– Claro. -Encontró un cigarrillo y lo encendió, luego le ofreció otro a ella, que lo aceptó diciendo que se lo guardaba para más tar____________________zado, como hasta el mismo garlo, era inequívocamente deseo, aunque de un tipo muy especialijando que te adoren. No sé nada de Riemann, pero al menos sí sé lo que es una obsesión. ¿Verdad? -Y por eso no apartaba la mirada de la larga y seductora curva de su cuello desnudo. Ella no podía nede-. Tienes poco futuro si te quedas por aquí holgazaneando y deCyprian reconocía.
Habría sido esperar demasiado del Profesor Renfrew que repri____________________ces que ella no sabía diferenciarlo).ña de incentivación, por no decir de seducción pura y dura (había vemiera su tendencia a entrometerse, así que en cuanto se enteró de la inminente partida de Yashmeen para Gotinga, emprendió una campa
– No se trata de un plan de asesinato -le aseguró el Gran Cohén en una de sus numerosas recursiones de fin de semana a Chunxton Crescent en el ferrocarril Great Eastern, para hacer consultas-. Eso podría significar también su propia destrucción. Es posible que quie__misa de partida, que sigue siendo tan despreciable como siempre.ra que usted ponga en peligro la salud mental de su homólogo, Werfner. Es una fantasía profesoral que se remonta al menos a los tiempos de Weierstrass y Sofia Kovalevskaia, cuando esa épica historia entró en el folclore del esfuerzo académico. Los años no han redimido su pre
Ella frunció el ceño.
– Bueno, usted es guapa, eso es innegable. Cuando se transmi_gre en su próximo cuerpo, debería plantearse algo menos atractivo para la vista. Algún miembro del reino vegetal suele ser una apuesta segura.
– ¿Quiere que intente renacer como una verdura?
– Nada en la doctrina pitagórica lo prohibe.
– Es un gran consuelo, Gran Cohén.
– Sólo quiero decir que se ande con cuidado. Aunque ambos pue__do dado.dan ser todo lo carnales que quiera, su lealtad no es para con el mun
– Vaya, ¿la carne pero no el mundo? Qué curioso. ¿Cómo puede ser? Suena un poco como las matemáticas, aunque quizás algo más práctico, diría.
– Ah, a propósito, ha llegado esto para usted.
Le entregó un paquete que parecía haber sufrido un iracundo tra_tamiento en la oficina de correos. Ella desanudó un trozo de cuerda, desgarró la envoltura de papel que ya estaba rota y descubrió un tomo en folio de encuadernación barata, con una cromolitografía a cuatricomía en la cubierta de una joven en el tipo de pose provocativa que se veía en las postales enviadas desde la costa, con el dedo ante sus gruesos y brillantes labios.
– «Vestido Silencioso de Snazzbury» -leyó Yashmeen en voz alta-, «Funciona siguiendo el principio de la interferencia de ondas, soni_do que anula sonido, al ser el acto de caminar básicamente un fe_nómeno periódico y el "frufrú" típico de un vestido una complicación fácilmente computable a la frecuencia ambulatoria subyacente… Se des__bury, en la Universidad de Oxford, que cada atavío individual podía cubrió hace muy poco en el laboratorio científico del Doctor Snazzajinarse a sí mismo mediante ciertos ajustes estructurales en su fabri_cación…»
– Se materializó en el refectorio -dijo el Cohén encogiéndose de hombros- o lo hicieron aparecer bruscamente como si se hubiera ma__ta por todas partes.terializado. Obra de Renfrew. Lleva la marca de la burla rancia inscri
– Tiene una nota: «Toda chica debe tener uno. Nunca se sabe cuán_do se necesitará. Se ha organizado su visita. Traiga a sus encantadoras amigas». Una dirección, una fecha y una hora.-Le pasó el trozo de papel.
– Podría ser peligroso.
Pero a Yashmeen le interesaba el problema en general.
