Выбрать главу

– Pareces alterado -comentó Humfried esa noche-. Por lo gene_ral se te ve más americano, con la cabeza siempre vacía.

Más tarde, cuando iba a reunirse con Yashmeen, Kit pudo hacerse cierta idea de la situación. Le parecía ahora que Scarsdale Vibe había aceptado de demasiada buena gana su plan para ir a Gotinga. Fuera cual fuese el plan a largo plazo, aparentemente había llegado el momento decisivo. Kit no acababa de verlo con tanta claridad como le hubiera gustado, pero lo había percibido en las miradas brillantes que le habían dirigido en el banco.

Encontró a Yashmeen en la tercera planta del Auditorienhaus, como siempre en la sala de lectura, un caos de libros abiertos que con__cuadernado de lavergían hacia su cara radiante y atenta. Reconoció un ejemplar en Habilitationsschrift de Riemann, de 1854, sobre los fundamentos de la geometría, pero no vio el artículo de 1859 sobre los números primos.

– ¿Cómo?, ¿nada de función £,?

Ella levantó la mirada, sin que se la viera distraída en lo más mí_nimo, como si hubiera sabido el momento exacto en que él llegaría.

– Esto ha tenido algo de evangélico para mí -dijo-. Ahora en__bitualtiendo que la hipótesis estaba ahí sólo como tentación para atraerme a cierta distancia, a fin de prepararme para la verdadera revelación: su asombrosa re-imaginación del espacio; se trata de algo más que el ha Achphánomen…, un ángel, demasiado brillante para mirarlo di_rectamente, iluminando una por una las páginas que debo leer. Me ha transformado en una persona difícil.

– A mí me lo vas a decir.

Salieron del Auditorienhaus y pasearon al anochecer.

– Hoy he recibido una noticia importante -empezó Kit cuando, de detrás de un matorral, saltó un joven enloquecido gritando:

– Tchetvyortoye Izmereniye! Tchetvyortoye Izmereniye!

– Yob tvoyu mat -suspiró Yashmeen un tanto exasperada, eludien_do su agarrón antes de que Kit pudiera intervenir. El joven se alejó corriendo por la calle-. Tendría que llevar un arma.

– ¿Qué aullaba?

– «¡La Cuarta Dimensión!» -dijo ella-, «¡La Cuarta Dimensión!»

– Ah; bueno, supongo que ha venido al lugar adecuado. Tendría que ir a ver a Minkowski.

– Últimamente andan por todas partes. Se autodenominan «otzovistas», Constructores de Dios. Un nuevo subconjunto de herejes, esta vez contra Lenin y sus bolcheviques, se dice que son antimaterialistas, devotos lectores de Mach y Ouspenski, obsesionados como ma____________________do refutar la «cuarta dimensión», y lo que defiende, hasta donde quiciar a los Materialistas de Ginebra. Se dice que hasta el propio Lenin está ahora mismo escribiendo un libro gigantesco, intentanniacos por algo que ellos llaman «la cuarta dimensión». Que el Doctor Minkowski, o, de hecho, cualquier algebrista, se reconozca como tal es otra cuestión. Pero la verdad es que no les ha costado mucho destengo entendido, es que sólo puede derrocarse al Zar en tres.

– Una idea inquietante… Pero ¿qué quieren esos tipos de ti?

– La cosa ya dura cierto tiempo. No hablan mucho, por lo general se limitan a quedarse ahí, clavándome esas miradas obsesivas.

– A ver, déjame adivinar. Ellos creen que tú sabes cómo viajar en la cuarta dimensión.

Ella puso cara de pocos amigos.

– Ya sabía yo que tú lo entenderías. Pero cada vez es peor. El CRETINO, según parece, también ha intervenido. Quieren que me vaya de Gotinga y vuelva bajo sus alas. Tanto si quiero como si no.

– Los vi, me preguntaba quiénes serían. Tus amigos pitagóricos.

– «Amigos.»

– Bueno, Yash.

