La visita a Bruselas resultó tan triste que los chicos solicitaron, y para sorpresa general les concedieron, permiso para desembarcar en Ostende, la escala acreditada más próxima. Al poco, aparentemente por azar, se enteraron de la convención de los cuaternionistas en el exilio que se celebraba en el Grand Hotel de la Nouvelle Digue.
– No había visto a tantos pájaros de éstos juntos desde Candlebrow -dijo Darby, mirando a través de uno de los visores a larga dis_tancia.
– Para esta discutida disciplina -dijo Chick-, en los tiempos de las Guerras Cuaternionas, Candlebrow era uno de los escasos refugios seguros.
– Vamos a tropezamos con unos cuantos conocidos.
– Sí, pero ¿nos reconocerán ellos?
Era ese momento del día en que el viento cambiaba de sentido y la brisa ya no procedía de la tierra sino del mar. Por debajo de ellos, la multitud avanzaba a lo largo del Digue como una corriente de vuel_ta a los hoteles, hacia las meriendas-cenas, las citas secretas, las siestas.
– En otros tiempos -dijo Randolph con una ya muy antigua me_lancolía- se habrían parado en seco, y habrían levantado embobados y pasmados la cabeza hacia nosotros. Hoy en día nos vamos volvien_do cada vez más invisibles.
– Eeehiii, apuesto a que si me saco la salchicha y la meneo hacia ellos nadie se dará ni cuenta -se carcajeó Darby.
– ¡Suckling! -dijo Lindsay con voz entrecortada-, aunque se ten____________________ciones sobre las que nos aventuramos a pasar, incluyendo en muchos casos el mar abierto, y sólo puede interpretarse como un síntoma de una disposición cada vez más criminalmente psicopática.querirían una modificación de cualquier metáfora salchichera hacia el diminutivo, siendo «wiener» quizá la más apropiada, la actividad que insinúas está prohibida por las normas en la mayoría de las jurisdicgan en cuenta consideraciones como la dimensión, que en tu caso re
– Eh, Noseworth -replicó Darby-, la otra noche te pareció bas_tante grande…
– Vaya, pequeño, y quiero decir «muy pequeño»…
– Caballeros -les suplicó su comandante.
Por más que hubiera conseguido hurtarse a la vista del público en general, el Inconvenience había llamado inmediatamente la atención del grupo de De Decker, que mantenía una especie de primitiva estación de vigilancia electromagnética en las dunas entre Nieuport y Dunquerque, y últimamente había estado captando misteriosas transmisio_nes con niveles inauditos de intensidad de campo. Estas iban dirigidas al dispositivo de Tesla del Inconvenience, uno de los diversos recepto__formación con los recientes rumores de un arma Cuaterniona que tanto intrigaban a Woevre.res de potencia compactos asignados a las aeronaves que vagaban por el globo para sus necesidades de energía auxiliar. Los emplazamientos de los transmisores se mantenían tan en secreto como era posible, pues eran vulnerables a los ataques de empresas de energía que se sentían amenazadas por el menor indicio de competencia. Desconocedora del sistema de Tesla y alarmada por la fuerza de los campos eléctrico y magnético, la gente de De Decker relacionó naturalmente esa in
Woevre no siempre podía ver la aeronave, pero sabía que estaba allí. Cuando el viento se enfilaba entre las dunas, oía los motores arri____________________derse las vistas.legiales en busca de diversión, con las manos en los bolsillos, sin perba, veía que las estrellas quedaban ocultas tras grandes formas móviles negras sobre el negro… También le pareció distinguir a la tripulación en el dique, moviéndose desgarbadamente como una pandilla de co
Ya era octubre, la temporada alta había quedado atrás y las brisas eran frescas, aunque todavía no tan frías como para alejar a los pa__gradable.seantes del Digue, por más que a Lindsay le pareciera un lugar desa
– Demasiado desolado, la cara te escuece por la sal, uno se siente como la mujer de Lot.
A la luz del mar y de las ilusiones ópticas, con todas las demoli____________________tad interior. De ahí, tal vez, la preferencia que ya habían percibido en Ostende por los interiores: casinos, balnearios, suites de hotel en una amplia variedad de versiones -pabellón de caza, gruta italiana, salón del pecado-, lo que fuera que el huésped con los recursos suficientes deseara para pasar la noche.yección, sobre un cielo quizá demasiado receptivo, de alguna dificulciones y construcciones que había en marcha, los chicos a menudo no sabían muy bien qué podía ser cierta masa que se distinguía a lo lejos: nube, buque de guerra, rompeolas o puede que tan sólo la pro
– Decidme, ¿quiénes son esos extraños civiles que de repente an_dan sigilosamente por todas partes? -quiso saber Darby.
– Las Autoridades -dijo Chick encogiéndose de hombros-, ¿y eso qué importa?
– ¡«Autoridades»! Sólo con jurisdicción de superficie. Nada que ver con nosotros.
– Tú eres el Oficial Jurídico -le recordó Lindsay-. ¿Dónde está el problema?
– «El» problema, Noseworth, es tu problema, como Oficial de Se__dos hubieran subido a escondidas a bordo y lo hubieran revuelto todo.guridad: nada está ya donde debería estar. Es como si unos desconoci
– Pero cuesta imaginar -señaló Randolph St. Cosmo- que pueda pasar nada sin que se dé cuenta Pugnax. -Ciertamente, con el paso de los años, Pugnax había evolucionado desde mero perro guardián a complejo sistema defensivo, con un gusto muy desarrollado, además, por la sangre humana-. Desde aquella misión en los Cárpatos -recor__pulsó a aquel escuadrón de ulanos en Temesvár, como si hipnotizara a los caballos para que descabalgaran a sus jinetes…dó Randolph frunciendo un poco el ceño-. Y el modo en que ex
– ¡Menuda fiesta! -se carcajeó Darby.
Pese a todo, la admiración que despertaban las habilidades mar_ciales de Pugnax se mezclaba últimamente con cierta aprensión. El leal can mostraba un extraño brillo en la mirada, y el único miembro de la tripulación que seguía comunicándose con él era Miles Blundell. A los dos se les había visto sentados juntos en el saliente de popa, ca_llados hasta en las horas de la guardia de media, como si mantuvieran una especie de relación telepática.
Desde la misión en el Asia Interior, Miles se había involucrado cada vez más profundamente en un proyecto espiritual que, le parecía, no era capaz de compartir con los otros miembros de la tripulación, aunque para los demás era obvio que su trayectoria actual podía lle____________________haceres cotidianos. ¿Cómo era posible que no se dieran cuenta de aquella inconmensurable Venida? Y así buscó aparente… Incapaz de dormir o conversar, a veces perdía la noción de las recetas, se olvidaba de batir la masa de los panecillos, fastidiaba el café del cielo, mientras los demás realizaban con tranquilidad los querada sólo por una delgada franja de Tiempo, una pantalla fina que se extendía allá donde mirara, que se volvía cada vez más frágil y transras conversando con el Capitán Toadflax sobre la mejor forma de buscar Shambhala, Miles se sentía atormentado por la prefiguración, cuya nitidez resultaba casi insoportable, de la Ciudad sagrada, sepacupadamente de escala en escala, y Lindsay y Randolph pasaban hovarle tal vez más allá de donde sería capaz de volver. Bajo las arenas del Taklamakán, mientras Chick y Darby perdían el tiempo despreo Pugnax, en cuyos ojos la luz de la comprensión era un faro en medio de aquellos cielos, que, sin previo aviso, se habían convertido en peligrosos.