– No, nichevo, ahora mismo no es tanto el dinero lo que me preo____________________cer amables conmigo. Me han tachado. Enviado al exilio.te hay demasiadas cosas que no sé. Salvo que ya no tienen que parebierto cuánto sé en realidad. A lo mejor ha ocurrido algo en Estados Unidos, tuvimos suerte y agarramos a uno de ellos o ellos han cogido a otro de nosotros… -Alzó la cabeza un breve instante-. Sencillamencupa cuanto mantenerme con vida. Mi padre siempre decía: si no funciona con oro, el paso siguiente será el plomo. Supongo que he acabado siendo una amenaza para ellos. Tal vez al final hayan descu
– Puede que yo me encuentre en el mismo brete, y pronto. Con triviales cambios de signo, claro. Nadie dice nada con claridad. Es la maldita costumbre inglesa de hablar en código, así que hay que des_cifrarlo todo. Tiendo a pensar que desde la revolución en Rusia, la posición de mi padre se ha vuelto precaria. Y así, en consecuencia, también la mía. Además, está la Entente Anglo-Rusa, y el asunto de la cuarta dimensión, que al fin y al cabo es lo que ahora está de moda en la investigación física. Elige lo que quieras. -Pero había más, algo que le daba miedo. Hasta Kit, que no era muy perspicaz, lo percibió, aunque ella guardaba un silencio inquieto.
Yashmeen abrió los ojos de par en par de nuevo, con expresión especulativa, y aspiró hondo un par de veces.
– Bien, entonces eres libre.
– ¿Que soy qué?
– Creía que los americanos conocíais la palabra.
– Me parece que el término que buscas es «pobre».
– ¿Tus acuerdos con la gente de Vibe se han cancelado?
– Anulados por completo.
– Y no les debes nada.
– Bueno, es posible que ellos no lo crean así.
– Pero si recibieras otra oferta…
– ¿Te refieres a tu gente del CRETINO?
Ella se encogió de hombros con un gesto precioso, más del cabe_llo que de los hombros.
– Puedo preguntar.
– Sin duda.
– Entonces… ¿pregunto?
– Dependerá de lo que paguen, supongo.
Ella se rió y él pensó en aquella chica alegre que se paseaba orgullosa hacía tanto tiempo ya entre el humo de la Bierstube.
– ¡Oh, ya verás cómo pagan!
Kit miró, apartó la mirada y volvió a mirar. Salvo por la ausen____________________drían escribirse libros enteros… Bueno, de hecho, era un conjunto sport de tres piezas, de moda unos años antes, tejido de manera que mostraba diferentes colores según el ángulo desde el que se mirara, entre los que se incluían, aunque no exclusivamente, el rosa marronáceo, el uva saturado y cierto amarillo necrótico.recía percatarse, pese a la elocuente propensión de Foley a lo chillón, plasmada aquí en un conjunto indescriptible de cuya falta de gusto pogel, si no de la muerte sí al menos de la puta mierda, y nadie más paludaban; obsesivos zetamaniacos a punto de salirse del filo del Paseo, rescatados por sus compañeros…; una ciudad que nunca había amado se convirtió de golpe en un lugar cuyos detalles más cotidianos, ahora que, según parecía, estaba obligado a abandonarla, resplandecían con una nitidez casi dolorosa, un lugar marcado ya por la memoria y el no retorno del exiliado, y allí, como para oficializarlo todo, estaba el ánsando a los transeúntes; bebedores de cerveza que se peleaban y se sacia de bigote, allí delante, justo en el centro de Gotinga, estaba la viva imagen de Foley Walker. Sombrero y todo. Kit sintió como si alguien acabara de dispararle. La vida en Gotinga parecía seguir a su aire, con sus sacudidas de siempre: ciclistas con bicicletas recién estrenadas que chocaban entre sí, o corrían descontrolados a toda velocidad disper
Como era de esperar, cuando Kit volvió a mirar ya no estaba Foley, si es que había estado allí alguna vez. La cuarta dimensión, sin duda. A pesar de la oportuna cita de Yashmeen del akousmaton pitagórico que reza: «Cuando estás lejos de casa, nunca mires atrás, porque las Furias te persiguen» (Jámblico, 14), Kit se encontró prestando mucha atención a la calle y lo que sucedía en ella, por no mencionar que comprobaba dos veces puertas y ventanas antes de intentar conciliar el sueño, aunque sólo fuera durante un par de horas, algo que se es_taba tornando un arduo esfuerzo. ¿Por qué no se había dado la vuelta Foley, se preguntaba, aunque sólo fuera para saludar? ¿Es que creía que no lo había visto?
