– Ne razumen -dijo Danilo.
– Los austríacos no quieren que ninguno de ustedes llegue a la frontera croata. Han mandado vehículos motorizados y al menos una docena de hombres bien armados.
– ¿Por tan poca cosa como nosotros? -dijo Cyprian.
– Nosotros, los de la… -Batko, fingiendo una mueca, dejó un la_tido de silencio en el que 110 parecía recomendable insertar «Mano Negra»-, siempre protegeremos a los nuestros. Pero ustedes son huéspedes en Bosnia y la tradición dice que los huéspedes son los últimos en morir. Y visto quién quiere matarles… -Se encogió de hombros.
– Las opciones que les quedan a partir de aquí son pocas. -Senta extrajo un mapa pequeño y deteriorado, que parecía arrancado de una guía-. Pueden ir a pie, por el río, aquí, dos días, hasta Banja Luka, y si allí les parece que pueden arriesgarse a tomar un tren, intenten llegar a Zagreb. O pueden volver por donde han venido, de regreso a través de Vakuf, hasta Bugojno, donde pueden tomar la diligencia, a través de las montañas hasta la costa y buscar un barco que les saque de Split. Hay, claro, miles de senderos practicables, y es fácil perderse, se acerca el invierno y abundan los lobos, así que la ruta de la diligen_cia tal vez sea la preferible, siempre que se mantengan alerta.
– Una vez que hayamos superado las cumbres -dijo Cyprian-, me sentiría cómodo en el Velebit, y conozco a gente allí. Pero supongo que no podemos contratar a un guía para esta vertiente -comenta_rio que causó cierta diversión.
– En estos tiempos todos están muy ocupados – explicó Batko-. Si necesitaran ayuda de verdad, griten «Unión o Muerte», pero no les garantizo nada…
La charla muy pronto se volvió académica.
Cyprian y Danilo recorrieron un valle, las hojas de las laderas es__da otoñal de los humanos y el ganado; el aire fresco y calmo; y ni el menor signo de atención no deseada desde que dejaran a Batko y Senta, rostros arrugados en triste despedida, junto a las fabricas de cloro en las afueras de la ciudad.carpadas cambiaban de color; los sauces junto a la orilla, ya desnudos, exhalaban melancolía; pequeñas cascadas caían ruidosas ante la retira
Al atardecer, compraron una trucha y unos cangrejos cocidos y los metieron en una bolsa, y acababan de adentrarse en un olivar don____________________pezaron a graznar, como si este tipo de situaciones sólo se produjeran durante el día.carillado de los muros de piedra de la carretera. Manchas de polvo blanco salían despedidas por el aire. Atravesaron el olivar a la carrera, las hojas de los árboles se agitaban nerviosas en la tormenta invisible, la fruta casi madura caía. En algún lugar, los gansos se despertaron y emde cubrirse, y ya, pues la muerte invisible acechaba por todas partes, «como Dios», se le ocurriría a Danilo más tarde. El yeso saltaba descascordiosamente en otras partes, aunque era imperativo encontrar dónde pensaban hacer noche cuando, sin previo aviso, el aire se llenó del ronroneo a alta velocidad de munición de 9 mm Parabellum, que por el momento sólo alcanzaba superficies no humanas y rebotaba miseri
– ¿Lleva pistola?
Danilo agitó una pequeña Savage del 32 del ejército portugués.
– Tanto da, sólo tengo dos cargadores.
