Hizo una señal y su equipo se sumergió, nadando la distancia que quedaba para evitar ser detectados. Se movieron con rapidez, sabiendo que Kent y sus hombres, James Berenger y Luke Walton, no tendrían armas si algo iba mal. Tardaron más de lo que le hubiera gustado, y Matt fue consciente de cada momento en que sus compañeros estuvieron sin apoyo. El necesario viento de Hannah, atraído para ayudar al equipo al final les estaba demorando ya que las olas crecían y la corriente submarina se hacía más fuerte. Sabía que el primer equipo habría convencido a los guardias de que la tripulación de mantenimiento habitual se había ido a pasar la noche a causa de la tormenta y que ellos habían sido enviados en su lugar.
Jonas estaba preparado para interceptar otra llamada telefónica si hacían alguna pregunta. Afortunadamente, el padre de Kent era griego. Esa era una gran parte la razón por la que le habían elegido para la tarea. No solo tenía el físico necesario, hablaba el idioma fluidamente y tenía reputación de abrirse paso hablando en cualquier situación.
Matt envió una plegaria silenciosa para que entretuvieran a los guardias hablando hasta que pudieran llegar allí y dar apoyo a los tres «electricistas». Cuando se aproximaban a las rocas, indicó a Rick y Jack que se separaran y se abrieran paso hasta el helipuerto. Tom le siguió a tierra, donde se quitaron los trajes de neopreno en silencio, los empaquetaron en la bolsa que habían traído para asegurarlos y llevárselos con ellos cuando se marcharan. Se había puesto un pequeño detonador en la bolsa como precaución. Si no podían recuperarlo, volaría en pedazos tras la partida. Colgándose armas al hombro y alrededor de la cintura, cogieron la bolsa con las armas del equipo uno. Matt y Tom echaron a correr a través de las sombras intentando encontrarse con el otro equipo, que había tenido unos buenos veinte minutos por delante de ellos y viajarían en un vehículo.
La villa estaba en el lado oeste con la central eléctrica más allá hacia el este. El bote había atracado en el lado sur, así que cuando nadaban hacia la costa, se habían dirigido justo hacia el sudoeste, cortando la distancia que tenían que correr tanto como era posible. El viento les golpeaba en ráfagas, aunque Matt tenía que concedérselo a Hannah… dirigía el viento en ángulo para ayudarles a ganar velocidad, en vez de ser un obstáculo. Siempre le había asombrado la habilidad de Hannah y su precisión cuando enviaba o llamaba al viento. Y Kate… su corazón dio un vuelco sólo de pensar en su callada y nada aventurera prometida… era una mujer con un cordón de acero recorriendo su espina dorsal, alguien que permanecía a su lado, no caminaba detrás de él. Cada una de las hermanas Drake darían todo lo que tenían, todo lo que eran, por recuperar a su hermana menor.
Matt se colocó el auricular, comentando mientras él y Tom maniobraban alrededor de los guardias.
– Desde este ángulo puedo ver a dos hombres en el tejado de la villa. No están en absoluto alertas, en realidad el viento les está neutralizando, pero podría haber más. Dos en el lado sur, entre las rocas, pero moviéndose hacia terreno más alto ya que las olas suben de altura y fuerza. -Dio las coordenadas, sabiendo que Jackson y Jonas estarían mapeando la posición de cada guardia a medida que llegaba la información.
– Tenemos patrullas rotativas -siseó Tom y se agachó entre las sombras.
Matt se dejó caer con él, tendido bocabajo, con el arma en el puño mientras observaba al vehículo y los guardias pasar lentamente, iluminando con focos el afloramiento de rocas y al interior de los arbustos. Contó los segundos, cada uno sincronizado con un latido de su corazón, a cada momento que pasaba se incrementaba el riesgo para los tres hombres que estaban siendo conducidos a la mini central eléctrica.
