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Por supuesto que pasó, como pasan los latidos del deseo, pero lo extraño es que, inesperadamente, se encontró intentando recuperar_lo de nuevo, como si fuera al menos tan deseable como el deseo mismo.

Danilo se defendía bastante bien con un bastón que tenía una ca_beza de lobo por empuñadura; se lo había tallado a lo largo del in_vierno, en fresno de las montañas, su amigo Zaim. Un día entró en casa y se encontró a Cyprian cortando patatas, zanahorias de invierno y cebollas para hacer una sopa, y por primera vez hablaron de su viaje por las montañas.

– Fue suerte. -Cyprian se encogió de hombros-. Tuvimos suerte.

– Fue la voluntad de Dios -dijo Danilo.

– Y dime otra vez, ¿cuál de tus varios dioses fue?

– Sólo hay un Dios.

Cyprian distaba mucho de estar seguro. Pero, dada la utilidad de seguir apegado al día, se limitó a asentir y siguió picando la verdura.

Cuando volvieron a las vías paralelas de acero, se encontraron con que las líneas nerviosas eran presas de una ansiedad casi mortaclass="underline" bandas de irregulares con largos rifles antiguos cuyos accesorios de latón lle____________________sieran presenciar un espectáculo impío, una representación de la pasión sin Cristo.tas ingleses, que era por lo que esperaba Cyprian que le tomaran, o ni siquiera hacia los alemanes, que los había a montones, como si quilleros turcos que se encaminaban a Constantinopla y a la revolución en curso, el ejército regular austríaco acantonándose en las fronteras, parando a todo el mundo, sin la menor indulgencia hacia los turiscos con Mannlicher proporcionados por sus amos austríacos, guerrivaban grabados versos sagrados del Corán, unidades de bosnios católi

Forma parte de la naturaleza de la presa, reflexionaría Cyprian más adelante, que a veces, en lugar de someterse a las exigencias de un de_predador, se empeñe en ponerle dificultades. En huir para salvar la vida. En disfrazarse. En desaparecer en nubes de tinta, kilómetros de matorral, agujeros en la tierra. E incluso, por extraño que parezca, en presentar batalla. Los darwinistas sociales del momento no paraban de cantar las gozosas ventajas de los colmillos y las garras ensangrentadas, pero no se mostraban tan exaltados en relación con la velocidad y el engaño, el veneno y la sorpresa.

Lo importante en cuanto a los disfraces, pensó Cyprian, era no parecer ruso. No se trataba de que las habilidades que requería vinie____________________pinacas?», «¿Así que estedado y la habilidad de traslucir algo menos que completa adoración, mientras soltaba una diatriba contra todo lo bosnio, los alojamientos, la comida: «¿A quién se le ha ocurrido este espanto de cordero con esran a él de repente por una providencia especial, esta vez había pocas cosas que no hubiera hecho ya antes. En Bosna-Brod se vio obligado, desde debajo de un atuendo cuyo vínculo con cualquier tipo de buen gusto más valía dejar inexplorado, a interpretar el papel de la esposa de un funcionario inglés que despreciaba todo lo que no fuera de su país y, en una tesitura chillona, exigía que le permitieran reunirse con su marido, hacia quien, aunque fuera de ficción, Cyprian tuvo el cui kapama es bueno, eh?», e incluso, como si no se diera cuenta de lo peligroso que podía resultar, contra los hombres: «¿Pero a qué sueño de doncella pensáis responder con esos ridículos bombachos y esos pañuelos?», y lo extraño era que esos irregulares eran tan apuestos y musculosos como jamás se hubiera atrevido a soñar…, pero en ese momento importaba más localizar las armas de fuego, las visibles y las que no estaban a la vista, que probablemente serían hos____________________día de los sentimientos.nilo había vuelto a hacerse notar, junto con su desesperación. Había horas en su viaje en las que Cyprian quería llorar por el sufrimiento del otro hombre, pero sabía, con la ausencia de piedad propia sobre todo del ave rapaz, que la supervivencia, en casos como el suyo, no dependie recordaba haberlos visto siquiera, si bien ahora la herida de Dapleta que, después de que Danilo y él hubieran superado el brete, namáticamente, más de una posible vía de escape… Otras veces recurría a lo contrario del disfraz y se prestaba a una sumisión fatalista tan comtiles, en cuestión de minutos, y entonces elegir, a esas alturas casi auto

