Kit tiró de una invisible ala de sombrero echándosela sobre la cara.
– Sí, claro. Y todo el mundo se lo va a tragar.
– Tal vez ninguno de sus conocidos. Pero aquellos a quienes nos in____________________gue? Bien…, y al poco, presto…, cada uno habrá desaparecido en una dirección diferente; en su caso, hacia el este.ted se comportarán como recién casados… ¿Señor Traverse? ¿Me sipondencia bancaria y demás. Hasta cierto punto, la joven dama y usteresa engañar sí podrían creérselo, sobre todo cuando suministremos pruebas abundantes: permisos de estancia, reservas de hotel, corres
Kit esperó que siguiera. Y por fin preguntó:
– ¿Y…?
– ¿La futura ex novia? Umm, ni idea. El tema está en otra mesa. Mientras tanto, como usted estará allí, tal vez haya un pequeño servi_cio que no le molestaría prestarnos.
– Y… eso tendría que ver con, esto, cómo se llamaba…
– Shambhala. Sí, en cierto sentido.
– No soy un teósofo, ni siquiera un gran viajero. Espero que al_guien le haya informado. A lo mejor lo que buscan es al menos un poco de experiencia sobre el terreno.
– Ésa es precisamente su principal virtud. Por allí nadie tiene ni la más remota idea de quién es usted. Tenemos a varios veteranos del Asia Interior merodeando en los oasis y bazares habituales, pero allí todos se conocen, la situación está estancada, ahora lo mejor es inyectar un elemento de lo desconocido.
– Yo.
– Y viene muy bien recomendado por Sidney Reilly.
– Umm…
– Sin duda lo recuerda con el nombre de «Chong».
– ¿Aquel tipo? ¿El que iba por ahí todo el tiempo con un turban_te? Pues menudo paleto estoy hecho, creí que era auténtico.
– Oh, Sidney es así, no se preocupe. Puede toparse otra vez con él cuando llegue a cualquiera de esos países cuyos nombres acaban en «stán», porque siempre anda de aquí para allá, pero seguramente tam_poco lo reconocerá.
– Así que si me meto en problemas…
– No será él el encargado de eso. -Una mirada penetrante-. No padecerá «de los nervios», espero.
– ¿Le parezco un poco alterado ahora mismo? Debe de ser por esos tipos que me persiguen, por no mencionar lo que piensan hacerme y demás. Pero ¿allá? ¿En el Asia Interior, a dos millones de kilómetros de ningún sitio? Mierda, seré como un dandi.
– Bien, entonces le explicaré lo que queremos que haga por no__dos de toda la vida: Oficina Colonial, Savile Row número 1, y con otras relaciones menos oficiales. Podemos dejarle -añadió trazando una ruta vacilante con la punta del dedo- al menos en Kashgar.sotros. -El empleado del CRETINO, asintiendo, sacó un mapa de una funda y lo desplegó sobre la mesa-. Contamos con nuestros acuer
– Ahí es donde está destinado el padre de la señorita Halfcourt.
– De vez en cuando. Lleva una vida peripatética. Pero como le pi_llará de camino…
– Espere un momento -Kit alargó la mano para coger uno de los cigarrillos de Swome de su cajetilla, que estaba sobre la mesa-. Ellos no tienen la menor idea de dónde está él, ¿verdad que no?
– Las líneas, en cierto sentido, se han caído. Temporal pero en____________________chos, tenemos que mantener cierto control sobre la historia…dido. Y, siendo esencial el tiempo, obviamente, no queremos que los demás, Alemania o Austria sobre todo, impongan su versión de los hecupa… -hizo una pausa, como si esperara que Kit acabara la frase. Kit no le complació-… cuanto tener su informe sobre lo que quiera que haya acabado de suceder en Shambhala, pues, según parece, todas las Potencias estaban involucradas, y es inconcebible que él se lo haya perterior de Asia, y las consecuencias todavía no están claras. Auberon Halfcourt lleva operando por allá desde los problemas afganos, no hay apuro del que no sepa salir. No es tanto su seguridad lo que nos preola en Rusia, ya lo sabe, y ha seguido las vías de ferrocarril hasta el ingorrosamente. Nunca se había producido una revolución a esa esca
– He visto a muchos rusos en la ciudad -dijo Kit, esperando que le respondiera que se ocupara de sus asuntos, pero al parecer Swome también había estado dándole vueltas a los otzovistas.