Estaba de pie y corriendo en el momento en que el vehículo salió fuera de la vista. Permaneciendo en las sombras, pero incrementando su velocidad sobre el terreno accidentado, evitando el cuidado camino al que sabía las patrullas itinerantes probablemente se limitarían en medio de la tormenta. Las olas rompían sobre las rocas a medida que la tormenta empezaba lentamente a ganar fuerza. Si Gratsos tenía algún talento psíquico, las Drake tenían que ser cuidadosas, utilizando sólo un suave toque y haciendo la tormenta tan natural como era posible para que él no pudiera sentir una oleada repentina. Matt no sabía muy bien como funcionaba, pero Kate decía que podía sentir el roce de energía psíquica cuando ésta era utilizada.
La central eléctrica se erguía delante, una pequeña estructura tras una valla de alambre. La verja estaba abierta, con un vehículo aparcado junto a la puerta abierta. Tom y Matt se deslizaron dentro de la valla y se abrieron paso hacia la puerta. Tom cogió el pomo y esperó hasta que Matt estuvo en posición antes de abrir la puerta para que Matt pudiera deslizarse dentro, con el arma lista en la mano mientras Tom le cubría. Comprobó inmediatamente la zona, avanzando para dar paso a Tom y cubrirle. Avanzaron en formación estándar comprobar-y-despejar mientras se movían a través de las filas de cables hasta que oyeron el sonido de voces.
– Sí, señor Gratsos -dijo la incorpórea voz masculina-, me dicen que quieren marcharse de todos modos. El tiempo está empeorando y temen quedarse atrapados aquí. Nuestros trabajadores habituales no están disponibles, ya se habían ido a casa anticipando la tormenta.
Hubo un corto silencio y luego el guardia suspiró pesadamente.
– Por supuesto, señor Gratsos, les registramos. No llevan armas.
Siguió otro silencio, éste no tan breve como el primero.
– Hay tres porque uno está sirviendo de aprendiz. -El guardia luchaba por mantener la exasperación fuera de su voz-. Sí, señor. Haremos el trabajo rápido para adelantarnos a la tormenta. -Su voz bajó-. Puede que tengamos que alojarlos esta noche.
Matt se arrastró alrededor de las hileras del techo al suelo, confiando en que Tom se ocupara del guardia cuando terminara la conversación con Gratsos. Todo su ser estaba concentrado en la seguridad del equipo uno. Los tres hombres estaban de cara a él, con los dedos entrelazados detrás de las cabezas, pareciendo absolutamente indignados. Kent parecía especialmente molesto, sus cejas estaban juntas mientras fulminaba con la mirada al guardia que daba la espalda a Matt.
– Podemos marcharnos -exclamó-. Esto es una mierda.
– Paciencia. -El guardia parecía aburrido-. Está comprobando vuestras IDs.
Kent miró a los otros dos.
– ¿Qué cree que planeamos hacer? ¿Robar con tantos guardias alrededor?
Algo pesado cayó al suelo en la dirección del guardia que estaba hablando con Gratsos.
– Despejado -confirmó la voz de Tom en la oreja de Matt.
Matt se aclaró la garganta. El guardia que apuntaba su arma al equipo uno se dio la vuelta, su dedo tensándose sobre el gatillo instintivamente. Matt le disparó.
– Vamos. Tenemos que desactivar el generador.
Elle se esforzó por abrir los párpados, obligándose a tomar cortos y superficiales alientos para aliviar el dolor de su cuerpo. Había intentado advertir al doctor que habían traído, y eso le había ganado otra paliza. No había salvado al médico. No había salvado a nadie… y mucho menos a sí misma. Estaba segura de que Stavros podría haberla matado… estaba rabioso por su resistencia… si no hubiera sido por Sid. El guardaespaldas una vez más se había entrometido y la había salvado, aunque no estaba segura de por qué. Había visto el aspecto de su cara, y por un momento había pensado que podría realmente matar a su jefe cuando, oyendo sus gritos, había irrumpido en la habitación, arriesgando su propia vida.