– También te ocurre a ti, ¿no? Ves dentro de mí cada vez más y más, incluso dentro de los oscuros lugares que intento escudar de ti.
Elle asintió con la cabeza y se apoyó en él.
– No tienes que escudarte de mí, Jackson. Tengo mis propios lugares oscuros.
– ¿Es el legado? ¿Es así cómo funciona? ¿Vinculándonos tan fuertemente que no podemos existir el uno sin el otro?
– No tengo ni idea de cómo funciona, sólo que existe -sonó amargada-. No me salvó, y no te salvó a ti, Jackson. Ya ni siquiera sé quién es Elle Drake.
Jackson la rodeó con el brazo.
– Yo sé quién es Elle Drake, y ahora mismo, con que uno de nosotros lo sepa es suficiente. Nos lo tomaremos con calma.
– Voy a ir tras él.
Él se quedó en silencio, desarrollando una protesta. No permitiría que Elle se acercase para nada a Stavros Gratsos, ni ahora, ni nunca. Tenía planes para ocuparse de ese hombre él mismo, pero necesitaba distancia. Tiempo y distancia. Los recuerdos eran muchos y un francotirador tenía un cierto método reconocible para los que le rodeaban. Incluso con el testimonio de Elle, no tenía pruebas de que Stavros estuviera involucrado con el tráfico de humanos. Lo máximo que podrían conseguir sería cargos por secuestro y violación, y posibilidades de que el hombre tuviera suficiente dinero para librarse. Todo el mundo había visto al magnate de barcos con Sheena MacKenzie. Pensaban que eran pareja.
– Voy a hacerlo, Jackson. No se va a librar de ésta. Voy a empezar a entrenarme y luego voy a ir a por él.
– Vayamos día a día, Elle. Vivir para la venganza no es bueno. Lo sé. He pasado por eso y te corroe hasta que tu humanidad desaparece.
– Él ya me ha quitado eso.
El perro se acercó más, y posó la cabeza en el regazo de Elle. Ella dejó caer la mano sobre la cabeza y le acarició el pelaje. Jackson sonrió.
– No hay forma de que pueda arrebatarte eso nunca, nena. Pero nos entrenaremos. Y seremos más fuertes. -Tensó el brazo, atrayéndola bajo su hombro-. Voy a pedir a Libby que venga.
Ella se apartó de un tirón, o lo intentó, pero la sujetó con firmeza.
– Simplemente escúchame. He estado pensando mucho en esto. Si permaneces conectada conmigo, entre los dos seremos capaces de sostener una barrera para evitar que Libby sienta las ramificaciones emocionales de lo que te pasó. Ha visto tu cuerpo, ya lo conoce intelectualmente, así que ayudar a tu sanación sólo la hará sentirse mejor, no peor. Tus hermanas te quieren, Elle, y tienen que ayudarte. Está en sus naturalezas, igual que cuando Hannah fue atacada. Todas necesitasteis ayudarla. Si permanecemos conectados y construimos juntos el escudo, sé que seremos más fuertes que nadie. Sólo tenemos que intentarlo.
Elle respiró profundamente y miró al mar ensordecedor. Siempre el mismo. Siempre diferente. Las olas rompían contra las rocas implacablemente, disparando la espuma blanca sobre las rocas, alisándolas y puliéndolas a pesar de que llevaban erosionándolas durante siglos. Adoraba el sonido del mar, y los colores, los profundos azules y verdes dependiendo del humor. Ahora mismo el sol estaba saliendo por el este, y a lo largo del mismo el horizonte anaranjado brillaba justo por debajo del banco de niebla. Los colores hacían que el horizonte pareciera veteado dónde el cielo y el mar se unían.
– Aquí contigo me siento a salvo, Jackson, parece que pueda esconderme del mundo durante un pequeño instante. Sé que no es para siempre. Sé que tengo que enfrentarme a mi familia, a nuestros amigos, incluso a mi jefe, pero ahora mismo, sentada contigo, puedo sentirme a salvo. ¿Estoy pidiendo algo tan terrible, sólo un pequeño instante antes de tener que ver la lástima en sus ojos? ¿El conocimiento? ¿Antes de tener que examinar realmente lo que me ha pasado, el cómo y el porqué?
Él le posó en la coronilla un breve beso.
– No, por supuesto que no, Elle. No me importa tenerte toda para mí.
Pero aunque lo dijo, sabía que no era verdad.
