– Esta es mi prima -dijo Danilo cuando por fin dejó de sollozar lo bastante para poder hablar-, Vesna.
En otra ocasión, en otra vida, Cyprian habría respondido con el tono más mordaz: «Claro, encantado, cómo no», pero ahora no pudo reprimir una sonrisa con la boca, los ojos y los senos entre ellos. Tomó la mano de la joven.
– Tu primo me ha contado que su familia estaba aquí. Me alegro tanto como él de verte. Posiblemente más.
El alivio que sintió fue tal que rompió a llorar también. Nadie se dio cuenta.
Al llegar a Salónica, Cyprian y Danilo encontraron la ciudad re____________________derna, ortogonal, carente por completo del misterio de Dios. Vosotros, los del Norte, os sentiréis como en casa.»gentes conocidos como Jóvenes Turcos habían tomado el poder en su país. Desde entonces, Salónica estaba de los nervios. La ciudad era un hervidero de legiones de hombres armados con rifles, con pinta de haber sido bruscamente despertados y que sólo estaban de paso, como si este antiguo paisaje aromático de tejados rojos, cúpulas, minaretes y cipreses en laderas escarpadas y oscuras se hubiera convertido en la pensión de mala muerte de Europa. Todo el mundo había dado por sentado que Salónica caería bajo la influencia austríaca, pues Viena soñaba con el Egeo como los alemanes soñaban con París, cuando de hecho fueron los castos jóvenes revolucionarios de Turquía quienes ya habían empezado a reimaginar la ciudad. «Disfruta de la línea del horizonte mientras puedas», dijo Danilo casi llorando, «la idea de una ciudad sin mezquitas se nos echa encima, una ciudad anodina, moverberando todavía, como un gong que acabaran de golpear, por los acontecimientos de la primavera y el verano precedentes, cuando el sultán turco había sido obligado a restaurar la constitución, y los insur
En el puerto, entre la estación de tren y las fábricas de gas, en las cervecerías y los bares de hachís del barrio de Bara, las chicas eran ve____________________llones y zapatos a juego, cuyo inmaculado brillo Cyprian comprendió que haría peligrar su vida si lo cuestionaba o siquiera hablaba de él en voz alta.do lo eran), los hombres vestían trajes de un blanco o un perla chinales y de una belleza intermitente (pero asombrosamente bellas cuan
En el Mavri Gata había suficiente humo de hachís para aturdir a un elefante. Al fondo de la sala, como si estuviera detrás de un iconos_tasio del canto, tocaban sin descanso un oud, baglamas y una especie de dulcimer de percusión llamado santouri. La música era salvaje, de escala oriental, con los segundos y los sextos aplanados, y una especie de portamento sin traste en medio, y resultaba instantáneamente familiar aunque las palabras se pronunciaran torpemente en un griego carce____________________gastada, la rueda recubierta de hierro, y promesas de una desdicha a una escala que las universidades de los estados mayores militares sólo ahora empezaban a imaginar.bra de cada diez. En estas modalidades nocturnas, «rutas» las llamaban los músicos, Cyprian oía himnos no de patrias definidas, sino de la marcha a un exilio de por vida. Carreteras que esperaban la suela deslero del que Danilo, según confesión propia, sólo entendía una pala
Vesna era una llama, un foco brillante de atención conocida en la ciudad como merakloú.