– Anoche, en la cena, Madame Eskimov, tal vez la conozcas, dijo que cuando los espíritus andan, los seres que viven en un espacio tetradimensional atraviesan nuestras propias tres dimensiones, y las extrañas presencias que parpadean entonces en las lindes de la con____________________mientos que, estamos seguros, ya hemos vivido antes, hasta el último detalle, es posible que hayamos dado un paso fuera del Tiempo tal como suele transcurrir, más allá de esta repetición de los días a la que estamos condenados como galeotes, y hayamos tenido un atisbo del futuro, del pasado y del presente -hizo un gesto compresivo-, todo junto.so a la luz del día normal y corriente, en una sucesión de aconteciciencia son esos momentos de intersección. Cuando entramos, inclu

– Lo que sería interpretar la cuarta dimensión como Tiempo -dijo Kit.

– Lo llaman «lo ya visto».

– ¿Para eso han venido aquí? ¿Para eso creen que pueden utilizar_te? -Creyó descubrir una relación-. Riemann.

– En el centro de todo. Pero Kit… -Ella realizó aquel extraño es__mera vez-. Mira, resulta que es verdad.tiramiento atildado del cuello que había llamado su atención la pri

Se acordó de que la primera noche que se habían visto, presenció su desaparición a través de una pared sólida.

– Muy bien. ¿Se trata de algo que puedes controlar? ¿Puedes en_trar y salir a voluntad?

– No siempre. Empezó de manera bastante inofensiva, cuando era mucho más joven y reflexionaba sobre las funciones complejas por primera vez, de hecho. Mientras miraba fijamente el papel pintado de la pared. Una noche, a una hora intempestiva, comprendí que ya no me contentaba con un solo plano, que necesitaba dos, uno para el argu_mento y otro para la función, cada uno de ellos con un eje real y otro imaginario, es decir, cuatro ejes, todos perpendiculares entre sí en el mismo punto de origen, y cuanto más intentaba verlo, más desquiciado se volvía el espacio normal, hasta que lo que llamarías i,j y k, los vec_tores unitarios de nuestro espacio dado, rotaron cada uno un número desconocido de grados, alrededor de aquel inconcebible cuarto eje, y creí que tenía fiebre cerebral. No dormí. Dormí demasiado.

– La maldición del matemático.

– Entonces tú…

– Oh… -Kit se encogió de hombros-, pienso en ello, claro, como todos, pero no más de lo que debo.

– Sabía que eras un idiota.

– Esa es mi maldición. ¿Quieres que las intercambiemos?

– No querrías la mía, Kit.

Por un momento pensó en sermonearla acerca de cuál era su ver_dadera maldición, pero se lo pensó mejor.

– La primera vez que estuve en tu habitación, pasó algo parecido. Creí que había encontrado cierto tipo de Schnitte, uno de esos «ata__nario antes de darme cuenta, y al cabo de un rato la memoria se desvaneció. Fue entonces cuando sucedió en realidad. En Rohns Garten, sentado en una mesa con compañeros de clase, comiendo una extraña sopa alemana y, sin previo aviso,jos» que conectan los planos de espacios multiconectados de Riemann, algo que daría acceso a un…, no sé cómo llamarlo, ¿«conjunto de condiciones» diferentes?, ¿«espacio vectorial»? Irreal, pero no de manera convincente…, estaba de regreso en el espacio-tiempo ordi Batz!, aquí estaba la habita_ción, la vista por la ventana, pero tal como eran realmente, una sección tridimensional a través de un espacio de una dimensionalidad más elevada, tal vez cuatro, tal vez más… Espero que no vayas a preguntar_me cuántas…

Entraron en un café donde era improbable que los interrumpieran.

– Enséñame a desaparecer, Yash.

Había algo raro en la voz de Kit. Ella entrecerró los ojos.

– Me han cortado las cartas de crédito.

– Oh, Kit. Y aquí estoy yo dándote la lata… -Alargó una mano y la posó sobre una de las de él-. Puedo dejarte…