Corrieron medio a ciegas hacia las alturas. La oscuridad los salvó. Se vieron perseguidos ladera arriba, entre rocas puntiagudas, adentrán____________________ridad daban miedo.bra en sombra, cerca de entradas de cuevas que más que ofrecer seguvorosa hacia el crepúsculo. Los fugitivos ansiaban salir de allí, y aun así sabían que sus únicas posibilidades de escapar estaban al aire libre, lejos de los refugios, de los pabellones de caza y los balnearios. Tenían que quedarse donde las martas se deslizaban como fantasmas de somnía en los valles. La luz de esas montañas se volvía más solemne y padida que bajaban las temperaturas y las primeras nieves aparecían en las alturas. El humo de las chimeneas de los fuegos de lignito se reutra el invierno que ya casi había llegado a este país; las montañas de piedra caliza parecían ascender al cielo, volverse más orgullosas, a meces de la Crisis… Las ovejas que ya se habían fundido con las sombras de las nubes por el fondo de los valles acababan de ir a refugiarse contre, y cuestiones como el acero de aleación, la pureza geométrica del ancho de vía, los ferrocarriles, los horarios y la red ferroviaria más grande, por no mencionar la hora europea, que habían definido su día a día hasta ese momento, dejaron de importar, y se vieron arrastrados al siglo pasado. El otoño seguía su curso, los colores se oscurecían, el negro que se encuentra en el corazón de todo color se reafirmaba. Las montañas se envolvían en banderas de nubes desgarradas que parecían proceder de distantes batallas que ya habían empezado a librarse, avandose en el bosque y las montañas, por un terreno cada vez más silves
Todo convergía hacia el negro, una oscuridad que no atenuaban las llamas de las velas ni el humo de madera. Cada noche comenzaba un drama, en idiomas que a veces ni siquiera Danilo llegaba a enten_der. Fuera de las pequeñas cuencas del interior llamadas poljes, donde vivían los aldeanos que tan sistemáticamente los habían evitado a la luz… ¿dónde entre esos yermos de piedra caliza había siquiera pue____________________tias. Las superficies calmas de los estanques de montaña reflejaban la luz de oro blanco de las estrellas, oscurecidas de vez en cuando por lo que flotara en el aire en ese desierto mineral.nirse, encender un fuego, cocinar o administrar…, toda la comunidad se retiraba a guaridas, a túneles, con la indiferencia dorsal de las besblos? Después de anochecer, ni un alma se aventuraba fuera para reu
Un atardecer, justo antes de la puesta de sol, alzaron la vista hacia el muro de las montañas y, a lo largo de toda la línea de horizonte de la cordillera, vieron unas extrañas manchas de luz, por todas partes, demasiado brillantes para que las causara la nieve pero no tan rojas o anaranjadas para deberse al fuego, mientras inmensas cortinas de va____________________que al instante comprendieron que deberían haberlo visto.ción condensada, dirigida a algo que Cyprian y Danilo no veían, auncima de su arco puro recortado en silueta, una figura humana, con capa, solitaria, inmóvil, que no esperaba, que no hacía señales, que ni siquiera miraba el espectáculo que se desarrollaba en la ladera, pero que contenía en sus severos contornos una cantidad inmensa de atenpor resplandeciente barrían el valle abajo, y, alzándose sobre el reflejo en el río de este pasaje incandescente, sobre un puente antiguo, por en
Una noche, en una ladera negra sin nombre, los sorprendió una tormenta que había descendido del norte y un silencio premonito_rio. Danilo, un urbanita toda su vida, miró alrededor, como si esperara que apareciese un vendedor de paraguas.
– Djavola! ¡Menudo tiempo!
– A menos que uno sea británico -señaló Cyprian-, en ese caso es como estar en casa, sí, hasta resultaba bastante acogedor… ¿Cree que los habremos perdido?
– Más bien diría que han hecho que nos perdamos. Nos han em_pujado hasta aquí, donde la montaña les hará el trabajo. Y de paso se ahorran unas balas.
Se habían detenido, temerosos, y se apretaban contra la piedra, resbaladiza por el hielo, y era como si hubiera sido levantada incon_tables eras atrás precisamente para ese momento… No llegaba luz de ninguna parte. Sabían que el terreno se abría por todas partes en barrancos cuyas paredes caían en picado. Ninguno de los dos sabía cómo bajar de ese feroz y negro precipicio.
Cuando tropezó y cayó, Cyprian se entregó por primera vez a un abrazo que no le deseaba, mientras se volvía una parte más del reino mecánico, y el cuerpo con alma en el que había creído hasta ahora se tornó de repente en mucho menos importante que la masa, la velo____________________fuerzo y, al no sentir más dolor del esperable, se levantó. Danilo había desaparecido. Cyprian lo llamó, pero la tormenta hacía demasiado ruido. Ni siquiera sabía por dónde empezar a buscar. Se quedó quieto bajo la lluvia, casi aguanieve, y pensó en rezar.tras la tormenta rugía por todas partes, se puso de rodillas con gran escidad y la fría gravedad, aquí, ante él, detrás de él, a pesar de él. Mien