en broma como un dispositivo contra la fea del baile, pues los que no querían bailar se veían obligados a ocupar incómodamenlocado una especie de sota circular de felpa de color vino, ribeteado de borlas doradas y provisto de cojines de satín en tonos a juego, en el que se podían acomodar entre ocho y dieciséis de los que no bailadelabro de gas, de un brillo cegador, justo debajo del cual se había co
Había palmeras por todas partes, arecas, palmitos, miraguanos chi____________________gla donde formas exóticas de vida se deslizaban, acechaban y de vez en cuando se resbalaban: mujeres galantes con párpados oscurecidos, hombres cuyos cabellos les caían hasta los tro metros, pasando por majestuosos cocoteros y datileras cuyas raíces se perdían más abajo y que se alzaban hasta estas altitudes del salón de baile a través de orificios practicados expresamente para ellos en los techos y suelos intermedios, de modo que creaban una especie de junnos, que abarcaban desde achaparrados ejemplares de invernadero en macetas recubiertas de mimbre hasta variedades de vestíbulo de cuahombros, artistas circenses, sirvientas vestidas con poco recato que ofrecían bandejas de champán Perríer Jouët, damas de la alta sociedad que lucían sobre los senos bro____________________tipo en cada baño.cos, donde se decía que R. Wilshire había instalado máquinas de teleches de orquídeas de Tiffany de un naranja tan vivo como las llamas, renegados de Wall Street que se reunían cerca de los lavabos gigantes
Una pequeña orquesta en un estrado situado en una punta del gran salón tocaba una selección de diversas producciones de R. Wilshire. La señorita Oomie Vamplet cantaba Oh, When You Talk That Talk, que ella había hecho famosa en su papel como Kate Chase Sprague en Roscoe Conkling.
Después de que Katie la abandonara para irse en compañía de un tipo que vestía un traje barato y se presentaba como agente de talen_tos, pero que no habría engañado ni a su abuela, Dally salió por unas puertaventanas. Desde el jardín de la terraza, más allá de masas sucias de sombras grises y marrones, más allá de las ventanas iluminadas a gas y las farolas en vigilia inadvertida bajo las vías elevadas, en la parte alta, lejos, la ciudad iluminada ascendía recortándose contra un cielo de un añil intenso, como si por alguna razón allí la noche se hubiera olvidado de caer, evitando interrumpir su sueño dorado de fachadas iluminadas.
El joven estaba apoyado en un pretil contemplando la ciudad. Dally se había fijado en él en cuanto entró, era más alto que la mayoría de los tarambanas que pululaba por allí, pero ni de lejos «adulto», e iba vestido casi demasiado discretamente, como si quisiera dejar bien cla____________________guridad este joven, un joven que no estaba curtido, ni de lejos, para lo que se le vendría encima, tarde o temprano, aunque fuera un niño rico, cosa que ella dudaba, pues a esas alturas ya sabía cómo eran esos chicos de la alta sociedad, y a éste se le notaba el estilo de «Chico del Bowery» con algún detalle cambiado para darse más aires, sólo eso.cos entre el gentío vespertino, anunciando grandiosos robos, incendios, asesinatos y guerras con voces tan puras como la que tendría con secho, y la inocencia implacable de los chavales que repartían periódido que ella conocía. Le recordó a los niños con los que jugaba, apenas una hora cada vez, en ciudades por las que había pasado hacía muca, ajenos (quizá nunca dejarían de serlo) a la aspereza cruel del munra su inexperiencia. Tal vez fuera por todo el humo que había en el ambiente, pero el caso es que sus rasgos le parecieron, incluso de cer
En ese instante se dio la vuelta y sonrió, un poco preocupado tal vez, y de golpe ella fue dolorosamente consciente del harapo juvenil que Katie casi le había obligado a comprarse, con su escote alto y me____________________quiera recordaba cuánto le había costado el vestido.pectro maternal de violeta y gris, lo que la había descentrado. Ni sisando? O más bien, ¿en qué no estaría pensando? Había sido aquel momento casi sobrenatural vivido en Smokefoot, supuso, con aquel esleta del Congo!, ¡con puntilla a cuadros! ¡Aaaggg! ¿En qué estaría pentros de volantes para bailar estúpidos bailes campesinos…, ¡y en vio
El acababa de abrir una pitillera y le estaba ofreciendo un cigarri_llo. Nunca le había pasado, así que no sabía qué hacer.
– Te importa si…
– No, no me importa -respondió ella, o algo así de sofisticado.
Desde dentro llegó un redoble, un toque de platillos y un breve arreglo de Funiculi, Funiculá mientras las luces se atenuaban misterio_samente hasta un frío crepúsculo interior.
– ¿Vamos? -preguntó él con un ademán para que entrara ella pri_mero. Pero cuando Dally se dio la vuelta, él había desaparecido.
Vaya, eso era rapidez.
En la tarima de la banda, un hombre guapo y maduro con disfraz de mago sostenía un vaso de vino; le dio unos golpes con su varita Y dijo:
– Es difícil beber piedras semipreciosas, pero en un mundo pétreo, beber cualquier otra cosa es un lujo muy caro.
Puso el vaso boca abajo y derramó un puñado de amatistas y gra_nates. Cuando volvió a levantarlo tenía vino otra vez, y se lo bebió.
Dally percibió una presión inesperada en la pierna y bajó la mi_rada.
– Bonito vestido -comentó una voz empalagosa que parecía pro____________________sencia en estas reuniones, según Katie, tenía que ver con su apetito sexual, por no mencionar su órgano, bastante desproporcionado con respecto a su altura.tuaba por entonces en un escenario del Bowery y cuya apreciada preteneciente a un tal Chinchito, un presumido enano de circo que acceder, es más, procedía, de una región cercana al codo de Dally, per
– ¿Por qué no te pierdes? -insinuó Dally, aunque en un tono no del todo carente de fascinación.
Chinchito se lo tomó con la suavidad adquirida tras años de re_chazos tajantes.
– No sabes lo que te pierdes, pelirroja -dijo, guiñó un ojo, se ale_jó y pronto desapareció engullido por la multitud.
Sin embargo, no acabaron ahí las dificultades de Dally. A conti____________________vimiento sobre el papel pintado.cente de una ponchera, hasta que ella empezó a ver imágenes en monuación la abordó un sibilino caballero de pelo gris cegadoramente engominado que lucía un gigantesco anillo con una esmeralda en el meñique y le trajo una copa tras otra de un extraño líquido incandes
– La he seguido con dedicación en Chinatown. He intentado no perderme ninguna actuación suya. Es una cautiva muy seductora.
Antes de que ella se diera cuenta, él parecía haberle tomado una de las muñecas y empezaba a colocarle un par de exquisitas esposas de plata.
– Me parece que no -dijo una voz tranquila desde alguna parte, y Dally se vio arrastrada hacia una caja intrincada, sobre la que se leía el rótulo gabinete del misterio, por una figura alta con una capa que resultó ser la asistente del mago.
– Aquí, rápido, aquí dentro.
Dally no era de las que se desmayan, pero le habría venido muy bien, pues justo antes de que se cerrara la puerta, el aire viciado pa____________________gancia de los lirios del valle que trastornaba el olfato.poral, anterior al recuerdo de sus primeras palabras infantiles: la fraterior en los almacenes Smokefoot; ahora lucía mallas de bailarina y una capa de terciopelo con nerviosas lentejuelas por todas partes. Y por si fuera poco, introduciéndose en la nariz de Dally, otra cosa, intemreció disiparse y reconoció a la misma mujer que había visto el día an