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Después de que el Doctor se marchara, se hiciera de noche, Lew encendiera una pequeña lámpara Welsbach sobre la mesa y el gong de la cena sonara, amortiguado por la distancia, ¿quién iba a aparecer más que el Gran, y pronto futuro Asociado, Cohén, sujetando una bande_ja con un vaso alto de zumo de chirivía y un análogo vegetariano del Pastel de Cerdo Melton Mowbray sobre un plato de porcelana?

– Le hemos echado en falta en la cena.

– Me parece que he perdido la conciencia del tiempo. Gracias.

– Esta noche hay una lectura poética aquí, la da un tipo indio, rollo místico, todo un éxito entre las hermanas, a lo mejor puede ayu_darme a encender el viejo P.L. -con lo que se refería al Plafond Lumitteux, un moderno dispositivo mixto de manguitos y bombillas eléctricas incandescentes que se extendía formando un arco a lo lar__parente de cierto celuloide patentado que suavizaba las fuentes de luz, cuando por fin se habían encendido todas, uniéndolas en una cúpula insondable de una luminosidad mucho más brillante que su suma.go de todo el techo de la biblioteca y se cubría con un toldo trans

El Cohén miró la mesa donde Lew había estado leyendo y to_mando notas.

– Así que bilocación, ¿eh? Un tema fascinante. Imagino que de un especial interés para usted, toda esa historia de ir de aquí para allá atravesando umbrales.

– A lo mejor me hago chamán de mayor, busco un pequeño y acogedor iglú y cuelgo mi placa.

La expresión del Cohén Nookshaft no carecía de comprensión.

– Pues tiene que ponerse manos a la obra y adoptar un enfoque sistemático. Años de estudio, si es eso lo que quiere.

– Si fuera lo que quiero.

Miraban el techo, su suave y constante radiancia.

– Bastante agradable, ¿no le parece? -dijo el Cohén-. Por supues_to, ayuda mantener cierta lealtad a la luz.

– ¿Qué quiere decir?

Como si le desvelara un secreto que Lew, sin saber por qué, sen_tía que por fin estaba preparado para escuchar, el Cohén dijo:

– Somos luz, ¿sabe?, nada más que luz: somos la luz que se les ofre____________________terna, a través del cristal y, con el tiempo, aunque corramos el riesgo de partirnos por la mitad, a través del espato de Islandia, que es una expresión en cristal de la velocidad de la Tierra mientras corre por el Éter, alterando las dimensiones y creando una refracción doble…-Se detuvo ante la puerta-. Coma algo, es usted un buen chico.llando sobre la carretilla del vendedor ambulante… Cuando perdimos nuestro ser etéreo y nos encarnamos, nos ralentizamos, espesamos y congelamos en…-se agarró ambos lados de la cara y los agitó-…, en esto. El alma misma es un recuerdo que conservamos de los tiempos en que nos desplazábamos a la velocidad de la luz y con su densidad. La primera etapa de nuestra Disciplina aquí consiste en aprender cómo se recupera esa rarefacción, esa condición luminosa, para ser de nuevo capaces de ir a donde deseemos, a través de los cuernos de linficio alto, las estrellas y nebulosas en plena gloria nocturna, la luna creciente a través de los cables del tranvía, la lámpara de nafta brice a los bateadores de criquet al final del día, los ojos brillantes del amado, el resplandor de la cerilla de seguridad en la ventana del edi

Lo único que en realidad podía hacerse era intentar pillar a Ren____________________dir más tarde, a punto de entrar en Kinsley s a la hora de cenar, donde le aguardaba un bistec con su nombre encima.dos espasmos estomacales del exilio, y se encontró con que anhelaba Chicago, y se vio una tarde de otoño, con o sin una cita a la que acufrew desprevenido. De camino a Cambridge una vez más: la campiña inglesa, verde y brumosa, retumbando al pasar, las pistas de ladrillo dentro de pequeños túneles que giran con pureza helicoidal, el olor a pantano, la extensión distante de cielo líquido reflejando el Mar del Norte; por primera vez desde hacía mucho, Lew sintió los desola

