– Una Alemania más a la antigua -comentó Günther con una sonrisa que distaba de ser tranquilizadora-. Más profunda.
No se trataba tanto de un museo convencional cuanto de un tem____________________to, hubiera sido extraída de él. De vez en cuando se veía una estatua con la figura de un ángel, alas, cara y vestimenta estilizados casi hasta la geometría pura, blandiendo armas quevisible») reino de los números, la negra sustancia con la que estaba construido no parecía tanto un mineral conocido cuanto el residuo de otro sin nombre, después de que la luz, mediante cierto proceso secreque no había exterior, aparte de una entrada que enmarcaba un tramo de escalones negros como el carbón que se inclinaban hacia abajo en un túnel sin fondo conducente a desconocidas criptas. Como si se quisiera expresar el «imaginario» (o, como lo denominaba Clifford, «intemática europea…; no se sabía si estaba pensado para la exposición, el culto, el estudio o la iniciación, al menos visto desde el exterior, porplo subterráneo o contratemplo, dedicado a la «crisis» actual en la ma todavía no eran identificables, pero en las que se distinguían electrodos, aletas de refrigeración y demás.
El interior les pareció extrañamente vacío, iluminado tan sólo con unos pocos apliques de gas que se perdían por los pasillos aleján____________________gadamente ortogonales de las instituciones académicas…ciones de suspiros que a veces alcanzaban la fuerza del viento…, una tristeza, una exclusión salvaje dominaban los planos de planta remildad todavía perduraba. Los pasillos parecían recorridos por generadose de las sombras del vestíbulo de entrada. Pero se percibía el olor del orden y la limpieza alemanes en constante práctica, de Sapoleum y cera para el suelo, de aplicaciones masivas de formalina cuya caustici
– ¿No hay nadie trabajando aquí? -preguntó Kit-. ¿Guardas, per_sonal?
– A lo mejor se ocultan de los visitantes desconocidos -apuntó Günther encogiéndose de hombros-. ¿Cómo se pueden controlar los nervios aquí abajo?
De vez en cuando, donde había luz, era posible distinguir espacio_sos murales, de precisión casi fotográfica, de colores inalterados por las purificaciones interiores diarias, que representaban acontecimientos de la historia reciente de las matemáticas, como el Descubrimiento de las fundones Weierstrass, de Knipfel, y el instalado hacía poco de El Profesor Frege en Jena tras recibir la carta de Russell acerca del conjunto de todos los conjuntos que no son miembros de sí mismos, de Von Imbiss, que mostra_ba efectos parallax cuando uno pasaba por delante, con figuras en el fondo como Sofia Kovalevskaia o un maliciosamente hidrofóbico Bertrand Russell que entraba y salía de la escena, dependiendo de la posición y la velocidad del espectador.
– Pobre Frege -dijo Günther-, estaba a punto de publicar su libro sobre aritmética, y va y pasa esto, aquí más que nada está diciendo «Kot!», que es la palabra alemana para decir: «¿Cuánto me costará revisar todas estas páginas?». Fijaos en el modo en que se golpea la fren_te, que el artista ha insinuado con inteligencia mediante las pequeñas rayas que irradian color verde y magenta…
Los rótulos los llevaron por un pasillo abovedado con puntales de hierro, que conducía a una serie de panoramas de una nitidez pas____________________beza, presentado ópticamente como tridimensional, más vivo que una figura de un museo de cera, incluso se veían las miles de gotas de sudor que caían por las caras de todos…mas de París» que esperaba ver resueltos durante el siglo siguiente, sí, aquí estaba Hilbert sin la menor duda, el sombrero Panamá en la capresión de haber entrado en el salón de conferencias de la mismísima Sorbona, donde Hilbert, aquella histórica mañana de agosto de 1900, presentaba al Congreso Internacional la lista de los famosos «Probletual cuya iluminación era remedada mediante la fluorescencia de capas de gas empapadas en ciertas sales radiactivas…, o daban la imgóricos descalzos y con túnicas, captados en cierto transporte espiriradamente ante una tormenta que se aproximaba, con discípulos pitamosa; éstos pretendían convencer al más escéptico de los visitantes de que se encontraba rodeado de una vista de 360 grados de la antigua Crotona de la Magna Grecia, bajo un cielo que se oscurecía apresu
