Había llovido por la noche y algunos ocotillos habían retoñado. Stray acababa de enterarse de que los Krags habían sido entregados sin problemas y se hallaban de camino hacia su destino invisible.
– Es hora de volver a nuestros asuntos, supongo -dijo.
– Yo voy y vengo continuamente -dijo Frank-. Quién sabe si vol_veremos a cruzarnos. Como dices, en El Paso sólo hay que quedarse sentado el tiempo necesario.
– Cuando te vi en aquel pequeño salón de té, por un instante creí que eras Reef. Penoso, ¿verdad? Después de tanto tiempo.
– Cosas más raras se han visto -dijo Frank con una sonrisita tor_cida-. Ten fe.
– Siempre creí que sería yo la que se iría. -Miraron a la otra ori__mos invencibles…lla del río. Bajo las primeras luces, Juárez estaba toda teñida de rosa y rojo-. Cada vez que se ponía a mi lado, aquella famosa noche en Cortez, en Leadville a todas horas, claro, en Rock Springs cuando nos perseguían sin parar de dispararnos…, y él siempre allí, entre ellos y yo, asegurándose de que yo saliera indemne; no reniego de nada, cómo iba a hacerlo, pero ¿es demasiado pedir que una chica pueda devolver los favores recibidos, aunque sólo sea un par de veces, y no con una pistolita precisamente? ¿Creede? Buf… Durante un tiempo, allí fui
»Sin embargo, cuando llegó Jesse, tal vez teníamos que habernos dado cuenta ya entonces, éramos demasiado mayores para esa vida, li____________________na de antelación dónde hurgarme la nariz.dad?, hasta el punto de que a veces tenía que planear con una semabrarse de una no implicaba la menor esperanza de que nos libráramos para siempre, en el mejor de los casos sólo nos daba un respiro hasta que el siguiente perseguidor se nos echara encima. Y mientras tanto, se nos acercaban cada vez más, el cerco se estrechaba día tras día, ¿ver
Frank la miraba con la cara que a veces se les pone a los hombres en los salones de baile, casi una sonrisa.
– No es que yo fuera una damisela -admitió con dudas-, pero me acostumbré a ciertas comodidades a las que no quería renunciar… ¿dónde las encontraría otra vez? Mierda, hasta los veinte no tuve si__caparates, donde todavía encontraba cierta piedad en la luz.quiera un espejo ante el que sentarme y mirarme. Eso sí fue un error, lo devolví inmediatamente, y volví a los espejos de los bares y los es
– Oh, no me digas, yo te vi cuando tenías veinte. -Si no lo hu__guna mujer tan hermosa, y no la he visto, hasta que entraste en aquel pequeño salón de pañitos el otro día.biera conocido, ella habría tomado su mirada por resentida. El añadió por fin-: Stray, la primera vez que te vi, supe que nunca vería a nin
– Es lo que saco por pasear tanto.
– ¿Eso significa que el trato está roto?
– Frank…
– Eh, que yo también le quiero.
