– No es así. No había razones para eso.
– Te has negado obstinadamente a cooperar en nuestro programa.
– Puede que parezcamos ingenuos pueblerinos, pero cuando apa____________________tra en acción, eso es todo. No se nos puede reprochar nada, y tampoco vamos a sentirnos culpables por ello.siado bien para ser ciertas…, bueno, digamos que el sentido común enrecen unos extraños salidos de la nada con ofertas que suenan dema
Cuanto más se calmaba Miles, más nervioso se ponía Thorn.
– Chicos, pasáis demasiado tiempo ahí arriba. Perdéis de vista lo que en realidad está pasando en el mundo que creéis entender. ¿Sabes por qué establecimos una base permanente en Candlebrow? Porque todas las investigaciones sobre el Tiempo, por más complejas o abs_tractas que sean, tienen en su verdadera base el miedo humano a la mortalidad. Porque nosotros tenemos la respuesta para eso. Vosotros creéis que os deslizáis por encima de todo, inmunes a todo, inmorta_les. ¿Sois tan estúpidos? ¿Sabes dónde estamos ahora mismo?
– En la carretera entre Ypres y Menin, según los rótulos -dijo Miles.
– Dentro de diez años, a lo largo de cientos y aun miles de kiló_metros alrededor, pero sobre todo aquí… -Pareció contenerse, como si hubiera estado a punto de dejar escapar un secreto.
Miles tenía curiosidad, y ahora sabía dónde dolían las agujas y cómo rotarlas una vez clavadas.
– No me cuentes demasiado ahora, soy un espía, ¿recuerdas? In_formaré de esta conversación entera a la Sede Central Nacional.
– Maldito seas, Blundell; malditos seáis todos. No tenéis ni idea de dónde os estáis metiendo. Este mundo que consideráis «el» mundo morirá y se hundirá en el Infierno, y toda la historia posterior será, con propiedad, la historia del Infierno.
– Aquí mismo -dijo Miles recorriendo con la mirada la tranquila carretera de Menin.
– Flandes será la fosa común de la Historia.
– Vaya.
– Y eso ni siquiera es lo más perverso. Todos abrazarán la muerte. Apasionadamente.
– Los flamencos.
– El mundo. A una escala todavía inimaginable. No será una pin__sión humana de esa misma ausencia total de misericordia, pues ni una sola pared de un solo pueblo permanecerá en pie. Leguas y leguas de inmundicia, de cadáveres por miles, incontables, y el aire que ahora respiras tranquilo se volverá corrosivo y mortífero.tura religiosa en una catedral, nada de El Bosco ni de Brueghel, sino esto, lo que ves ahora, la gran llanura, reventada y arrasada, con todo lo que yace debajo sacado a la superficie, inundada deliberadamente, y no será el mar el que venga a reclamar lo que se le adeuda sino la ver
– Pues sí que suena desagradable -dijo Miles.
– No te crees nada. Pues deberías.
– Por descontado que te creo. Tú vienes del futuro, ¿no? ¿Quién podría saberlo, si no?
– Me parece que sabes de qué estoy hablando.
– No tenemos los conocimientos técnicos -dijo Miles, fingiendo una inmensa paciencia-. ¿Te acuerdas? Sólo somos jockeys de aero__mos a hacer con cuatro?naves, ya tenemos bastantes problemas con tres dimensiones, ¿qué íba
– ¿Crees que hemos elegido venir aquí, a este lugar espeluznante? Turistas del desastre montados en una máquina del tiempo, ¡alehop!, ¿por qué no vamos a Pompeya este fin de semana, o tal vez al Krakatoa?, pero bien mirado los volcanes son muy aburridos, erupciones, lava, se acaba en un minuto, probemos algo que de verdad…
– Thorn, no tienes por qué…
– No nos ha quedado elección -dijo con rabia, abandonando la comedida forma de hablar en público que Miles había acabado aso____________________zoso que sea, para ir del principio al final de cada día corroído.vés del desgarrón, sin vuelta atrás posible, convertidos en huérfanos y exiliados que descubren que harán lo que haya que hacer, por vergongir qué lugares rondar… Vosotros vagáis como niños en un sueño, todo es suave, no hay interrupciones ni discontinuidades, pero imaginaos que el tejido del Tiempo se ha desgarrado, y os veis arrastrados a traciando a los Intrusos-. No más que a los fantasmas cuando han de ele
Miles, asaltado por una desolada iluminación, alargó la mano, y Thorn, adivinando su intención, se contrajo y retrocedió, y en ese ins____________________to para ellos.luznante singularidad en el suave fluir del Tiempo que se había abiermo, en esa zona del Oeste de Flandes donde se hallaban, por la espena jugada maestra técnica, en realidad ningún «viaje en el tiempo», que la presencia en este mundo de Thorn y los suyos se debía tan sólo a un error azaroso en un atajo tomado por las desconocidas topografías del Tiempo, posibilitado por lo que quiera que fuese a suceder ahí mistante Miles comprendió que no había habido ningún milagro, ningu
– No estás aquí -susurró en un éxtasis especulativo-. No de una forma plenamente manifiesta.