– Damos por supuesto que el dispositivo silencioso sólo tiene sen____________________mente pantalones y blusa?tar una mujer el frufrú de su vestido? ¿Por qué no ponerse simpletido puertas adentro, pero ¿es para el sigilo, la meditación, un medio para un fin, un fin en sí mismo?, ¿bajo qué circunstancias querría evi
– Cuando se vea obligada a presentar una apariencia razonable_mente femenina en público -conjeturó el Gran Cohén-, mientras en privado cumple alguna misión clandestina.
– Espionaje.
– El debe saber que usted nos contará todo.
– ¿Lo haré?
– Señorita Halfcourt, ¿está intentando coquetear conmigo? Desis__rá usted. Mi consejo es que vaya para probar el artilugio y echar un vistazo. Luego cuente lo que quiera.ta. Los Gran Cohens están hechos a prueba de coqueteos. Es parte del Juramento. Reconozco que siento curiosidad, como sin duda la senti
En realidad, fue algo más siniestro que eso. Aquellos cuyo trabajo consistía en seguir la pista de cualquier invención reciente que pudie____________________tos de tropas en los Balcanes hasta el precio de los diamantes en Bélgica.tensificado en los últimos días, con la debida alarma, lo cual dio lugar a prolíficos informes en los que se incluía de todo: desde los movimienra utilizarse como arma, por remoto que fuera su potencial, y encontrar su relación, si la hubiera, con los acontecimientos políticos y militares en Europa, observaron el tráfico de Vestidos Silenciosos, que se había in
– Sí, es precioso de verdad. Me llevaré cien.
Pausa.
– Eso requiere una suma por adelantado. Ustedes, caballeros, son…, es decir…-Su mirada se quedó clavada en el enorme fajo de billetes que el emisario extrajo de un maletín de cuero oscuro con el mem_brete del Sello pertinente.
– ¿Le parece bien?
Y cuando los personajes casi habían abandonado ya el recinto:
– Un centenar de mujeres moviéndose, ¿todas en silencio? ¿Du_rante cuánto tiempo? Permítame expresar cierto escepticismo. Rayas verdes, blancas y malvas, espero.
– No, no son sufragistas. Ellas quieren crespón negro y forro de tela italiana. No tenemos ni idea; en este asunto sólo somos inter_mediarios.
Sin embargo, sus voces se estremecieron ligeramente con ginecofobia, o miedo a las mujeres, a las mujeres silenciosas en esos vestidos negros absolutamente silenciosos, avanzando por pasillos que parecían perderse hasta el infinito tras ellas; tal vez miedo también a los propios pasillos, en los que no resonaba eco alguno, sobre todo en ciertas con____________________tino ocultaban? Y, más inquietante todavía, ¿con cuánto apoyo oficial contaban?nía, sin el consuelo de las palabras, sus manos libres de sombrillas o abanicos, de lámparas o armas… ¿Debería uno esperar, retirarse, darse la vuelta presa del pánico y echar a correr? ¿Qué propósito clandesdiciones de poca luz…, sin el menor fragmento de música en la leja
Yashmeen, Lorelei, Noellyn y Faun, ausentes por un día en Lon____________________ban a las entradas del metro de París, rezaba:gaba tras doblar una esquina eternamente a la sombra de los edificios más altos que lo rodeaban. El rótulo, con letras modernas que recordacadas en un taller ubicado en un lúgubre edificio industrial, puede que más cerca de Charing Cross Road que de Regent Street, al que se lledres con las pruebas de Snazzbury como excusa, habían sido convo l'arimeaux et queurlis, tailleurs pour dames.
– Estos son los modelos básicos… ¿Mademoiselles? Si son tan amables.
Bajando por una rampa helicoidal, cuya geometría concreta resul____________________ración, sin sombrero, sin colorete, el cabello recogido y prendido con alfileres, tan ceñido a la cabeza que podrían haber pasado por chicos ambiguos, de ojos gro, tan silenciosamente que incluso podía oírse su cautelosa respitaba difícil de discernir en la ladina estructura de sombras de la que parecía formar parte, se deslizaba una fila de jóvenes vestidas de neenormes y enigmáticos, labios fijos en lo que nues_tras señoritas universitarias reconocerían como crueles sonrisas, en las que no faltaba su matiz erótico.