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Salvo por un par de detalles, lujos comparables disfrutaba al otro lado del patio su homólogo ruso, el Coronel Yevgeni Prokladka. Los músicos contratados -rabab, tambores de mano y gharawnay o flauta china- habían aprendido a tocar Kalinka y Ochi Chorniya; las chicas, aunque muchas tenían cierta idea de lo que eran las pieles, nunca las habían vestido hasta entonces, ni mucho menos se habían aprove__cinachado de la atracción que parecían ejercer sobre el Coronel, mientras que la cocina era resueltamente rusa, basada en el clásico libro de co Un regalo para jóvenes esposas, de E.N. Molojovets, que a su llega__corrían las calles, tenía cierta tendencia a la temeridad; el Coronel sospechaba que era fruto del mal juicio, pero los vecinos la tomaban por bravura.da el Coronel había hecho colocar en su propio armario de la cocina. Cuando deseaba causar impresión, montaba un espléndido Orlov gris que, además de destacar sobre la mayoría de los otros caballos que re

En ese momento, desde el lado británico del patio se oía discu____________________bían sobrevivido.didos por su corta estatura, lo habían retado y, no se sabe cómo, habate era a esas alturas legendaria, al menos entre aquellos que, confuncimiento: una de las habituales disputas semanales entre Halfcourt y Mushtaq, su colega de hacía muchos años, cuya ferocidad en el comtir en voz alta, y el clamor llegaba a todos los rincones del estable

– Tonterías, Mushtaq, ten, tienes que relajarte, hombre, tómate una copa, oh, vaya, se me olvidaba, tu religión, con lo devotamente abste_mios que sois…

– Ahorre a su sufrido y mucho mejor informado coadjutor esas chorradas de patio de colegio, señor. Parece que debo recordarle de nuevo que cada vez queda menos tiempo. Tras haber interrumpido su vagar ocioso por las faldas de las Tian Shan, se ha informado de la pre_sencia del Bol'shaia Igra en el Taklamakán occidental, donde su misión está clara hasta para el más insignificante ladrón de camellos.

– ¡Oh, entonces saquemos la Gatling! Sí, ¡y espero que ese globo maldito sobrevuele nuestras cabezas! Tal vez podríamos disparar un par de tiros a ciegas. A menos, claro, que me recomiendes que pidamos por cable a Simia un par de regimientos. Nuestras opciones, Mushtaq, son menos que pocas, y ninguna de ellas puede llevarse a la práctica…, pero, a ver, tus dientes, ¿no eran antes de otro color?

– Los últimos acontecimientos me han obligado a recurrir al uso del betel, señor. Mucho más beneficioso para la salud, si me permite añadir, que el alcohol.

– Pues a mí me cuesta encontrarle la gracia a lo de escupir.

– Se parece mucho a vomitar, a decir verdad, aunque puede que sea un poco más discreto. -Los dos se miraron fijamente mientras des____________________tancia no acababan de compensar la casi completa ausencia de alegría.to de instrumentos regionales y unas risotadas cuyo volumen y consde los alojamientos del Coronel Prokladka se oía el sonido indistin

El Coronel ruso se había rodeado de una cohorte de individuos de mala fama, todos con alguna tacha en su historial que había llevado a su brusca destitución de sus deberes al oeste de los Urales y a su inme_diato traslado aquí, y que a esas alturas, ellos solos, controlaban todas las formas imaginables de vicio en la ciudad, incluyendo algunas todavía no disponibles en ninguna otra parte. Su propio Ayuda de Campo o lichnyi adiutant, Klopski, por ejemplo, había importado de Shanghai e instalado varias máquinas peculiares, de vapor, encendidas con lámparas de nafta más brillantes y modernas de las que se podían encontrar en ningún lugar de Europa, que proyectaban, rodeando completamente al operador sentado ante el panel de control, en diversos colores no estrictamente naturales, un panorama que ofrecía una serie de los lla__mas tan voluntariamente esclavizadas a estos aparatos como cualquier fumador de opio a su pipa.mados Enigmas Chinos, tan convincente en su imitación de mundos alternativos que cualquier tentación de juego inocente degeneraba rápidamente en un hábito adictivo; de hecho, ya había incontables al

– ¿Qué mal hace? -se encogió de hombros Klopski-. Un miserable kopek por sesión; no es como el juego, al menos no como el juego tal como lo conocemos hasta ahora.