– Tha spáso koúpes -cantaba-, romperé todos los vasos, saldré y me emborracharé porque me hablaste…
De vez en cuando aparecían cuchillos y pistolas, aunque algunas sólo para venderlas. A los clientes apropiados se les introducían som__rineros desertaban de sus buques de guerra por jovencitas de las calles que juraban desafiar a chulos o maridos sin importar lo níferos en la cerveza y les robaban todo, hasta los calcetines. Los mafatales que fueran las consecuencias. Clientes más curtidos, venidos de Constantinopla por negocios, se sentaban en mesas al fondo, fumando de argües, hablando para sí mismos sin mover los labios, escrutando cuantos ros____________________lación fuera demasiado obvio para exigir comentario alguno. Niños albaneses con montones desentándose simplemente como alemanes, como si el valor de la emumanes, hablando ubicuamente con los agentes del Comité, demasiado pagados de sí mismos para preocuparse por identidades alteradas, preles, zonas de la ciudad en las que entrar y salir sin molestias, en las que sólo podían ayudarles los «chicos derviches». También estaban los aletros iban y venían. Su presencia (Cyprian lo supo por Danilo) no era inseparable de las actividades del Partido de los Jóvenes Turcos y su Comité de Unión y Progreso, cuyo cuartel general estaba aquí, en Salónica. Estos jóvenes idealistas necesitaban aquí cosas más materia koulouria en bandejas mantenidas en equi__do. Se rompían cristales, los platillos se golpeaban repetidamente, los librio sobre cabezas perfectamente aplanadas entraban y salían corrienkomboíói se toqueteaban en docenas de ritmos, los pies seguían la mú_sica. Las mujeres bailaban juntas el karsilamás.
– ¡Aman! -gritó Vesna, ululó-: ¡amáaáaáan, ten piedad, te amo tanto…!
Cantaba una nostalgia tan profunda que la humillación, el dolor y el peligro dejaban de importar. Cyprian había dejado tanta emoción atrás que tardó ocho compases en comprender que era su propia voz, su vida, su pequeña victoria sobre el tiempo, transformadas en extremidades rubias, sonrisas primaverales y un corazón que latía con demasiada fiereza para reflexionar y que le llevaba hacia lo que sabía que necesitaba, sin lo que no podía vivir. Stin ipochí, como la canción, como tantas canciones, decía, de vuelta a aquel día… ¿Qué había pa____________________ño mundo sin duda servía, tal vez al modo en que para algunos, como sugería una de las canciones de Vesna, los niños, aunque pequeños, aunque no menos condenados, son por siempre más que suficientes.tante altura para verlo mejor, plantearse salidas, pero de aquí, entre el humo y las olas rompientes del deseo, nadie quería salir, este pequeles, desalentaban un análisis más cuidadoso. Era un mundo del que resultaba posible retirarse, al modo de un ángel, y sobrevolarlo a baste, con toda su fuerza, se había invertido, y así se seguiría haciendo, noche tras noche. Era la ausencia de toda duda lo que impresionaba a Cyprian, dejando aparte el ouzo y el hachís, cuyos componentes moleculares, que ocupaban a esas alturas todas sus células cerebracala, formada a partir de la nada durante las horas oscuras con un golpe mezquino, una extorsión trivial, un paso sin fe cada vez, un pequeño mundo en el que una ciudad entera de vidas, sin pensar, alegremensado? ¿Dónde estaba el deseo, y dónde estaba él, él, que estaba hecho casi por entero de deseo? Contempló el alba a través de la puerta que daba a la calle, el destino cíclico de una Creación más a pequeña es
Finalmente se habían filtrado noticias sobre la situación de la cri____________________mento, de la que se habían despertado a causa de algún ruido en el mundo exterior, un timbre o un animal perdido, del que tal vez nunca se sabría nada.cia la que todo había convergido, tan letal como una locomotora sin luces ni señales, perturbadora como lanzas disparadas en el último molonia, aunque eso no eran más que conjeturas, como todo lo demás en esta fase inmóvil de la Cuestión Europea, esta pesadilla diurna hacientemente movilizadas que se habían situado en la frontera con Pomán se había reunido con el Zar, llevándole una nota personal del Káiser, y poco después el Zar anunció que, tras pensárselo mejor, la anexión de Bosnia no le molestaba tanto. El continente se relajó. La decisión del Zar podía tener que ver con las divisiones alemanas resis de la anexión y las actividades de los grandes. El embajador ale