– Una serie de obstáculos que afrontar -dijo ella-. ¿Qué otro tipo de viaje existe?
Pasaron la noche en el hotel Zagreb. Poco después de que salie__líticas. Ella tomó café y una palacinka y paseó por las callejuelas de la ciudad, a mediodía, siguiendo un impulso demasiado oculto para que pudiera explicarlo, y entró en una pequeña iglesia, se arrodilló y rezó para que no le pasara nada a Vlado.ra el sol, Vlado desapareció tierra adentro en una de sus misiones po
Al anochecer se sentó en una mesa en la terraza de un café, y, por la tranquilidad con la que él se acercó caminando por la placita, ella supo que había habido un momento de diversión en su jornada del que no le hablaría. En cuanto entraron en la habitación, él la abrazó, le hizo darse la vuelta, la colocó a la fuerza a cuatro patas, le levantó el vestido y la penetró salvajemente por detrás. Los ojos de Yashmeen se llenaron de lágrimas, y una gran desesperación erótica la invadió como una respiración interminable. Se corrió con la intensidad a la que se había acostumbrado con Vlado, esta vez intentando hacerlo en silen_cio, para que al menos eso fuera suyo, pero no lo consiguió.
– ¡Me has devorado el corazón! -gritó.
Cyprian, al embarcarse desde el Molo San Cario en el vapor ex_preso de Lloyd Austriaco John of Asia, encontró los muelles atestados de cazadores de mariposas, observadores de pájaros, viudas y divor____________________nita que se extendía entre ellas.nes austríacas de Pola y las Bocche di Cattaro y en la costa casi infinerse que eran espías extranjeros, pues Italia, Serbia, Turquía, Rusia y Gran Bretaña querían saber qué se estaba tramando en las instalaciociadas, fotógrafos, colegialas con sus tutores, todos los cuales, sin hacer un uso descabellado de los órganos de la imaginación, podía supo
La figura alta y blanca de Yashmeen, con la sombrilla sobre el hombro, ya un espectro a plena luz del sol, se fundía con las multitu__guió viendo su pálido fantasma alargándose aun mucho después de que se hubiera desvanecido detrás del faro y los rompeolas.des que entraban y salían por los árboles entre el muelle y la Piazza Grande. Un joven abedul en un bosque sombrío. Pero él todavía si
Si hay algo de inevitable en la llegada por mar, pensó mientras contemplaba cómo las posibilidades en tierra se estrechaban pro__no, no hay duda de que existe una simetría especular en la partida, unagresivamente para acabar reduciéndose al muelle o grada de desti negación de esa inevitabilidad, una apertura desde el punto de embarque, empezando por el momento en que se aligeran cabos y se desata el destino, a la vez que aparece lo desconocido y puede que hasta lo no creado por delante y por detrás, a babor y a estri_bor, por todos lados una expansión de la posibilidad, incluso para la tripulación del barco, que puede haber hecho esa travesía cientos de veces…
El plan era recoger a Bevis Moistleigh en Pola, la base naval aus_tríaca a cinco horas de viaje por la costa, en la punta de la península de Istria. Bevis había ido allí haciéndose pasar por un neurasténico con pocos medios, y se había alojado en un modesto hotel junto a la Via Arsenale.
Bordearon tranquilamente la costa roja y verde de Istria, y cuan__biertas advirtiendo a los turistas con do se acercaban a Pola, un oficial del buque se puso a recorrer las cucámaras que, por razones mili____________________cho, del tipo que considerarían imperdonable el empleo de niños núbiles como «agentes» de campo.nes de una pareja que Cyprian ya había calado como espías de despataba bajo la tutela de una prima de su madre, Lady Quethlock, con quien hacía poco había pasado unas breves vacaciones en Venecia antes de volver a la escuela en el Zhenski Tzrnogorski Instituí de Cetinje. En cuanto Cyprian observó a tutora y pupila juntas, ciertos gestos, matices, en el roce, a veces intencionados, otras contenidos, así como tormentos infligidos públicamente de un refinamiento que él reconoció al instante, le indicaron claramente que estaba en presencia de una Lady Espía y su aprendiz. Se lo confirmaron las murmuraciona infancia en el curso de distintos accidentes de golf, y que ahora eslúcido de linón y encaje blancos, sin sombrero, encantando a todos a su paso, incluido él mismo, supuso. No le costó enterarse de que se llamaba Jacintha Drulov, que su madre era inglesa y su padre croata, ambos aristócratas, que desgraciadamente habían fallecido en su tiertares, se prohibía hacer fotografías. Cyprian se fijó en una enérgica jovencita que corría por todo el barco en un traje de marinerita trans
– ¿En qué está pensando esa maldita mujer?
– Zorra con suerte, la llamaría yo. Yo sí que sé lo que estoy pen_sando.
Cuando Bevis Moistleigh subió a bordo en Pola y vio a Jacintha, al instante y públicamente, se enamoró perdidamente. Cyprian se ale__cubrir Bevis por sí solo.gró mucho por él, claro, pues hay poca pasión en el mundo, ¿no?, pero optó por guardarse para sí sus sospechas sobre la taimada capullita de alhelí, al menos por el momento, en parte para ver cuánto podía des
El John of Asia pasaba entre ciudades-isla, variaciones del tema de Venecia, cúpulas, villas y santuarios arpegiados a lo largo de la irre_gular costa croata, campanarios blancos y torres menos explicables, mas antiguas, más grises, erigidas contra alguna antigua visita que ya no podía definirse, y extraños islotes en miniatura que no solían aparecer en las cartas marinas, con antiguos edificios demasiado pequeños para el culto, la vigilancia o el encarcelamiento. Unos peces que en la zona se conocían como «golondrinas de mar» saltaban entre las crestas de las olas. Desde el salón, donde águilas bicéfalas adorna__perada que estuviera por tener compañía, habría soportado sentada; sin embargo, resultaba que Jacintha parecía escuchar con una peculiar seriedad.ban los muebles, los cortinajes y casi cualquier sitio al que se mirara, Cyprian contemplaba el escenario en movimiento, mientras Bevis soltaba una interminable parrafada que ninguna chica, por más deses
– Como muchos han demostrado, en especial, supongo, Baden-Powell, no puede subestimarse el valor de fingir que se vive en un es_tado de estulticia. Es más, Jacintha, ¿sabías que ahora existe una rama entera del espionaje que se llama Estulticia Aplicada? Sí, incluida mi propia escuela, una especie de centro de formación dirigido por el Servicio Secreto, en realidad cerca de Chipping Sodbury, el Moder_no Instituto Imperial para la Instrucción Intensiva Ideal en Idiocia, o M.6I., como se le suele llamar.
– Cuánto más divertido, Bevis, que la aburrida academia para jovencitas a la que debo asistir, tan espantosamente normal, ya sabes.
– Pero, Jacintha, hazte la idea de que en el M.6I. ningún aspecto de la vida escolar se deja de lado, incluso la comida era idiota; en el re_fectorio, por ejemplo, la manía de las fritangas se amplió a extraños productos como bombones de chocolate y magdalenas, que se freían en aceite abundante…