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– Latewood.

No sonó muy lejos. Con cautela, cegado por la noche y la tor__mal, empapada y rota, que no podía ver.menta, Cyprian se movió hacia la voz. Se topó con una presencia ani

– No toque nada. Creo que me he roto la pierna.

– ¿Puede…?

– No puedo apoyarme en ella, acabo de intentarlo. -Hacía mucho, en habitaciones alquiladas, entre sombras de soportales, jardines pú_blicos, comodidades burguesas en un mundo en paz, Cyprian había llegado a imaginarse dotado para oír los restos de verdad que subyacen tras las mentiras que todos cuentan en la oscuridad. Aquí, aho____________________bían encontrado en una casa vacía ladera abajo.demos servirnos de esto. -Se trataba de un antiguo Mauser que hara, en esta negrura menos comprometida, lo que oyó de Danilo era demasiado claro-: Tiene que sacarme de aquí -dijo con un tono de voz apenas fingido; era imposible que ocultara otro significado-. Po

– Pero lo necesitaremos para…

Con paciencia, Danilo se explicó. Cyprian se sacó el abrigo, que el viento casi le arrancó de las manos, luego la camisa, el frío le golpeó como un matón callejero indiferente a sus súplicas, desgarró la cami_sa en tiras y, con dedos que se le entumecían rápidamente, intentó atar el rifle a la pierna rota de Danilo a modo de tablilla.

– ¿Puede enderezarla?

Puntas de hielo se lanzaban horizontales hacia sus caras.

– Puedo, pero no tengo claro que quiera. -Incluso con las manos entumecidas, Cyprian podía percibir la herida. Sus manos, habituadas a palpar la musculatura de las extremidades, a la delicada valoración de la perfección física, se sentían ahora incapaces de hacer frente a la ne__siera por el dolor-.cesidad de reparar el daño-. Hágalo -gritó Danilo con rabia, contra el viento. Allí no había ninguna razón para que no chillara cuanto qui En tu kulo Dio!

Con la culata del rifle bajo la axila, Danilo descubrió que podía cojear distancias cortas, al menos al principio. Pero avanzaba muy des____________________cluso pensarlo. Los lobos se llamaban unos a otros, como si siguieran la pista de un menú nocturno que amablemente les habían repartido. De vez en cuando, pasada la tormenta, la luz de luna permitía ver algo y hacía resplandecer un par de ojos interesados. Sólo lo bastante para que la criatura volviera la cabeza a un ángulo diferente, como si no quisiera revelar su mirada durante demasiado tiempo. A esas alturas, Danilo tenía fiebre. Su peso iba creciendo lentamente hasta la inercia absoluta de un cadáver. A veces, inexplicablemente, ya no estaba allí.raban un momento, se congelarían. Moverse era la clave, llegar a un lugar seguro era en ese momento un lujo demasiado remoto para inbitadas. Antes de que murieran congelados. Esa, en cualquier caso, era la teoría. Pero ni un refugio, ni la menor bolsa de aire en calma en la que una llama durara lo suficiente para prender, ni un saliente lo bastante amplio para permitirles cinco minutos de sueño, ninguna de esas comodidades domésticas iban a aparecer. Y había que tener en cuenta la congelación, a cada paso, a cada cambio del viento. Si se papacio, le dolía demasiado, y al poco Cyprian estaba cargando de nuevo con el peso de Danilo. Sabía que tenía que seguir las bifurcaciones hasta que llegaran a un precipicio importante y entonces descender al lecho de la corriente y seguir colina abajo hasta encontrar zonas ha

– ¿Dónde está? -Cyprian percibía cómo el viento arrastraba su voz hacia la vasta indiferencia.

– ¿Dónde está? -gritó. Deseó, desesperadamente, que no hubiera respuesta.

La lluvia soplaba por el valle, al borde de la nieve, picando, fina, como un vagabundo blanco europeo con perversas intenciones.