Según la filosofía del diseño de la época, entre el observador si_tuado en el centro del panorama y la pared cilíndrica sobre la que se proyectaba la escena, se extendía una zona de naturaleza dual, en cuyo interior debía disponerse correctamente cierto número de «objetos reales» apropiados al escenario -sillas y mesas, columnas dóricas intac____________________moslo así, «ficcionales»; este surtido de objetos híbridos había sido diseñado para «fundirse gradualmente» en la distancia hasta la pared curvada y un estado final de imagen pura.tricto, sino más bien en parte «reales» y en parte «pictóricos», o, digátas y dañadas-, aunque no se los pudiera llamar «reales» en sentido es
– Y así -comentó Günther- uno se ve arrojado al paraíso cantoriano de la Mengenlehre, con un conjunto bastante numeroso de pun_tos en el espacio que se sustituye continuamente por otro, perdiendo suavemente su «realidad» como una función del radio. El observador lo bastante curioso para cruzar ese espacio -lo que no estaba, parece, prohibido- se vería lentamente apartado de su entorno tetradimensional y llevado a una región atemporal…
– Querrás ir por ahí, Kit -dijo Yashmeen señalando un rótulo que rezaba zu den quaternionen.
Ya, claro, claro, no era asunto de Kit, ellos obviamente necesita____________________ciones imperiales, promesas de lucha, castigo y sacrificio sangriento-, se encontró por fin ban incómodas hasta para los que estaban moderadamente en forma -como si las hubieran modelado siguiendo el patrón de un espacio de reunión antiguo, como el Coliseo de Roma, cargado de intenban un rato a solas, con la partida inminente, cosas que decirse… A su aire, Kit descendió unas escaleras oscuras tan empinadas que resultaante un telón de goma y se quedó esperando, hasta que el telón fue misteriosamente descorrido y él se vio impulsado hacia el resplandor amplificado de una lámpara de Nernst hasta el límite de la explosión blanca, y allí estaba él, incuestionablemente en la orilla del canal en Dublín sesenta años atrás, mientras Hamilton re____________________taba expuesta en una galería cercana dedicada a «accesorios» famosos en el gran drama matemático, trozos de tiza, tazas de café a medio beber, incluso unpectiva perfecta, la figura de la señora Hamilton lo contemplaba con tranquila consternación, Hamilton en persona grababa en el puente su famosa fórmula con una navaja en parte real y en parte imaginaria, una navaja «compleja», diría uno, aunque una reproducción «real» escibía los Cuaterniones de una fuente extrapersonal encarnada en esa misma luz, el Puente Brougham retrocedía ante sus ojos en una pers pañuelo completamente arrugado, del que se decía había pertenecido a Sofía Kovalevskaia y databa de los tiempos de Weierstrass en Berlín, un ejemplo de la tristemente famosa «superfi____________________de hubiera estado, Yashmeen reapareció, le cogió del brazo y miró un rato la melancólica reliquia.trujado de nuevo hasta convertirlo en una bola compacta? ¿Era un vestigio, un recuerdo químico, de alguna relación extraordinaria entre el amable profesor y la estudiante de ojos elocuentes? De allá dontantemente renovada de nitrógeno puro. ¿Cómo entró este pañuelo en su estado sin tangente? ¿Fue reiteradamente estrujado dentro de un puño apretado? ¿Fue abierto, empapado en lágrimas y mocos, esticos hasta el presente, allí en su vitrina de pie, bajo un hemisferio de cristal, iluminado desde abajo, preservado en una atmósfera conscie desprovista de planos tangentes» de Lebesgue, un primo lejano y excéntrico de la familia de las funciones, continuo por todas partes y en ningún momento diferenciable, con el que Weierstrass, en 1872, había inaugurado la gran Crisis que seguía desvelando a los matemá