– Supongo que se refiere a esos bolchis antileninistas. Sí, vaya que sí. Con su resuelta obcecación por la señorita Halfcourt y sus habili__TINO está por encima de la política internacional.dades tetradimensionales, parecen dispuestos a pasar por alto todos los riesgos seculares, sobre todo los que puede correr la reciente Entente Anglo-Rusa. Por consiguiente, hemos tenido que recurrir a ciertas actividades de distracción, aunque en teoría se supone que el CRE
»Uno debe andarse siempre con cuidado. Estas almas tan espiri__ción antes de convertirse en la Ojrana… Y lo que importa en realidad, sean materialistas o espiritualistas, es que todos son unos malditos tirabombas, ¿no es así? Bastante fáciles de manejar, claro, bien mirado es casi una ventaja para la Entente, basta dejar caer una palabra en el oído apropiado y que se salve el bolchi que pueda.tuales no siempre son lo que parecen. A menudo resultan ser menos metafísicos de lo que uno esperaría, de hecho, los hay tan apegados al mundo sólido que uno empieza a sentirse como un místico, sólo por defecto. Madame Blavatsky en persona, acuérdese, trabajaba para el servicio secreto zarista, conocido por entonces como la Tercera Sec
– ¿Tendré problemas con ellos? Ya que me encamino en esa di_rección…, era lo que quería saber.
– A mí me parecen demasiado europeos para Kashgar, no los veo muy dispuestos a ir allí, es mucho más cómodo aquí o en Suiza. Kashgar es la capital espiritual del Asia Interior, todo lo «interior» que se puede llegar, y no sólo geográficamente. En cuanto a lo que yace bajo aquellas arenas, usted puede elegir: o bien Shambhala, lo más pa__quezas plutónicas, y la posibilidad de crear otra clase subhumana más de trabajadores para extraerlas. Una visión, si quiere, espiritual, y la otra, capitalista. Inconmensurable, claro.recido a la Ciudad Celestial que ha conocido la Tierra, o bien Bakú y Johannesburgo otra vez, reservas sin explotar de oro, petróleo, ri
– Y por tanto, el trabajo…
– Es encontrar a Auberon Halfcourt, ver qué tiene que informar y hacérnoslo llegar con el máximo detalle y con tanta rapidez como sea posible.
– ¿En persona?
– No es necesario. Tenemos en cuenta su necesidad de pasar inad_vertido durante un tiempo. Le daremos un listado de mensajeros entre aquí y allá, todos dignos de confianza… Oh, en el caso de que tenga que salir rápidamente, le sugerimos que lo haga vía Constantinopla, por_que nuestras líneas son un poco más seguras por ahí.
– ¿Y por qué tendría que salir rápidamente?
– Por varias razones, elija la que prefiera. Otra revolución, levan_tamientos tribales, desastres naturales, sabe Dios, señor, si tuviéramos que cubrir todas las contingencias bien podríamos escribir novelas de e spionaje.
Yashmeen lo esperaba al borde de la ciudad.
– Bueno… -dijo Kit con lo que esperaba fuera un tono animado-, nos fugamos juntos.
– Espero que no estés enfadado, ¿verdad que no lo estás, Kit?
– Oh, no te preocupes, Yash…, saldremos adelante.
– Así es como funcionan sus cabezas.
– Será divertido.
La fugaz mirada de Yashmeen sólo con dificultades podía distin_guirse de la alarma.
– «Divertido.»
Disponiendo de un día libre, Kit, Yashmeen y Günther decidie__lieron hacia el Brocken. A medida que avanzaban, el terreno, cubierto de maleza, se iba tornando accidentado y se diría que embrujado, las nubes procedían de direcciones indeterminadas y tapaban el sol.ron hacer una visita de despedida al poco conocido pero gratificante Museum der Monstrositáten, una especie de equivalente nocturno de la inmensa colección de modelos matemáticos del Profesor Klein en la tercera planta del Auditorienhaus. En una diligencia de motor sa