– Ojalá no estuviera aquí -lloró Ryder Thorn-, Ojalá nunca hu____________________greso, ésa es vuestra fe, vuestra patética fe de niños de los globos.yerais que os corresponden por derecho, todas las Bendiciones del Probiera visto estos Vestíbulos de la Noche, ojalá no estuviera condenado a regresar una y otra vez. Habéis sido tan fáciles de engañar (al menos, la mayoría de vosotros), sois los tontos crédulos en el circo, mirando boquiabiertos vuestras Maravillas de la Ciencia, esperando, como si cre
Miles y Thorn encaminaron sus ruedas de vuelta al mar. Cuando ya comenzaban a caer la noche, Thorn, que al menos cumplía las pe_queñas promesas, sacó su ukelele y tocó el Nocturno en mi menor de Chopin, y las tenues notas, a medida que la luz se desvanecía, adqui__gablemente, y regresaron a Ostende con la luz del crepúsculo.rían sustancia y profundidad. Encontraron una posada y cenaron ami
– Podría haberle atravesado con la mano -informó Miles-, como si hubiera habido algún fallo en la transferencia física…
– Lo que los espiritistas habrían denominado una «histéresis plásmica» -asintió Chick.
– No hay nada inmortal en ellos, Chick. Nos han mentido a todos, incluidos los Chicos del Azar de otras unidades que hayan sido tan tontos como para trabajar a su servicio a cambio de la «eterna juven_tud». No pueden proporcionarla. Nunca pudieron.
– ¿Te acuerdas de lo desconsolado que me quedé en Candlebrow después de que me llevaras a conocer al «señor As»? No pude parar de llorar durante horas porque entonces supe, sin ninguna demostración, sin ninguna prueba razonada, simplemente supe, en cuanto lo vi, que todo era falso, que la promesa no era más que un cruel timo.
– Tendrías que habérnoslo dicho -dijo Chick.
– Pese a lo abrumado que me sentía, Chick, sabía que saldría ade__manos míos?lante. Pero vosotros… Lindsay es muy frágil, de verdad; Darby finge ser un viejo y curtido nihilista, pero apenas ha salido de la infancia. ¿Cómo podría haber sido tan cruel con cualquiera de vosotros, her
– Pero ahora tengo que contárselo.
– Esperaba que supieras encontrar el modo de hacerlo.
Viktor Mulciber -traje a medida, cabello plateado y engominado-, aunque lo bastante rico para mandar a un ayudante, se presentó en persona en el Kursaal, en un estado de fervor no disimulado, como si esa misteriosa arma C fuera una vulgar pistola y esperara que el ven_dedor le permitiría realizar unos disparos de cortesía.
– Soy el que mandan cuando Basil Zaharoff está ocupado con una nueva pelirroja y no puede molestársele -se presentó-. La gama de las demandas es muy variada en todas partes, desde porras y machetes a submarinos y gases venenosos; los trenes de la historia no acaban de funcionar, tong chinas, komitadji balcánicas, bandas africanas, cada gru____________________pre en su sitio, ya asignado, el motivo es en todo lugar el miedo, y cuanto más inmediato, más elevados los múltiplos.do en geografías apenas esbozadas a lápiz en el dorso de un sobre o un albarán. Un simple vistazo al presupuesto de cualquier gobierno en cualquier parte del mundo cuenta toda la historia: el dinero está siempo con su correspondiente población de viudas potenciales, a menu