En Belgrado se encontraron con que la navegación estaba prohi____________________ta seguirían cubiertas de nieve durante semanas.cionados, quebrados, mutilados pero todavía en pie, aislados en las alturas, con rostros extraña y cuidadosamente concretos, Danilo y Cyprian se desplazaron hacia el sur por Serbia, aun sabiendo desde el primer momento que todas las carreteras de las montañas hasta la cosnación irritada de salir de allí. En la niebla de finales de invierno, entre cúpulas y agujas de hierro herrumbroso y piedra, ángeles desproporbida en los dos ríos. Eso hizo que a Cyprian se le disparara la determi

En Pljevlje se detuvieron sólo un día para orientarse. Había nieve en las cumbres marrones. Era una preciosa ciudad pequeña con cua_tro minaretes, un campanario y el konak del Pacha, que se extendía por las faldas de las colinas. Las guarniciones austríacas estaban reti_rándose, como hacían por todo el Sanjak de Novi Pazar, como parte de un acuerdo con Turquía sobre la anexión: masas azules fragmen__dosamente, quintas parlanchínas de jovencitos con uniformes que no les quedaban bien marchaban hacia el crepúsculo general.tadas por la nieve caían intermitentemente, líneas que pasaban radialmente una tras otra, como si una enorme rueda apocalíptica hubiera empezado a girar por fin…,los discos del embrague se engarzaban rui

– Si encontráramos el modo de llegar a Kossovska Mitrovitsa -co_mentó Danilo-, que está a unos ciento cincuenta kilómetros de aquí, podríamos tomar el tren al sur para Salónica.

– Tu hogar de la infancia -recordó Cyprian-, Tu prima Vesna y todo lo demás.

– Años ha. Hasta ahora no lo había vivido como un exilio.

En el enero pasado, el reptiliano ministro de Asuntos Exteriores austríaco Aerenthal había conseguido por fin una concesión del Sul_tán para construir una línea desde la frontera bosnia, a través del San_jak, hasta la cabeza de línea turca de Kossovska Mitrovitsa. Y ahora allí estaba, aquel ferrocarril conceptual sin construir todavía, invisible bajo la nieve, los puertos de montaña y los valles, un elemento de la diplomacia que esperaba cobrar existencia material.

Cyprian y Danilo siguieron la ruta como bien pudieron. Viajaron con personal de intendencia y cantineras, a bordo del fantasmagórico material rodante de los militares y los vagones de ganado, casi siem__nes turcos sobre una colina que se alzaba tras una ciudad anodina, y eso era Kossovska Mitrovitsa.pre a pie, penosamente, hasta que un día vieron minaretes, y barraco

Allí subieron a un tren físico o material y traquetearon hacia el sur, tiritando bajo la humedad invernal, entre vaivenes y chirridos, durmiéndose y despertándose, como si estuvieran drogados, indife____________________plicablemente vino corriendo una joven con cabello rubio, que saltó sobre Danilo y le rarse de algún combate potencial. El destino había movido un peón, el gambito había sido rechazado, y el desaliento de lo perdido gimió en los cables telegráficos por todos los pasos, bajo la Montaña Negra de Skoplje, a través de la propia ciudad, más allá del Monte Vodno, por el valle del Vardar, a través de la región vinícola de la Llanura del Tikves, por Demir Kapija, la Puerta de Hierro, y así hasta llegar al Egeo, al final de la línea, a Salónica, donde al salir de la niebla de nicotina y hachís de la taberna de marineros Mavri Gata, o Gato Negro, inexnor, pero no una derrota completa, sino como una incitación a retituarios y lugares sagrados abandonados, con el viento soplando en andenes desolados, a Cyprian lo miraban de vez en cuando, aunque no de manera previsible, desde los pasos a nivel o las vías, en los arcos de las estaciones, como si fueran camaradas de armas que hubieran compartido un revés oscuramente vergonzoso en el campo del horentes a la comida, al humo, al alcohol… Durante todo el trayecto a través de Macedonia, pasando por estaciones de peregrinaje, por sanabrazó no sólo con brazos sino también con piernas, sin parar de gritar su nombre.