– Pero tus quioscos -se quejó Zipyagin-, sobre todo los que tienes en el bazar…

– Ya estamos con las peleas de aldea, Grigori Nikolaevich. No le hace ningún daño a tu sector, según me cuentan tus propias chicas.

– ¿Las que visitas? Yob tvoyu mat'. No me creería ni la mitad de lo que cuentan. -Se intercambiaron muecas que parecían sonrisas. Para ese ejercicio moral nocturno habían formado un sórdido zastolye en un bar altamente ilegal más allá de los límites de la ciudad, casi mo__tivamente.nopolizando el local, salvo por un puñado de vecinos que bebían fur

– Tampoco es que disminuya el comercio de opio, en lo más mí_nimo. Todo el mundo se aprovecha de esas unidades «chinas» tuyas, Klopski, incluidos muchos imanes.

– Yo diría que tienen derecho a un porcentaje.

– Acabarán convirtiéndote, está tan claro que nadie apostaría a que no caerás.

– Pues la verdad es que por un breve tiempo experimenté con el islam…

– Vania, creía que nos conocíamos. ¿Cuándo fue? ¿Saliste al desier_to y empezaste a girar o qué? ¿Tu espíritu salió disparado en todas di_recciones al instante?

– Fue después de la carta de Fedora. Y de encontrarme con aquel pícaro de caballería, Putyanin, que dijo que la había visto en San Petersburgo justo antes de que saliéramos…

– Según recuerdo, fuiste a por él con una granada de mano…

– El había sacado una pistola.

– Se la apuntaba a su propia cabeza, Vania.

– Poshol ty na khuy, ¿y tú cómo lo sabes? Si fuiste el primero en salir corriendo…

La principal preocupación en este paraíso de lo deshonroso era un profeta conocido en la región como «el Doosra», que se movía por el norte y a quien el desierto había vuelto «loco», según aquellos que sólo poseían una parcial comprensión del concepto. Como era cos__da bajo un único gobernante chamánico, que no era él, sino otro, «el que viene».tumbre por esos lares, se había transformado en un elemento vivo del desierto: cruel, casto, sin mácula de reflexión. No se sabía cómo había sucedido -locura hereditaria, agentes venidos de más allá de uno de los horizontes, influencia chamánica más cercana-, pero el caso es que un día, a pesar de no haberse aventurado nunca fuera del Taklamakán, anunció, como si lo hubieran conducido a una altura inalcanzable en toda la tierra desde donde se disfrutara de una visión minuciosamente detallada del norte de Eurasia, la llegada de una avalancha de luz que se abatiría en un arco único y poderoso desde el oeste de Manchuria a Hungría, una inmensidad que debía ser redimida por entero del Islam, del Budismo, de la Socialdemocracia y el Cristianismo, y uni

El descubrimiento por parte del Doosra de la ametralladora Maxim IV, como el Teniente Coronel Halfcourt informó debida____________________do y que muchos simplemente atribuían al conocido entusiasmo del Doosra por el opio, elción que, hasta la fecha, muy pocos, por no decir nadie, habían intuidios con respecto a las esperanzas panturianistas». Remotas lamaserías, caravanas en movimiento, puestos de telégrafos en pozos importantes empezaron a caer bajo la implacable onda expansiva de una revelamente a Whitehall por telégrafo (sin codificar, para irritación de la central), se contaba «difícilmente entre los más prometedores episo ganja y cualquiera de los aceites de fusel re____________________do por las arcadas de barro hasta perderse para siempre en los yermos azotados por el viento.che, misteriosos casos de alucinación e invisibilidad real, y huidas aullando al Gran Juego -¿todos túrquicos?, por el amor de Dios-, el grado de complicación abrumó a muchos de los viejos agentes establecidos en el Asia Interior, y los daños mentales en el grupo del Coronel Prokladka fueron tal vez los más espectaculares: explosiones a medianotejidos como para distinguirlos. Ahora, con otro jugador recién llegagionales, solos o combinados, con nombre o sin él. Los intereses de Inglaterra, Rusia, Japón y China en la región, por no mencionar los de Alemania y el Islam, ya estaban, según muchos, demasiado entre