– Esperaba, no sé, un fin de semana en el campo o algo por el esti__tura no baja de diez grados, un abrigo ligero debería bastar.» Theign, cabrón, muchas gracias.lo -dijo Cyprian-. «¿Nieve? No te preocupes, en Sarajevo la tempera

Habían encontrado un pueblo muy pequeño, una acrecencia de cantería suspendida de la ladera de una montaña, y les habían permi____________________trucción, iniciada hacía mucho con un simple cobertizo de campo, se había ido ampliando a lo largo de los siglos. El aguanieve y la nieve mordientes, llevadas por el viento, corrían por los barrancos, gemían entre las tejas de los tejados. El otro lado del dados, túneles perforados en la nieve, patios embarrados, cuya constido pasar allí el invierno. Se iba de una habitación a la siguiente, algunas con tejado y otras sin él, por toscas escaleras y pasajes abovevalle a menudo era invi____________________ciendo más patatas. Ya no deben de quedarle muchas».terior de algún acontecimiento familiar que de otro modo se habría quedado puertas adentro, bajo las contraventanas del silencio. «Ella cree que tiene frío otra vez», decían asintiendo, o: «Snezana está cosamente guardado a medida que avanzaba el invierno, de ahí que en el pueblo se considerase legítimo matar, o al menos apuntar y disparar, a cualquiera que se llevara leña que no fuera suya. El olor de humo de leña por todas partes, entre las paredes de piedra, era un signo exro con un tiempo favorable, pero que por lo general se alargaba una o dos noches más; sin embargo, lo que preocupaba más a los residentes era la ubicación de las reservas de leña, un tesoro cada vez más celoto a lo largo del valle. Cyprian lo olía cuando el viento soplaba en la dirección correcta, y de vez en cuando era posible cruzar al otro lado con una muía y recoger un poco, una tarea que llevaba un día entecuperable. Perros húmedos, descendientes de ancestros que habían vivido aquí durante las Eras Oscuras, recordando muros soleados a cuya sombra se habían tumbado en el pasado, buscaban ahora la incertidumbre de la vida puertas adentro. Había explotaciones de lignisible, las nubes descendían en salientes afilados que se extendían como las defensas de una ciudad amurallada, todo color había desaparecido, el verano era un país de leyenda melancólica, que ya no era real ni re

Primero por la fiebre, luego, al deslizarse poco a poco y suavemen_te hacia el sueño, mientras iba mejorando lentamente, Danilo empezó a hablar de Salónica, la ciudad de su juventud, las mujeres junto a las fuentes por las mañanas, el pastel de kwezo de su madre, los desfiles por las calles de luchadores y músicos gitanos, los cafés que no cerraban.

– Al principio, intentaba volver siempre que podía, pero las res__señársela algún día, Latewood, Salónica es el mundo entero en una sola ciudad, y tiene que conocer a mi prima Vesna, canta en un antro de hachís en el Bara, la amará como la amo yo…ponsabilidades en Sarajevo se acumulaban, y un día me desperté y me di cuenta de que me había convertido en bosnio. Ojalá pudiera en

Cyprian parpadeaba con educación. Nunca había surgido la cues____________________guro otro rato más, por breve que fuera.cialmente para la sopa, así como una a menudo absurda voluntad para sacrificar toda comodidad hasta cerciorarse de que Danilo estaría sedió descubrir en su personalidad talentos antes insospechados, espete, Cyprian se había convertido en una madre para Danilo. Le sorprenras, o por el simple descubrimiento de que ninguno era el tipo del otro, o, más extraño aún, por el hecho de que, apenas conscientementamiento general que ambos jóvenes tenían que soportar a todas hotión del deseo, ni entre ellos ni con terceros; debía de ser por el ago

La primera liberación del deseo produjo en Cyprian el goce ines____________________ridad, un enfriamiento general de la temperatura…gún modo misterioso ya no estaba ahí y lo ocupaba otra cosa, una clales, un tramo del cual hubiera estado esperando sin dirección, de aldido en el sensorio del día, como si el tiempo tuviera nervios sexuara para intervenir en cuanto fuera necesario, para entrar en los paisajes de dolor del sueño o el delirio del otro hombre. De repente, no, de repente no, más bien como uno se despierta a veces muy despacio a la conciencia de que hay luz en la habitación, se dio cuenta de que desde hacía un tiempo indeterminado ni siquiera había imaginado el deseo, su despertar, su satisfacción, la menor ocasión para ello. El desequilibrio que estaba acostumbrado a sufrir como un espacio atursas, y estaba sentado velando el sueño de Danilo, como si se preparaperado de un primer orgasmo. Era una noche negra y de nubes espe