Tal vez antes habría deseado tenerla toda sólo para él, pero ahora sabía que no. Elle Drake formaba parte de algo enorme. Mágico. Algo llamado familia… algo que nunca había tenido y no había pensado que deseara.
Elle levantó la mirada hacia el rostro de Jackson, esculpido, circunspecto y con la boca firme.
– Tienes temas confidenciales. -Había captado destellos de su infancia, pero su historia estaba enterrada profundamente y no quería mirarla. A diferencia de ella. Adoraba los recuerdos de sus hermanas. Frotó la mano sobre la cabeza del pastor alemán, y luego le rascó las orejas-. ¿Crees que podemos hacerlo? ¿Mantener a Libby alejada de los sentimientos, de que sepa realmente lo que me pasó?
– Sí. Creo que juntos somos lo bastante fuertes, Elle, pero ella reconocerá los cortes del látigo y tiene que inspeccionarte internamente en busca de daños. -Su mano cubrió la de ella, los dedos entre el pelaje del perro junto a los suyos-. Tenemos que saber si estás embarazada.
Elle se puso tiesa, negándose a mirarle, contemplando los colores que veteaban el horizonte sobre el océano. El banco de niebla se había oscurecido y se movía lentamente hacia ellos, rayas repartidas de color púrpura a través del naranja apagaban los colores. Dedos de bruma blanca se extendían hacia las olas picadas, arrojando sombras sobre la playa debajo de ellos.
– Quizás no sepa quién soy, Jackson, pero él es real y viene a por mí. No quiero que encuentre a mis hermanas -tragó con dificultad, luchando por reprimir los temblores de la boca-. Creo que su hermano es incluso más violento… peor que él… y Stavros no quiso dejarlo a solas conmigo. Creo que ambos buscan a alguien psíquico. Si su hermano descubriera que he desaparecido, también vendría en mi busca. Todas mis hermanas son psíquicas y eso las pondría a todas en peligro.
– Permanecer alejada de ellas no va a salvarlas, lo sabes. Todo el mundo en el pueblo sabe que sois siete. Cualquiera que venga al pueblo y haga preguntas va a oír hablar de tu familia. Joley es una superestrella. Hannah era una supermodelo. Sólo porque ya no desfile no significa que no haya miles de artículos sobre ella. Y Kate es una autora superventas. Tu familia está en el ojo público.
– Pero nadie conoce nuestras habilidades psíquicas.
– Se ha escrito más de un artículo sobre Libby sanando gente. Estuvo en los periódicos junto con Joley. Si vienen, Elle, encontrarán a tus hermanas y creo que tenemos que estar preparados para ello.
– Nadie puede prepararse para él.
– No estoy de acuerdo. Le va a llevar un tiempo descubrir tu identidad, pero lo hará. Rastreará a Sheena MacKenzie y con un poco de suerte se tragará tu tapadera por completo, ya que al final la Interpol sospecha que eres una ladrona de la clase alta. Seguirá adelante y finalmente descubrirá que Sheena MacKenzie en realidad no existe. Tiene suficiente dinero para comprar a varias personas que podrían conocer tu verdadera identidad.
– Sólo Dane lo sabe. Estaba cedida y es la única persona que me conoce. No hay rastros ni en papel ni electrónicos. Nunca fui a su oficina. Ningún otro agente me ha visto. Ese era el trato. Dane era el enlace entre yo y alguien más. Sabíamos que si Stavros estaba involucrado tenía que tener sobornados a la policía local y a los agentes de aduanas. A Dane le preocupaba que tuviera gente en cada sección de las fuerzas de la ley y francamente creo que tiene razón. Fuimos cuidadosos. Toda la ropa de Sheena, todo lo que poseía era nuevo, así nada podía dejar un rastro hacia mí.
– Encontrará a Dane. Tenemos que advertirle.
– Tan pronto como Dane sepa que estoy viva vendrá aquí. Nada lo detendrá.
Jackson sintió un nudo en las tripas. Giró la cabeza lentamente, clavando su mirada en la de ella.
– Está enamorado de ti. ¡Maldita sea, Elle!
– Sólo cree estarlo, no es lo mismo.
– Estabas comprometida. Siempre has estado comprometida.
– Nunca hiciste ningún movimiento, Jackson. -Se soltó la mano y se levantó, haciendo un gesto de dolor cuando las heridas tironearon y se estiraron por la acción-. Salí con él un par de veces y luego le dije que no iba a funcionar.