Pero, claro, no todo había sido ir de paseo. A veces se sentía dema__vir un tiempo de prestado. Porque pese a todos los inviernos vividos y los regresos al valle y a la orilla del arroyo en primavera, pese a todo el penoso cabalgar noche y día a través de la artemisa haciendo saltar como un rayo a los urogallos a derecha e izquierda, cuando el ritmo antes perfecto del caballo que montaba se volvía titubeante y mortal, ella sabía que había comprado su siado cerca del borde, de una fecha de caducidad, tenía miedo de visuerte con la misma moneda des____________________pia triste historia de Stray, su sueño, recurrente como una pesadilla, roto, nunca hecho realidad.cho o lo que tendrían que hacer para librarse de aquellos que se creían con derecho a juzgar al prójimo… Stray estaba aquí, y ellas ya no, y Reef estaba sabía Dios dónde…; el conmovedor parecido familiar de Frank, el padre de Jesse y el improbable vengador de Webb, y la prollón con la fotografía de una madre o un hijo, abandonados al otro lado de una cuenca, y cuyo nombre de pila también habían perdido, tras alias adoptados por razones comerciales o de simple seguridad, en algún rincón apestado y demasiado remoto como para que Dios se fijara, ni tampoco es que le importara mucho lo que ellas habían hedidos por su propia pasión explosiva y nocturna, con sus manos de niña aferradas, demasiado fuerte para soltarlas, alrededor de un medagastada que todas aquellas chicas que se habían ido para no volver, que habían caído antes de que fuera su hora, las Dixies, las Fans y las Mignonettes, demasiado rubias para estar solas, demasiado locas para la ciudad, que acababan sus días prematuramente en locales de mala muerte, en refugios excavados superficialmente que no protegían de la implacable gelidez de la ladera, por mor de chicos demasiado atur
Entre las partidas de cartas en los vestuarios y los pelotones de damas que se congregaban al final de cada turno en las entradas de los túneles de cada país, no podía decirse que ni Reef ni Flaco ahorraran mucho, aunque trabajo no faltaba: «Es un mercado de vendedores», oían mientras iban como cíngaros de un túnel europeo a otro, «voso____________________teros en las cordilleras de Tauern y Wochein.vés de las montañas, con otras tantas oportunidades para los dinamillara en cualquier momento, por viejas reivindicaciones territoriales que Reef no estaba seguro de haber llegado a entender, y aunque los países siguieran en paz, Austria quería desplazar fuerzas masivas al sur siempre que le viniera en gana. Entre 1901 y 1906, sólo para la nueva Karawankenbahn, se perforaron cuarenta y siete nuevos túneles a tratros al menos podéis elegir». Los Alpes austríacos en concreto bullían de actividad. Todos esperaban que la guerra entre Austria e Italia esta
En el Simplón, desde 1898 llevaba en marcha un monumental proyecto de un túnel para conectar las líneas férreas entre Brigue, en Suiza, y Domodossola, en Italia, y sustituir así un viaje de nueve ho____________________sonas que se ponen nerviosas en los lugares estrechos.tener la obra: una puerta de hierro contenía un gran depósito de agua muy caliente de casi trescientos metros de largo. Todos los esfuerzos se concentraron entonces en el acercamiento que se realizaba al mismo tiempo desde el lado italiano, donde los manantiales de agua caliente eran un poco menos engorrosos. Como se estaban construyendo dos galerías paralelas en la misma montaña, con frecuencia era necesario cruzar de la una a la otra y recular a lo largo de cortos tramos en la dirección opuesta. No parecía muy recomendable ser una de esas pernantiales de agua caliente habían expulsado a todos y obligado a deras en diligencia tirada por caballos. Reef y Flaco llegaron a tiempo para encontrarse con algunas épicas dificultades. Del lado suizo, ma
Barrenas perforadoras de más de medio metro se desgastaban has____________________llo de piedra, que las nuevas brocas Brandt, montadas sobre trípodes bía que cambiarlas docenas de veces al día. El ruido era infernal, el aire húmedo, caliente y sofocante cuando no estaba saturado de polvita reducirse a siete centímetros más deprisa que la tiza de billar, y hacual ametralladoras Hotchkiss, como eran más rápidas, se suponía que debían limitar. Pero no había bastantes para todos, y Reef se encon_traba a menudo picando o perforando con un peto de protección que le permitía apoyar el pie del taladro contra su cuerpo.
La primera vez que se adentraron en la montaña, los veteranos del equipo -Nikos, Fulvio, Gerhardt, el cantante de ópera, el albanés- iban preparados para luchar con roca helada, pero se encontraron un corazón apasionado, un interior hirviente, agua mineral a casi cin_cuenta grados, y algunos días tuvieron que librar una verdadera batalla simplemente para salir vivos al acabar el turno, aunque algunos nunca lo consiguieron…