Y luego se remontó en el tiempo, corriendo por su propio pasa____________________die… Se despertó cuando una voz, tal vez la suya misma, susurró: «Por no mencionar que es un arma ideal para suicidarse…».co que siempre llevaba encima, una bonita pieza, estrictamente para autodefensa, no el tipo de arma con la que se saldría a dispararle a nado, hasta el momento en que Troth lo había dejado, y se preguntó cuánto de todo aquello le había sucedido en realidad a él y cuánto a la otra versión de Lew Basnight, bilocalizada en algún lugar del que él no podía hacerse una idea clara. Se sumió en uno de esos sueñecitos de media tarde que no duran más que minuto y medio, y soñó con la pequeña FN Browning del calibre 25, el arma de bolsillo de chale

Sooo, alto ahí, detective Basnight. Era normal tener de vez en cuando ese tipo de pensamientos, lo que se conocía en la profesión como Ideas Malhumoradas, y suponía que había conocido o tenido por compañeros de trabajo a más que suficientes agentes de Pinkerton y soplones que acabaron fichando a la salida antes del final del turno, y quién sabe hasta dónde le habría llevado su propia contrición después de trabajar tanto tiempo como llevaba en el bando equivo__to en la cuenta, casi desde el principio, de lo poco que en realidad deseaba las recompensas por las que sus colegas se dedicaban a esto: los automóviles, las galas a la orilla del lago, las mujeres deseables y los hombres poderosos útiles que cado, para la gente equivocada; aunque al menos él había caído pronles presentaban, en unos tiempos en que «detective» era la palabra en clave por la que se entendía universalmente «matón de la patronal»…; en algún otro lugar estaba la versión bilocacional de sí mismo, el otro, un tipo de sabueso a lo Sherlock Holmes, luchando contra cerebros criminales que apenas se distin_guían de la clase de magnates que contrataban «detectives» para que se chivaran de las actividades sindicales.

Puede que desde el principio hubieran tenido razón todos aque____________________carnación: «Ser incapaz de recordar los pecados de una vida anterior no te exonera de hacer penitencia en ésta. Creer en la realidad de la penitencia es casi tener una prueba del renacimiento».rante aquel invierno en Chicago, otro argumento a favor de la reenlacos en Chicago, mexicanos en Colorado y demás, y no hubiera nada más en el ciclo repetido de los días que penitencia, aun sin haber pecado nunca, puede que vivir en el mundo no significara más que hacer penitencia… En fin, como había señalado su maestro Drave dullos católicos con que se había topado en el trabajo, irlandeses y po

Lew encontró a Renfrew en un estado de agitación, casi de de____________________traban pero que se aproximaban al rosa, al amatista, al oropimento y al cerúleo.turas Renfrew o bien sabía que Lew estaba al tanto de la verdadera historia, o bien, lo cual era más probable, le daba igual, y en cualquier caso sería una distracción del asunto que se traía entre manos, del que Lew todavía no tenía la menor idea. Mientras tanto, Renfrew había descolgado de la pared un gigantesco mapa de los Balcanes de escala uno seiscientos mil, en varios colores que raramente se encontapador, sólo para ver cómo reaccionaba, pero creyó que a esas aljar caer unos cuantos comentarios intencionados sobre Jack el Destos desparejos, bebía agua de un jarrón de flores y su pelo estaba casi tan descuidado como el de Werfher la otra noche. Lew pensó en desesperación, como jamás había visto antes. El Profesor llevaba zapa

– El mejor método para estudiar los Balcanes -le instruyó Ren_frew- no es mirar los elementos aisladamente, porque al cabo de un rato uno empieza a correr por la habitación gritando como un loco, sino todos juntos, reunidos en una única instantánea atemporal, del mismo modo en que los maestros del ajedrez contemplan el tablero.