Pero Foley, como si poseyera la Hausknochen maestra para toda Gotinga, reservaba sus visitas para la noche, y así resultó que, sin la menor transición, con las palmas de las manos y las plantas de los pies doloridos y el pulso martilleando, Kit se incorporó en la cama a oscu_ras y se encontró ante ese eidolon, vestido con tan poca elegancia que atentaba contra una lista entera de normas de la decencia pública, y que se había presentado con aire de reproche y jadeando para violar el insomnio de Kit.
– Déjame que te hable de la bala Minié que llevo en la cabeza -empezó Foley- y de cómo a lo largo de los incómodos años se ha transformado, supongo que un aficionado a la química diría «trans____________________ban ahí, donde raramente las escucha ninguno de nosotros, ondas procedentes de muy lejos, que están viajando eternamente, a través del Éter, el frío y la oscuridad. Sin la cantidad suficiente del mineral correcto concentrada ahí, en tu cerebro, puedes vivir toda tu vida sin oírlas jamás…néticas de uno u otro tipo. El Circonio, la Galena argentífera, uno de ésos. La Vibe Corp. lo extrae de vetas de todo el mundo, incluido de tu Colorado nativo. Y por eso podía oír aquellas voces, a través de esta pequeña esfera de metal alabeada con precisión, pues todas estamutado», no en oro, eso sería esperar demasiado, sino en uno de esos raros metales que, según se dice, son sensibles a las ondas electromag
– No pretendo interrumpir, pero ¿cómo ha entrado aquí?
– No me has estado escuchando, Kit, por favor, es por tu propio bien.
– Como lo fue dejar de enviarme mi dinero.
– ¿«Tu» dinero?, ¿desde cuándo?
– Teníamos un acuerdo. ¿Es que su gente no cumple los tratos con honradez?
– No tengo ni la menor idea de qué es la honradez, te ahorraré ese sermón, pero sí puedo explicarte qué es venderse y ser comprado, y las obligaciones que eso implica.
– Debe de sabérselas de memoria.
– Mira, se trata de lo que creíamos que tú sabías. Imaginábamos que eras un chico listo. Dimos demasiado por supuesto.
– Si Vibe se ha echado atrás en lo prometido es que algo ha cam_biado. ¿El qué, Foley?
– No jugaste limpio. Sabías cosas, pero no nos las contaste.
– ¿Que yo no jugué limpio? -La conversación se acercaba dema____________________teme lo que quiera.me. Tomó un cigarrillo y lo encendió- ¿Qué quiere saber? Pregúnsiado al filo del abismo, y Kit distaba de sentirse con los pies en fir
– Demasiado tarde. ¿Te molesta si cojo uno?
Kit le acercó la cajetilla empujándola.
– ¿Ha hecho un viaje tan largo para amenazarme, Foley?
– El señor Vibe está realizando en estos momentos un viaje por Europa y quería que echara un vistazo.
– ¿Para qué? El me excluyó de su vida, lo que, a mi parecer, limi_taría mis obligaciones de seguir socializando con ustedes.
– Se trata de la curiosidad científica del jefe: ¿cómo reacciona__peraría?, ¿cedería a tentaciones suicidas?ría un sujeto ante una filantropía a la inversa, en la que se le retira la limosna en lugar de dársela? ¿Se enfadaría?, ¿se entristecería?, ¿se deses
– Pues dígale que soy más feliz que una mosca en la mierda.
– No creo que sea eso lo que quiera escuchar.
– Entonces invéntese lo que quiera. ¿Algo más?
– Sí. ¿Cómo se divierte un hombre en esta ciudad?